Los partidos suecos analizaron ayer los resultados de las elecciones del domingo tras una noche de infarto en la que la izquierda vio cómo se esfumaba la amplia victoria de la que disfrutaba en los sondeos desde 2023. Con el 95% de los votos escrutados y a la esperaba de que el miércoles se cuente el voto exterior y los votos por correo fuera de plazo, el bloque de izquierdas se impone con 176 diputados frente a los 173 del bloque de derechas y unos 28.000 votos de diferencia.. Suecia entra ahora en un largo proceso de negociaciones para formar gobierno que puede prolongarse semanas, si no meses. La iniciativa le corresponderá a la ganadora de los comicios, la socialdemócrata Magdalena Andersson, que con el 28,1% de los votos se encamina a cosechar el peor resultado del histórico partido desde la introducción del sufragio universal en el país en 1917.. Los socialdemócratas, sin embargo, se verán beneficiado por la subida de sus tres aliados: el poscomunista Partido de Izquierda –cuarta fuerza electoral con el 8,2%–; el Partido de Centro (7,1%) y el Partido Verde (6,1%).. «Mi mensaje es claro, los socialdemócratas siempre estaremos listos para asumir la responsabilidad del resultado. Parece que será muy ajustado, pero ahora vamos en cabeza y si se mantiene así, Suecia tendrá un nuevo Gobierno», aseguró la ex primera ministra de 59 años en la noche electoral.. En la derecha, los conservadores del Partido Moderado del primer ministro, Ulf Kristersson, suben menos de un punto hasta el 19,9%, pero recuperaran el puesto de fuerza más votada en el bloque de derechas por delante del ultraderechista Demócratas Suecos (SD), que retrocede por primera vez en unas elecciones generales y pierde tres puntos hasta el 17,5%. Los pequeños partidos de la actual coalición de Gobierno también ven aumentar sus resultados, los cristianodemócratas (6,2%) y los liberales (5,4%), que han experimentado una fuerte subida en la recta final de campaña tras llevar meses por debajo del 4% de votos necesarios para entrar en el «Riksdag» Parlamento.. El resultado de la ultraderecha sueca demuestra que DS, que ha dominado el debate político desde que ingresó por primera en el Parlamento en 2010 con 20 escaños, no es invencible en las urnas. Su líder, Jimmie Åkesson, que soñaba con ser el futuro ministro de Inmigración, frustró con su mal resultado el mantenimiento de la derecha en el poder otros cuatro años más. «Es evidente que hemos retrocedido algunos puntos porcentuales respecto a hace cuatro años, pero siento aun así que hemos ganado en estas elecciones, porque hay mucha más gente en nuestro país que ya no piensa que sea problemático decir que son Demócratas Suecos», aseguró.. Kristersson, con sus 173 diputados, dos por debajo de la mayoría absoluta, no parecía ayer dispuesto a tirar la toalla y tratará de mantener en el poder a «Tidö», la alianza de derechas que ha gobernado Suecia desde 2022, con guiños al Partido de Centro, que aunque en el bloque rojo, mantiene un programa económico más cercano al bloque azul, que abandonó en 2018 por su rechazo a cualquier colaboración con la ultraderecha.. El primer ministro en funciones anticipó que el resultado puede llevar a unas negociaciones «complicadas» y habló de una «apertura constructiva». «Por eso, aunque se mantenga el resultado de esta noche, voy a explorar si hay posibilidad de, en esta mayoría parlamentaria no socialista, encontrar alguna fórmula de gobierno que tenga los apoyos para impulsar la política económica por la que los electores suecos han votado».. Para que Kristersson pudiera permanecer en Rosenbad (sede del despacho del primer ministro) debería someterse a una votación parlamentaria el 29 de septiembre en la que no reuniera 175 votos en contra, algo improbable si la izquierda, que suma provisionalmente 176, vota en bloque contra el líder conservador. En caso de perder, el presidente del Parlamento en funciones celebraría rondas de consultas con los líderes de los ochos partidos. Si concluye que la socialdemócrata Andersson tiene más posibilidades de formar Gobierno, será esta quien se somete a una investidura. En total, el presidente del «Riksdag» puede convocar cuatro votaciones para elegir primer ministro antes de repetirse las elecciones.. Andersson no lo tendrá nada fácil para unir a cuatro partidos con grandes diferencias. El Partido de la Izquierda de Nooshi Dadgostar ya ha advertido de que no se conformará con apoyar parlamentariamente a un Gobierno en minoría y exige ocupar ministerios. Un escenario que rechaza categóricamente la líder del Partido de Centro, Elisabeth Thand Ringqvist. Andersson, que ya sufrió esta inestabilidad como primera ministra en 2021-2022, tiende la mano para negociar con todos menos con la ultraderecha.. Nicholas Aylott, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Södertörn de Estocolmo,, explica a LA RAZÓN que «Andersson tendrá que mantener contentos tanto a la izquierda como al centro», por que lo más probable es que «tengamos un Gobierno sueco que busque principalmente sobrevivir, en lugar de emprender reformas políticas significativas».
