Samuel Baixauli Soler (Torrent, Valencia, 1975) conoce bien los pasillos de la Universidad de Murcia. Catedrático de Organización de Empresas y Finanzas, investigador, gestor universitario y durante los últimos años decano de la Facultad de Economía y Empresa, ha dedicado buena parte de su vida profesional a una institución que ahora le corresponde dirigir como rector.
Lo hace tras obtener el respaldo mayoritario de la comunidad universitaria y con la responsabilidad de pilotar una nueva etapa para la principal institución académica de la Región en un momento de profundos cambios tecnológicos, sociales y educativos. De trato cercano, reflexivo y poco dado a los titulares grandilocuentes, Baixauli defiende una forma de gobernar basada en el diálogo, la transparencia y la toma de decisiones compartida. Este es el resultado de una charla con LA RAZÓN sobre los retos que tiene por delante al frente de la UMU.
1. ¿Cómo ha sido su aterrizaje en el cargo de rector y cuáles son las medidas más urgentes que ha detectado y que planea abordar en este primer año de gestión?
Desde el primer momento aplicaremos un modelo de cogobernanza fundamentado en la toma de decisiones compartida, la transparencia y el equilibrio de poder. Además, pondremos en marcha las unidades de simplificación administrativa y mejora de procesos, así como el comité encargado de diseñar el plan de actuaciones para la adopción de la IA.
Existen muchos asuntos urgentes que tendremos que organizar en muy poco tiempo. En este momento estamos coordinando con los departamentos y los centros la asignación docente, la publicación de las guías docentes y la puesta en marcha de las contrataciones para iniciar el curso en septiembre con la máxima normalidad posible.
2. Señor Baixauli, ¿qué significa para usted que la UMU sea reconocida como una de las universidades más transparentes del país, y qué medidas concretas impulsará para reforzar esa transparencia?
Hemos buscado ser siempre una candidatura transparente y mostrando nuestro deseo de trabajar por y para la Universidad. Eso quiere decir que tenemos que trabajar de forma transversal para beneficiar siempre a todos los integrantes de la institución, estudiantes, profesorado y personal laboral, para que sea un engranaje compacto y que funcione al unísono. Nuestro equipo está apostando desde el principio por el cambio de perspectiva en la gobernanza de una institución tan grande, que siempre tiene un amplio margen de mejora.
3. Ha mencionado un plan para convertir la UMU en una “universidad inteligente”. ¿Podría detallar qué implica esta transformación y cómo va a impactar en la vida académica y en la empleabilidad de sus egresados?
Una universidad inteligente es la que sabe tomar decisiones de manera ágil para poner en valor todo su potencial, hacer más eficiente la gestión y mejorar los resultados educativos y la experiencia de toda la comunidad universitaria. Hablamos de simplificar trámites administrativos, reducir tiempos de respuesta, mejorar la coordinación entre servicios y facilitar que estudiantes, profesorado e investigadores puedan dedicar más tiempo a lo que realmente aporta valor: aprender, enseñar, investigar y transferir conocimiento.
En cuanto a la empleabilidad, nuestro objetivo es que los estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino también las competencias que demanda una sociedad en constante transformación. Una universidad inteligente debe ser capaz de anticiparse a las necesidades del mercado laboral, fortalecer la colaboración con empresas e instituciones, impulsar las prácticas, el emprendimiento y la formación permanente, y facilitar una transición más fluida entre la universidad y el empleo.
4. La universidad acaba de coordinar una evaluación de 7.800 estudiantes en un proceso de acceso. ¿Qué protocolos de apoyo se han puesto en marcha para garantizar una experiencia justa y sin estrés para estos jóvenes?
En la universidad hemos contado con 80 estudiantes voluntarios para ayudar a resolver dudas en las sedes, con lo que se ha contribuido a que estén más relajados. Se han resuelto todo tipo de dudas, algunas tan sencillas como indicarles el aula y lugar del examen. Además, en las doce sedes ha habido casi una veintena de psicólogos, que han estado a disposición de los alumnos.
5. En un momento en que la sostenibilidad es clave, ¿cómo se asegura la UMU de que sus iniciativas en los ODS no solo sean visibles, sino que tengan un impacto real en la comunidad?
Como hemos dicho en muchas ocasiones durante la campaña, la Universidad de Murcia debe ser un motor de desarrollo social, económico y territorial. Hay que fortalecer la colaboración con empresas, administraciones e instituciones, generando alianzas estables. Deben ser colaboraciones con todos los estamentos sociales, pero no relaciones puntuales, debemos crear vínculos duraderos para que esos objetivos de desarrollo sostenible tengan un impacto real y sostenido en el tiempo.
6. A nivel personal, ¿qué le inspiró a dedicarse a la educación superior y qué valores le gustaría transmitir a los estudiantes y al equipo de la UMU?
Mi interés por la educación superior nace desde el momento que descubrí que en la universidad se fusionan la formación, la investigación y la transferencia de conocimiento para abrir oportunidades, impulsar el talento y generar soluciones a problemas reales.
Desde la universidad tenemos el compromiso de preparar profesionales competentes y ciudadanos responsables. En este sentido, los valores que me gustaría transmitir en la UMU son la integridad, la excelencia, el respeto y la colaboración. Porque una universidad fuerte se construye contando con todo el estudiantado, profesorado, personal técnico y la sociedad a la que sirve.
