En las últimas décadas se ha fraguado en el sistema sanitario público español lo que podría definirse como una tormenta perfecta. Por un lado, se registra un aumento de la demanda sanitaria debido al rápido crecimiento de la población y por el envejecimiento general, que genera una mayor prevalencia de enfermedades crónicas. Por otro, este fenómeno ha coincidido con el inicio de la jubilación masiva de la generación de profesionales que levantó el sistema público, sin que se haya previsto de forma adecuada su sustitución. El resultado es un déficit de facultativos que el Ministerio de Sanidad estima para el año próximo en unos 9.000, y que contribuye a engrosar problemas como las listas del espera, sobre las que el 81% de ciudadanos creen que han empeorado o siguen igual, según un reciente sondeo del CIS.Seguir leyendo
Los facultativos de otros países son necesarios para la sanidad pública. Su plena integración exige acelerar el reconocimiento de sus estudios y la formación
EditorialEs responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacionalLos facultativos de otros países son necesarios para la sanidad pública. Su plena integración exige acelerar el reconocimiento de sus estudios y la formaciónEl audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.Protesta de médicos frente al Hospital Clínico Universitario de Valencia. Mònica TorresEn las últimas décadas se ha fraguado en el sistema sanitario público español lo que podría definirse como una tormenta perfecta. Por un lado, se registra un aumento de la demanda sanitaria debido al rápido crecimiento de la población y por el envejecimiento general, que genera una mayor prevalencia de enfermedades crónicas. Por otro, este fenómeno ha coincidido con el inicio de la jubilación masiva de la generación de profesionales que levantó el sistema público, sin que se haya previsto de forma adecuada su sustitución. El resultado es un déficit de facultativos que el Ministerio de Sanidad estima para el año próximo en unos 9.000, y que contribuye a engrosar problemas como las listas del espera, sobre las que el 81% de ciudadanos creen que han empeorado o siguen igual, según un reciente sondeo del CIS.La buena noticia es que una parte del desajuste ha podido aliviarse gracias a la llegada de profesionales sanitarios de otros países. La Organización Médica Colegial calcula que, de los más de 330.000 colegiados actuales, unos 30.000 han nacido fuera de España, es decir, el 10%. La mayoría procede de América Latina, lo que resuelve un aspecto tan importante como el conocimiento de la lengua de los usuarios. Pero la primera traba con la que se encuentran reside en el reconocimiento de los estudios de Medicina, sin el cual no pueden ejercer. Aunque en los últimos años se ha agilizado el procedimiento, hasta alcanzar el récord de 30.000 expedientes homologados en 2025, todavía se demora en exceso. Otro problema, más grave, es que una parte de estos profesionales no pueden acreditar una formación especializada equivalente al exigente sistema MIR español, por el que han de pasar todos los empleados de la sanidad pública. La paradoja es que España exporta médicos formados en este riguroso sistema, que son contratados con mejores salarios en países europeos, y la sanidad española ha de cubrir una parte de las plazas vacantes con médicos que no han podido homologar la especialidad. Hasta ahora, la sanidad privada ha sido el refugio de muchos de ellos. En teoría, solo en casos muy excepcionales el sistema sanitario público puede contratar médicos sin especialidad acreditada, pero los sindicatos denuncian que la situación de necesidad ha alcanzado tal proporción que cada vez es una práctica más extendida.Los médicos que quieran ejercer en España merecen disponer de un procedimiento ágil y justo de homologación
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