s partidos suecos analizaron ayer los resultados de las elecciones del domingo tras una noche de infarto en la que la izquierda vio cómo se esfumaba la amplia victoria de la que disfrutaba en los sondeos desde 2023. Con el 95% de los votos escrutados y a la esperaba de que el miércoles se cuente el voto exterior y los votos por correo fuera de plazo, el bloque de izquierdas se impone con 176 diputados frente a los 173 del bloque de derechas y unos 28.000 votos de diferencia.. Suecia entra ahora en un largo proceso de negociaciones para formar gobierno que puede prolongarse semanas, si no meses. La iniciativa le corresponderá a la ganadora de los comicios, la socialdemócrata Magdalena Andersson, que con el 28,1% de los votos se encamina a cosechar el peor resultado del histórico partido desde la introducción del sufragio universal en el país en 1917.. Los socialdemócratas, sin embargo, se verán beneficiado por la subida de sus tres aliados: el poscomunista Partido de Izquierda –cuarta fuerza electoral con el 8,2%–; el Partido de Centro (7,1%) y el Partido Verde (6,1%).. «Mi mensaje es claro, los socialdemócratas siempre estaremos listos para asumir la responsabilidad del resultado. Parece que será muy ajustado, pero ahora vamos en cabeza y si se mantiene así, Suecia tendrá un nuevo Gobierno», aseguró la ex primera ministra de 59 años en la noche electoral.. En la derecha, los conservadores del Partido Moderado del primer ministro, Ulf Kristersson, suben menos de un punto hasta el 19,9%, pero recuperaran el puesto de fuerza más votada en el bloque de derechas por delante del ultraderechista Demócratas Suecos (SD), que retrocede por primera vez en unas elecciones generales y pierde tres puntos hasta el 17,5%. Los pequeños partidos de la actual coalición de Gobierno también ven aumentar sus resultados, los cristianodemócratas (6,2%) y los liberales (5,4%), que han experimentado una fuerte subida en la recta final de campaña tras llevar meses por debajo del 4% de votos necesarios para entrar en el «Riksdag» Parlamento.. El resultado de la ultraderecha sueca demuestra que DS, que ha dominado el debate político desde que ingresó por primera en el Parlamento en 2010 con 20 escaños, no es invencible en las urnas. Su líder, Jimmie Åkesson, que soñaba con ser el futuro ministro de Inmigración, frustró con su mal resultado el mantenimiento de la derecha en el poder otros cuatro años más. «Es evidente que hemos retrocedido algunos puntos porcentuales respecto a hace cuatro años, pero siento aun así que hemos ganado en estas elecciones, porque hay mucha más gente en nuestro país que ya no piensa que sea problemático decir que son Demócratas Suecos», aseguró.. Kristersson, con sus 173 diputados, dos por debajo de la mayoría absoluta, no parecía ayer dispuesto a tirar la toalla y tratará de mantener en el poder a «Tidö», la alianza de derechas que ha gobernado Suecia desde 2022, con guiños al Partido de Centro, que aunque en el bloque rojo, mantiene un programa económico más cercano al bloque azul, que abandonó en 2018 por su rechazo a cualquier colaboración con la ultraderecha.. El primer ministro en funciones anticipó que el resultado puede llevar a unas negociaciones «complicadas» y habló de una «apertura constructiva». «Por eso, aunque se mantenga el resultado de esta noche, voy a explorar si hay posibilidad de, en esta mayoría parlamentaria no socialista, encontrar alguna fórmula de gobierno que tenga los apoyos para impulsar la política económica por la que los electores suecos han votado».. Para que Kristersson pudiera permanecer en Rosenbad (sede del despacho del primer ministro) debería someterse a una votación parlamentaria el 29 de septiembre en la que no reuniera 175 votos en contra, algo improbable si la izquierda, que suma provisionalmente 176, vota en bloque contra el líder conservador. En caso de perder, el presidente del Parlamento en funciones celebraría rondas de consultas con los líderes de los ochos partidos. Si concluye que la socialdemócrata Andersson tiene más posibilidades de formar Gobierno, será esta quien se somete a una investidura. En total, el presidente del «Riksdag» puede convocar cuatro votaciones para elegir primer ministro antes de repetirse las elecciones.. Andersson no lo tendrá nada fácil para unir a cuatro partidos con grandes diferencias. El Partido de la Izquierda de Nooshi Dadgostar ya ha advertido de que no se conformará con apoyar parlamentariamente a un Gobierno en minoría y exige ocupar ministerios. Un escenario que rechaza categóricamente la líder del Partido de Centro, Elisabeth Thand Ringqvist. Andersson, que ya sufrió esta inestabilidad como primera ministra en 2021-2022, tiende la mano para negociar con todos menos con la ultraderecha.. Nicholas Aylott, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Södertörn de Estocolmo,, explica a LA RAZÓN que «Andersson tendrá que mantener contentos tanto a la izquierda como al centro», por que lo más probable es que «tengamos un Gobierno sueco que busque principalmente sobrevivir, en lugar de emprender reformas políticas significativas».
La izquierda, con la socialdemócrata Magdalena Andersson al frente, amplía su estrecha victoria a la espera de escrutar el voto por correo a partir del miércoles
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