La pensión de viudedad presenta una particularidad que Fedea quiere llevar al debate sobre el futuro de la Seguridad Social. Una persona puede cobrar esta prestación mientras continúa trabajando aunque tenga unos ingresos laborales elevados. Sin embargo, la situación puede cambiar cuando llega el momento de jubilarse.. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) propone introducir una incompatibilidad parcial entre la pensión de viudedad y las rentas del trabajo durante la vida activa. El objetivo sería utilizar los recursos obtenidos con esta medida para mejorar la protección de viudos y viudas que, al jubilarse, ven limitada su prestación por el tope máximo de las pensiones públicas.. La propuesta forma parte de un estudio elaborado por Octavio Granado, exsecretario de Estado de la Seguridad Social, que analiza diferentes prestaciones del sistema y reclama que el debate vaya más allá de las pensiones de jubilación.. Una pensión de viudedad compatible con el sueldo aunque sea muy alto. El punto de partida del informe está en una diferencia que se produce antes y después de la jubilación. Durante la vida laboral, la pensión de viudedad puede compatibilizarse con las rentas procedentes del trabajo aunque sean elevadas.. Fedea cuestiona que esa compatibilidad no tenga en cuenta cuánto gana el beneficiario. El estudio llega a plantear el caso de personas cuyos ingresos pueden situarse muy por encima de la renta media y que, pese a ello, mantienen la prestación de viudedad mientras continúan trabajando.. El escenario cambia al alcanzar la jubilación. En ese momento, la pensión de viudedad debe convivir con la propia pensión de jubilación o de incapacidad y entran en juego límites como el tope máximo de las pensiones públicas o las reglas relacionadas con los complementos a mínimos.. Fedea plantea limitarla parcialmente mientras se trabaja. La propuesta no consiste en retirar la pensión de viudedad a todas las personas que tengan un empleo. Lo que plantea el estudio es establecer una incompatibilidad parcial entre la prestación y las rentas del trabajo durante la vida activa.. Esto permitiría reducir la prestación cuando el beneficiario disponga de determinados ingresos laborales. Fedea toma como referencia el modelo alemán y recuerda que una medida de este tipo llegó a plantearse en España, aunque finalmente no salió adelante.. El dinero liberado con esa limitación se utilizaría para reforzar las prestaciones de quienes se encuentran en la situación contraria. Es decir, viudos y viudas que al llegar a la jubilación ven reducida la mejora efectiva de sus ingresos por los límites que afectan a la suma de las pensiones.. El ejemplo con el que Fedea explica el problema. El estudio utiliza el caso de un matrimonio agrario para mostrar cómo funcionan estas reglas cuando las rentas son bajas. Los dos miembros perciben una pensión mínima de 12.441,80 euros anuales después de aplicar un complemento a mínimos de 3.341,80 euros sobre una base de 650 euros mensuales.. Si uno de ellos fallece, el superviviente genera una pensión de viudedad de 4.732 euros anuales. Sin embargo, la nueva prestación se solapa con el complemento a mínimos que ya recibía.. El resultado es que el aumento real de sus ingresos queda reducido a 99,35 euros al mes, pese a haberse generado una pensión de viudedad de varios miles de euros anuales.. Fedea utiliza esta situación para defender un reparto diferente de los recursos. Su propuesta pasa por limitar parcialmente la compatibilidad con el salario durante la etapa laboral y utilizar ese ahorro para garantizar una mejora mínima a los viudos y viudas cuya prestación queda condicionada posteriormente por los topes.. La pensión de viudedad también podría cambiar a largo plazo. El planteamiento va más allá de esta limitación. El informe propone estudiar progresivamente la sustitución del modelo actual por un seguro voluntario para las parejas, que asumiría parte de la función que actualmente desempeña la pensión de viudedad.. También plantea reequilibrar el gasto entre las pensiones de viudedad y orfandad. El estudio señala que en 2025 se destinaban aproximadamente 13 euros a viudedad por cada euro dedicado a orfandad, frente a una relación de 14 a 1 en 2005.. Por ahora, se trata de propuestas incluidas en un estudio de Fedea y no de una reforma aprobada por el Gobierno. El documento servirá como material de trabajo para la II Jornada sobre el Sistema Público de Pensiones y Seguridad Social, prevista para el próximo 25 de septiembre.
