Artistas alemanes, franceses, ingleses, australianos, mexicanos…, y por supuesto españoles, pisarán juntos este fin de semana el Teatro Romano de Mérida en un espectáculo de gran formato dirigido por María Graciani que incorpora un ballet de 18 intérpretes. Todos ellos acompañan al popular actor Miguel Ángel Muñoz en esta obra titulada ‘Spartacus’ que se estructura en forma de flashback a partir de los recuerdos y ensoñaciones del conocido esclavo romano cuando está en su lecho de muerte. Convertido, pues, en gran protagonista, Muñoz soporta toda la carga textual de una función cuya dramaturgia está firmada por Ana Graciani, hermana de la directora. “Mi personaje trata de aferrarse a la vida por todo lo bueno que esta le ha dado y por todo lo que le queda importante por hacer; y es en este momento -explica el actor- cuando ve pasar su propia vida por delante”. A través del cuerpo de baile, y de las composiciones originales de Tuti Fernández, junto a grandes obras sinfónicas de Mussorgsky, Rajmáninov, Saint-Saëns, Borodín y Chaikovski, se irán recreando todos los acontecimientos que jalonaron la existencia de este pionero en la defensa de los oprimidos. “Espartaco habla consigo mismo, habla con los dioses, habla con sus fantasmas… Y, al hilo de sus propias palabras -corrobora el intérprete-, el ballet va representando los diferentes episodios a los que hace referencia”. Muñoz comparte su personaje con el bailarín Igor Person, que se convierte en una especie de proyección de su propio pensamiento en esos momentos en los que la danza se impone como medio de expresión. Pero eso no significa que el actor tenga tiempo para relajarse, tal y como él mismo explica: “Yo estoy, desde que comienza la función hasta que termina, en escena, yendo de un lado para otro, viviendo todo lo que está pasando y diciendo texto cuando me toca. En los momentos en que no estoy hablando, y está el ballet interpretando, tengo que ser espectador de mi propia vida; con lo cual, todo lo que sucede me afecta, me mueve”. Ensayos a dos bandas La particular configuración del equipo artístico, con profesionales radicados en lugares tan diversos, ha dado al montaje un plus de complejidad y exigencia. “Hemos tenido que ensayar en muchos casos por separado -reconoce el actor-. Yo estaba en Madrid con la directora y la dramaturga. Íbamos viendo el trabajo y las diferentes propuestas del coreógrafo (Peter Agardi) a través de los vídeos que nos iba enviando. A su vez, nosotros le enviábamos cómo íbamos evolucionando y cómo íbamos montando cada escena, para que pudieran inspirarse en nuestro trabajo para las coreografías, y para poner en común los puntos en los que interactuamos los bailarines conmigo y yo. Solo vamos a estar juntos en los días previos al estreno; pero hay mucha pasión por parte de todos, y un enorme entendimiento. Eso hace que estemos todos en la misma línea”. En cuanto al tema fundamental de ‘Spartac
Miguel Ángel Muñoz da vida al esclavo más famoso de la historia en la gran producción de danza y teatro que inaugura el Festival de Teatro Clásico de Mérida
Artistas alemanes, franceses, ingleses, australianos, mexicanos…, y por supuesto españoles, pisarán juntos este fin de semana el Teatro Romano de Mérida en un espectáculo de gran formato dirigido por María Graciani que incorpora un ballet de 18 intérpretes. Todos ellos acompañan al popular actor Miguel Ángel Muñoz en esta obra titulada ‘Spartacus’ que se estructura en forma de flashback a partir de los recuerdos y ensoñaciones del conocido esclavo romano cuando está en su lecho de muerte.Convertido, pues, en gran protagonista, Muñoz soporta toda la carga textual de una función cuya dramaturgia está firmada por Ana Graciani, hermana de la directora. “Mi personaje trata de aferrarse a la vida por todo lo bueno que esta le ha dado y por todo lo que le queda importante por hacer; y es en este momento -explica el actor- cuando ve pasar su propia vida por delante”. A través del cuerpo de baile, y de las composiciones originales de Tuti Fernández, junto a grandes obras sinfónicas de Mussorgsky, Rajmáninov, Saint-Saëns, Borodín y Chaikovski, se irán recreando todos los acontecimientos que jalonaron la existencia de este pionero en la defensa de los oprimidos. “Espartaco habla consigo mismo, habla con los dioses, habla con sus fantasmas… Y, al hilo de sus propias palabras -corrobora el intérprete-, el ballet va representando los diferentes episodios a los que hace referencia”. Muñoz comparte su personaje con el bailarín Igor Person, que se convierte en una especie de proyección de su propio pensamiento en esos momentos en los que la danza se impone como medio de expresión.Pero eso no significa que el actor tenga tiempo para relajarse, tal y como él mismo explica: “Yo estoy, desde que comienza la función hasta que termina, en escena, yendo de un lado para otro, viviendo todo lo que está pasando y diciendo texto cuando me toca. En los momentos en que no estoy hablando, y está el ballet interpretando, tengo que ser espectador de mi propia vida; con lo cual, todo lo que sucede me afecta, me mueve”.La particular configuración del equipo artístico, con profesionales radicados en lugares tan diversos, ha dado al montaje un plus de complejidad y exigencia. “Hemos tenido que ensayar en muchos casos por separado -reconoce el actor-. Yo estaba en Madrid con la directora y la dramaturga. Íbamos viendo el trabajo y las diferentes propuestas del coreógrafo (Peter Agardi) a través de los vídeos que nos iba enviando. A su vez, nosotros le enviábamos cómo íbamos evolucionando y cómo íbamos montando cada escena, para que pudieran inspirarse en nuestro trabajo para las coreografías, y para poner en común los puntos en los que interactuamos los bailarines conmigo y yo. Solo vamos a estar juntos en los días previos al estreno; pero hay mucha pasión por parte de todos, y un enorme entendimiento. Eso hace que estemos todos en la misma línea”.En cuanto al tema fundamental de ‘Spartacus’, la obra p
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