En ninguno de los países por los que previamente ha pasado la gira de Bad Bunny, el gran fenómeno mundial de la música popular, se ha despertado la controversia que en España (en realidad, en Madrid) ha puesto el foco en una parte del escenario del «Debí Tirar Más Fotos World Tour»: La Casita, esa réplica de la vivienda tradicional de Puerto Rico que se coloca en un extremo del show del boricua. Las críticas han arreciado contra ese espacio, de evocación humilde, de reivindicación de lo popular, atestado de famosos y anónimos de belleza normativa. Aunque después de la primera noche de Benito en Madrid la «selección» de «residentes» ha sido «suavizada», el asunto generó no pocas reacciones adversas. «La Casita representa todo lo que no debería ser la música», dijeron los más críticos en redes sociales. Sorprendidas por la repercusión del asunto, hablan con este periódico las profesoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau, especialistas en la figura del boricua y autoras del libro «P fkn R. Bad Bunny y la música como acto de resistencia» (Libros Cúpula). «Estamos aprendiendo, escuchando las críticas que han surgido. Pero le digo una cosa: si les parece un escándalo que en La Casita sean todos blancos, flacos y ricos, está muy bien, pero así será Puerto Rico al completo cuando se convierta en un enorme Air BNB», señala Díaz.. Un artista politizado. «Es interesante esto que ha sucedido aquí, y nos despierta la curiosidad, porque hemos hablado con periodistas de Estados Unidos, de Chile, Brasil, Colombia… de toda Latinoamérica y nunca ha supuesto una controversia. Me pregunto qué pasa en España. Para mí, como extranjera, me parece un enfoque importante hablar de la diversidad física. Pero también podría haberse hablado de raza o de clase», apunta Rivera-Rideau, profesora asociada de Estudios Americanos en Wellesley College e introduce una matización. «Benito siempre se ha preocupado de la diversidad. Sus bailarines en el escenario, todos los que aparecen en sus vídeos… Siempre incluye personas de orígenes y apariencias diferentes. Yo creo que las imágenes de La Casita llena de rubias no coinciden con las ideas de su arte. En la Superbowl pudo verse clarísimo», dice en perfecto español esta «puertorriqueña de la diáspora», como ella se define.. Su compañera Díaz, profesora asociada en Estudios Chicanos y Latinos en la Universidad de Loyola, está sorprendida por la dimensión de la polémica: «Creo que debemos hablar de una gran crisis que tiene que ver con un contexto más amplio. Hablemos del capitalismo, de la gentrificación. Porque eso es lo que está sucediendo en Puerto Rico: echan a los boricuas de las casitas», dice jugando con el término. Las autoras analizan en el libro, que acaba de ser editado en España, las distintas facetas biográficas del artista. ¿Es Benito Antonio Martínez Ocasio una persona ideologizada? «Yo pienso que sí. Él creció en el contexto del colonialismo, que es la única manera de ser puertorriqueño, como sujeto de una ciudadanía parcial. Su mamá perdió el trabajo de maestra cuando estaban recortando presupuestos, así que yo diría que sí es político, porque hay muchas maneras de hacer política. Salió en los Latin Grammys y dijo que había muchas maneras de luchar por la patria y que él escogió la música. Aunque no sea independentista o revolucionario, como Residente. Él tiene su forma de hacerlo». «Hay muchos asuntos importantes en el contexto de Puerto Rico, como el problema de la educación pública, de mantener las escuelas y su importancia -sostiene esta académica-. Y las formas en las que lo hace se van madurando, se van tomando cada vez más en serio. Va cambiando la estrategia, igual que la manera de hablar de las mujeres o de representarlas. Y creciendo como persona se va tomando en cuenta todo eso. Su arte siempre ha sido una reflexión de la vida de alguien de Puerto Rico».. Un racismo vigente. ¿Cómo es percibido en la América Wasp (White Anglo-saxon Protestant)? «Es muy interesante, porque estamos en un momento… Cuando alguien que habla español se convierte en tan exitoso en Estados Unidos, hay una especulación, unos intereses para ganarse el favor de ese público. Ahora resulta que a todo el mundo le gusta la comunidad latina… pero, mientras tanto, hablar español en la calle también es sospechoso. Los policías te pueden parar por ese simple hecho y para mí es interesante esa contradicción. Antes de la Super Bowl, algunos montaron su propio show de blancos supremacistas. Y después del espectáculo hubo un congresista que dijo que no había entendido nada, pero que seguro que era malo y denigratorio. En el discurso en los medios sobre Bad Bunny es de amenaza, hay como paranoia…», sostiene Rivera-Rideau.. Díaz, por su parte, convive con la «paranoia» contra la amenaza latina. «Dicen los supremacistas que están llegando los latinos en oleadas para reconquistar EE UU. Dicen que los mexicanos quieren volver a tomar el país, es una narrativa que está muy fuerte ahora mismo. Yo siento que la cultura popular ha evolucionado, porque