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Samuel Baixauli Soler (Torrent, Valencia, 1975) conoce bien los pasillos de la Universidad de Murcia. Catedrático de Organización de Empresas y Finanzas, investigador, gestor universitario y durante los últimos años decano de la Facultad de Economía y Empresa, ha dedicado buena parte de su vida profesional a una institución que ahora le corresponde dirigir como rector.. Lo hace tras obtener el respaldo mayoritario de la comunidad universitaria y con la responsabilidad de pilotar una nueva etapa para la principal institución académica de la Región en un momento de profundos cambios tecnológicos, sociales y educativos. De trato cercano, reflexivo y poco dado a los titulares grandilocuentes, Baixauli defiende una forma de gobernar basada en el diálogo, la transparencia y la toma de decisiones compartida. Este es el resultado de una charla con LA RAZÓN sobre los retos que tiene por delante al frente de la UMU.. 1. ¿Cómo ha sido su aterrizaje en el cargo de rector y cuáles son las medidas más urgentes que ha detectado y que planea abordar en este primer año de gestión?. Desde el primer momento aplicaremos un modelo de cogobernanza fundamentado en la toma de decisiones compartida, la transparencia y el equilibrio de poder. Además, pondremos en marcha las unidades de simplificación administrativa y mejora de procesos, así como el comité encargado de diseñar el plan de actuaciones para la adopción de la IA.. Existen muchos asuntos urgentes que tendremos que organizar en muy poco tiempo. En este momento estamos coordinando con los departamentos y los centros la asignación docente, la publicación de las guías docentes y la puesta en marcha de las contrataciones para iniciar el curso en septiembre con la máxima normalidad posible.. 2. Señor Baixauli, ¿qué significa para usted que la UMU sea reconocida como una de las universidades más transparentes del país, y qué medidas concretas impulsará para reforzar esa transparencia?. Hemos buscado ser siempre una candidatura transparente y mostrando nuestro deseo de trabajar por y para la Universidad. Eso quiere decir que tenemos que trabajar de forma transversal para beneficiar siempre a todos los integrantes de la institución, estudiantes, profesorado y personal laboral, para que sea un engranaje compacto y que funcione al unísono. Nuestro equipo está apostando desde el principio por el cambio de perspectiva en la gobernanza de una institución tan grande, que siempre tiene un amplio margen de mejora.. 3. Ha mencionado un plan para convertir la UMU en una “universidad inteligente”. ¿Podría detallar qué implica esta transformación y cómo va a impactar en la vida académica y en la empleabilidad de sus egresados?. Una universidad inteligente es la que sabe tomar decisiones de manera ágil para poner en valor todo su potencial, hacer más eficiente la gestión y mejorar los resultados educativos y la experiencia de toda la comunidad universitaria. Hablamos de simplificar trámites administrativos, reducir tiempos de respuesta, mejorar la coordinación entre servicios y facilitar que estudiantes, profesorado e investigadores puedan dedicar más tiempo a lo que realmente aporta valor: aprender, enseñar, investigar y transferir conocimiento.. En cuanto a la empleabilidad, nuestro objetivo es que los estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino también las competencias que demanda una sociedad en constante transformación. Una universidad inteligente debe ser capaz de anticiparse a las necesidades del mercado laboral, fortalecer la colaboración con empresas e instituciones, impulsar las prácticas, el emprendimiento y la formación permanente, y facilitar una transición más fluida entre la universidad y el empleo.. 4. La universidad acaba de coordinar una evaluación de 7.800 estudiantes en un proceso de acceso. ¿Qué protocolos de apoyo se han puesto en marcha para garantizar una experiencia justa y sin estrés para estos jóvenes?. En la universidad hemos contado con 80 estudiantes voluntarios para ayudar a resolver dudas en las sedes, con lo que se ha contribuido a que estén más relajados. Se han resuelto todo tipo de dudas, algunas tan sencillas como indicarles el aula y lugar del examen. Además, en las doce sedes ha habido casi una veintena de psicólogos, que han estado a disposición de los alumnos.. 5. En un momento en que la sostenibilidad es clave, ¿cómo se asegura la UMU de que sus iniciativas en los ODS no solo sean visibles, sino que tengan un impacto real en la comunidad?. Como hemos dicho en muchas ocasiones durante la campaña, la Universidad de Murcia debe ser un motor de desarrollo social, económico y territorial. Hay que fortalecer la colaboración con empresas, administraciones e instituciones, generando alianzas estables. Deben ser colaboraciones con todos los estamentos sociales, pero no relaciones puntuales, debemos crear vínculos duraderos para que esos objetivos de desarrollo sostenible tengan un impacto real y sostenido en el tiempo.. 6. A nivel personal, ¿qué le inspiró a dedicarse a la educación superior y qué valores le gustaría transmitir a los estudiantes y al equipo de la UMU?. Mi interés por la educación superior nace desde el momento que descubrí que en la universidad se fusionan la formación, la investigación y la transferencia de conocimiento para abrir oportunidades, impulsar el talento y generar soluciones a problemas reales.. Desde la universidad tenemos el compromiso de preparar profesionales competentes y ciudadanos responsables. En este sentido, los valores que me gustaría transmitir en la UMU son la integridad, la excelencia, el respeto y la colaboración. Porque una universidad fuerte se construye contando con todo el estudiantado, profesorado, personal técnico y la sociedad a la que sirve.
El nuevo rector afronta el reto de la IA en un momento donde la empleabilidad se ha convertido en una clave de éxito y la conexión de la comunidad educativa con la sociedad es vital