La propuesta plantea restringir parcialmente la compatibilidad entre la prestación y las rentas del trabajo durante la vida activa y destinar el ahorro a mejorar las pensiones de quienes ven limitada su viudedad al jubilarse
La pensión de viudedad presenta una particularidad que Fedea quiere llevar al debate sobre el futuro de la Seguridad Social. Una persona puede cobrar esta prestación mientras continúa trabajando aunque tenga unos ingresos laborales elevados. Sin embargo, la situación puede cambiar cuando llega el momento de jubilarse.. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) propone introducir una incompatibilidad parcial entre la pensión de viudedad y las rentas del trabajo durante la vida activa. El objetivo sería utilizar los recursos obtenidos con esta medida para mejorar la protección de viudos y viudas que, al jubilarse, ven limitada su prestación por el tope máximo de las pensiones públicas.. La propuesta forma parte de un estudio elaborado por Octavio Granado, exsecretario de Estado de la Seguridad Social, que analiza diferentes prestaciones del sistema y reclama que el debate vaya más allá de las pensiones de jubilación.. Una pensión de viudedad compatible con el sueldo aunque sea muy alto. El punto de partida del informe está en una diferencia que se produce antes y después de la jubilación. Durante la vida laboral, la pensión de viudedad puede compatibilizarse con las rentas procedentes del trabajo aunque sean elevadas.. Fedea cuestiona que esa compatibilidad no tenga en cuenta cuánto gana el beneficiario. El estudio llega a plantear el caso de personas cuyos ingresos pueden situarse muy por encima de la renta media y que, pese a ello, mantienen la prestación de viudedad mientras continúan trabajando.. El escenario cambia al alcanzar la jubilación. En ese momento, la pensión de viudedad debe convivir con la propia pensión de jubilación o de incapacidad y entran en juego límites como el tope máximo de las pensiones públicas o las reglas relacionadas con los complementos a mínimos.. Fedea plantea limitarla parcialmente mientras se trabaja. La propuesta no consiste en retirar la pensión de viudedad a todas las personas que tengan un empleo. Lo que plantea el estudio es establecer una incompatibilidad parcial entre la prestación y las rentas del trabajo durante la vida activa.. Esto permitiría reducir la prestación cuando el beneficiario disponga de determinados ingresos laborales. Fedea toma como referencia el modelo alemán y recuerda que una medida de este tipo llegó a plantearse en España, aunque finalmente no salió adelante.. El dinero liberado con esa limitación se utilizaría para reforzar las prestaciones de quienes se encuentran en la situación contraria. Es decir, viudos y viudas que al llegar a la jubilación ven reducida la mejora efectiva de sus ingresos por los límites que afectan a la suma de las pensiones.. El ejemplo con el que Fedea explica el problema. El estudio utiliza el caso de un matrimonio agrario para mostrar cómo funcionan estas reglas cuando las rentas son bajas. Los dos miembros perciben una pensión mínima de 12.441,80 euros anuales después de aplicar un complemento a mínimos de 3.341,80 euros sobre una base de 650 euros mensuales.. Si uno de ellos fallece, el superviviente genera una pensión de viudedad de 4.732 euros anuales. Sin embargo, la nueva prestación se solapa con el complemento a mínimos que ya recibía.. El resultado es que el aumento real de sus ingresos queda reducido a 99,35 euros al mes, pese a haberse generado una pensión de viudedad de varios miles de euros anuales.. Fedea utiliza esta situación para defender un reparto diferente de los recursos. Su propuesta pasa por limitar parcialmente la compatibilidad con el salario durante la etapa laboral y utilizar ese ahorro para garantizar una mejora mínima a los viudos y viudas cuya prestación queda condicionada posteriormente por los topes.. La pensión de viudedad también podría cambiar a largo plazo. El planteamiento va más allá de esta limitación. El informe propone estudiar progresivamente la sustitución del modelo actual por un seguro voluntario para las parejas, que asumiría parte de la función que actualmente desempeña la pensión de viudedad.. También plantea reequilibrar el gasto entre las pensiones de viudedad y orfandad. El estudio señala que en 2025 se destinaban aproximadamente 13 euros a viudedad por cada euro dedicado a orfandad, frente a una relación de 14 a 1 en 2005.. Por ahora, se trata de propuestas incluidas en un estudio de Fedea y no de una reforma aprobada por el Gobierno. El documento servirá como material de trabajo para la II Jornada sobre el Sistema Público de Pensiones y Seguridad Social, prevista para el próximo 25 de septiembre.
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