tenemos a alguien como Bad Bunny que canta en español, pero, políticamente, la esencia de los Estados Unidos no ha cambiado nada. El nivel de racismo allí es, no sorprendentemente, más fuerte que nunca. Nunca hemos visto algo así».. Contestar a Trump… y que no se dé por aludido. Preguntamos por la contestación de Benito a Bad Bunny en plena escalada verbal previa a la Super Bowl. «En los grammys »gringos» ganó dos veces -dice Rivera-Rideau-. Y la primera era segura, porque se trataba del mejor disco urbano, y él habló en inglés. Benito usa inglés de manera estratégica, cuando quiere dirigirse a la gente estadounidense. En este momento, en el que sabía que iba a ganar seguro, habló en inglés y dijo: »ICE out, no somos animales ni criminales ni aliens». Yo creo que esto fue algo que él sabía que iba a pasar y usó su plataforma. Y cuando ganó el disco del año, ahí fue cuando habló en español», rememora. Esta experta insiste en su posicionamiento político: «En la Super Bowl, vimos una protesta total. Como decíamos, puedes bailar y hacer fiesta, pero eso es protesta. Al final del show dijo: »América», y mencionó cada país. Eso fue directamente hacia Trump, aunque quizá no lo entendiera. Y fue muy muy poderoso. Lo dijo en un momento en que las derechas se sentían tan amenazadas por ese hombre… Decir América así, es fuerte».. «Me emociono pensando en aquella noche -dice Díaz-. Porque cuando hablamos de la criminalización de la lengua, él canta en español y dice que si está ahí es porque nunca dejó de creer… Y le dijo a la gente y a los niños que son más grandes de lo que piensan. Ese mensaje, a los niños que hablan español, que le podían entender, y que muchos de ellos estaban asustados en casa, con sus padres sin papeles con miedo a salir de casa, en comunidades completas con ese temor… Él les dijo que son más de lo que creen y eso es increíble, es muy importante». Benito ha rechazado cantar en inglés, como acto de resistencia. «Exacto. Es su lengua. Pero históricamente muchos han tenido que cambiarla. Y es destacable que lo hiciera en su jerga, porque la manera de hablar de Puerto Rico es muy particular. Es resultado del colonialismo, el español y el estadounidense y en el mundo hispanohablante, no nos engañemos, se la considera un peor español. Y tener su jerga ahí, en el álbum número uno, es algo que le da un orgullo enorme a la gente del Caribe. Algo que nos hace mucha falta».
Las profesoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau, biógrafas de Bad Bunny, analizan la polémica generada en España en torno al cantante
En ninguno de los países por los que previamente ha pasado la gira de Bad Bunny, el gran fenómeno mundial de la música popular, se ha despertado la controversia que en España (en realidad, en Madrid) ha puesto el foco en una parte del escenario del «Debí Tirar Más Fotos World Tour»: La Casita, esa réplica de la vivienda tradicional de Puerto Rico que se coloca en un extremo del show del boricua. Las críticas han arreciado contra ese espacio, de evocación humilde, de reivindicación de lo popular, atestado de famosos y anónimos de belleza normativa. Aunque después de la primera noche de Benito en Madrid la «selección» de «residentes» ha sido «suavizada», el asunto generó no pocas reacciones adversas. «La Casita representa todo lo que no debería ser la música», dijeron los más críticos en redes sociales. Sorprendidas por la repercusión del asunto, hablan con este periódico las profesoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau, especialistas en la figura del boricua y autoras del libro «P fkn R. Bad Bunny y la música como acto de resistencia» (Libros Cúpula). «Estamos aprendiendo, escuchando las críticas que han surgido. Pero le digo una cosa: si les parece un escándalo que en La Casita sean todos blancos, flacos y ricos, está muy bien, pero así será Puerto Rico al completo cuando se convierta en un enorme Air BNB», señala Díaz.. Un artista politizado. «Es interesante esto que ha sucedido aquí, y nos despierta la curiosidad, porque hemos hablado con periodistas de Estados Unidos, de Chile, Brasil, Colombia… de toda Latinoamérica y nunca ha supuesto una controversia. Me pregunto qué pasa en España. Para mí, como extranjera, me parece un enfoque importante hablar de la diversidad física. Pero también podría haberse hablado de raza o de clase», apunta Rivera-Rideau, profesora asociada de Estudios Americanos en Wellesley College e introduce una matización. «Benito siempre se ha preocupado de la diversidad. Sus bailarines en el escenario, todos los que aparecen en sus vídeos… Siempre incluye personas de orígenes y apariencias diferentes. Yo creo que las imágenes de La Casita llena de rubias no coinciden con las ideas de su arte. En la Superbowl pudo verse clarísimo», dice en perfecto español esta «puertorriqueña de la diáspora», como ella se define.. Su compañera Díaz, profesora asociada en Estudios Chicanos y Latinos en la Universidad de Loyola, está sorprendida por la dimensión de la polémica: «Creo que debemos hablar de una gran crisis que tiene que ver con un contexto más amplio. Hablemos del capitalismo, de la gentrificación. Porque eso es lo que está sucediendo en Puerto Rico: echan a los boricuas de las casitas», dice jugando con el término. Las autoras analizan en el libro, que acaba de ser editado en España, las distintas facetas biográficas del artista. ¿Es Benito Antonio Martínez Ocasio una persona ideologizada? «Yo pienso que sí. Él creció en el contexto del colonialismo, que es la única manera de ser puertorriqueño, como sujeto de una ciudadanía parcial. Su mamá perdió el trabajo de maestra cuando estaban recortando presupuestos, así que yo diría que sí es político, porque hay muchas maneras de hacer política. Salió en los Latin Grammys y dijo que había muchas maneras de luchar por la patria y que él escogió la música. Aunque no sea independentista o revolucionario, como Residente. Él tiene su forma de hacerlo». «Hay muchos asuntos importantes en el contexto de Puerto Rico, como el problema de la educación pública, de mantener las escuelas y su importancia -sostiene esta académica-. Y las formas en las que lo hace se van madurando, se van tomando cada vez más en serio. Va cambiando la estrategia, igual que la manera de hablar de las mujeres o de representarlas. Y creciendo como persona se va tomando en cuenta todo eso. Su arte siempre ha sido una reflexión de la vida de alguien de Puerto Rico».. Un racismo vigente. ¿Cómo es percibido en la América Wasp (White Anglo-saxon Protestant)? «Es muy interesante, porque estamos en un momento… Cuando alguien que habla español se convierte en tan exitoso en Estados Unidos, hay una especulación, unos intereses para ganarse el favor de ese público. Ahora resulta que a todo el mundo le gusta la comunidad latina… pero, mientras tanto, hablar español en la calle también es sospechoso. Los policías te pueden parar por ese simple hecho y para mí es interesante esa contradicción. Antes de la Super Bowl, algunos montaron su propio show de blancos supremacistas. Y después del espectáculo hubo un congresista que dijo que no había entendido nada, pero que seguro que era malo y denigratorio. En el discurso en los medios sobre Bad Bunny es de amenaza, hay como paranoia…», sostiene Rivera-Rideau.. Díaz, por su parte, convive con la «paranoia» contra la amenaza latina. «Dicen los supremacistas que están llegando los latinos en oleadas para reconquistar EE UU. Dicen que los mexicanos quieren volver a tomar el país, es una narrativa que está muy fuerte ahora mismo. Yo siento que la cultura popular ha evolucionado, porque tenemos a alguien como Bad Bunny que canta en español, pero, políticamente, la esencia de los Estados Unidos no ha cambiado nada. El nivel de racismo allí es, no sorprendentemente, más fuerte que nunca. Nunca hemos visto algo así».. Contestar a Trump… y que no se dé por aludido. Preguntamos por la contestación de Benito a Bad Bunny en plena escalada verbal previa a la Super Bowl. «En los grammys »gringos» ganó dos veces -dice Rivera-Rideau-. Y la primera era segura, porque se trataba del mejor disco urbano, y él habló en inglés. Benito usa inglés de manera estratégica, cuando quiere dirigirse a la gente estadounidense. En este momento, en el que sabía que iba a ganar seguro, habló en inglés y dijo: »ICE out, no somos animales ni criminales ni aliens». Yo creo que esto fue algo que él sabía que iba a pasar y usó su plataforma. Y cuando ganó el disco del año, ahí fue cuando habló en español», rememora. Esta experta insiste en su posicionamiento político: «En la Super Bowl, vimos una protesta total. Como decíamos, puedes bailar y hacer fiesta, pero eso es protesta. Al final del show dijo: »América», y mencionó cada país. Eso fue directamente hacia Trump, aunque quizá no lo entendiera. Y fue muy muy poderoso. Lo dijo en un momento en que las derechas se sentían tan amenazadas por ese hombre… Decir América así, es fuerte».. «Me emociono pensando en aquella noche -dice Díaz-. Porque cuando hablamos de la criminalización de la lengua, él canta en español y dice que si está ahí es porque nunca dejó de creer… Y le dijo a la gente y a los niños que son más grandes de lo que piensan. Ese mensaje, a los niños que hablan español, que le podían entender, y que muchos de ellos estaban asustados en casa, con sus padres sin papeles con miedo a salir de casa, en comunidades completas con ese temor… Él les dijo que son más de lo que creen y eso es increíble, es muy importante». Benito ha rechazado cantar en inglés, como acto de resistencia. «Exacto. Es su lengua. Pero históricamente muchos han tenido que cambiarla. Y es destacable que lo hiciera en su jerga, porque la manera de hablar de Puerto Rico es muy particular. Es resultado del colonialismo, el español y el estadounidense y en el mundo hispanohablante, no nos engañemos, se la considera un peor español. Y tener su jerga ahí, en el álbum número uno, es algo que le da un orgullo enorme a la gente del Caribe. Algo que nos hace mucha falta».
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