Tres lustros han tenido que pasar para que Arcángel, referente indiscutible del cante flamenco contemporáneo vuelva a cantar en su tierra natal. Lo hará en el marco del Festival Flamenco ‘Ciudad de Huelva’ y lo hace para celebrar el décimo aniversario de ‘Tablao’, uno de los proyectos más singulares, maduros y personales de carrera. En esta propuesta, el cantaor onubense derriba las barreras físicas y tecnológicas para regresar a la raíz más pura del género y a las distancias cortas.. En una entrevista con LA RAZÓN asegura que vuelve ahora porque «se han dado las circunstancias» y que está contento por ello y por hacerlo con ‘Tablao’ que nació originalmente, explica, como un disco grabado en directo en distintos tablaos, con el propósito de rescatar y encapsular la atmósfera única de estos espacios. Con el tiempo, el concepto evolucionó hacia una gira por enclaves patrimoniales.. Para Arcángel, este formato no es un mero capricho estético, sino una necesidad vital y artística nacida tras décadas de trayectoria en grandes auditorios. El cantaor precisa que la distancia de los grandes teatros actúa a menudo como un escudo que aisla al intérprete: «Desde que soy profesional, pues siempre he estado acostumbrado a los grandes escenarios y a estar de alguna manera distante con el público, y estar de alguna manera también protegido por esa distancia que se tiene en un gran teatro donde más allá de la primera o segunda fila solo se ven sombras» .. ‘Tablao’ surge precisamente como un revulsivo contra esa comodidad. El espectáculo se despoja por completo de amplificaciones o micrófonos: «Es sin sonido, cercano, y en él se puede apreciar de manera natural como suenan los instrumentos y las voces; es una combinación agradable». Para garantizar que esta experiencia sensorial y ese ambiente íntimo sea real, el aforo se ha reducido de forma drástica a tan solo 170 personas. El artista busca ver las facciones del público y medir el impacto real de su arte en el rostro del espectador. «La cercanía en cualquiera de las artes tiene un poder de transmisión diferente… lo que me provoca hacer este espectáculo es precisamente romper esa barrera de la cercanía que a mí siempre me ha costado», reconoce con honestidad.. El contenido musical de ‘Tablao’ es un compendio de diez temas -los que están en el disco- que repasan el espectro del flamenco tradicional, pero bajo el tamiz renovador que caracteriza al cantaor quien es partidario en el arte de buscar «la energía del momento… lo que provoca que de repente se cree una conexión muy directa con un cante determinado o con una letra».. Esta ductilidad artística refleja la propia evolución de Arcángel. Aunque afirma verse muy parecido a cuando tenía veinte años, reconoce haber aprendido a canalizar su compromiso con el género de otra manera: «Siempre fui muy proclive a ejercer la defensa del flamenco por los dos pies, y creo que el flamenco se defiende solo. Yo creo que la defensa tiene que estar partiendo más de lo individual hacia lo colectivo y no al contrario» , reflexiona.. Más allá de su faceta estrictamente musical, Arcángel es reconocido por su constante activismo en defensa de la profesión. Al analizar el panorama actual, el cantaor se muestra crítico con la percepción social del artista flamenco, desvinculando el indiscutible prestigio del arte en sí de la precaria realidad laboral de quienes lo ejercen. «El mayor enemigo que tiene el flamenco… es el posicionamiento social o más bien dicho la valoración social o laboral que tiene el artista», lamenta.. A su juicio, el público tiende a mitificar a las figuras conocidas, pero olvida el tejido de profesionales anónimos que sostienen la base del arte: «Nos cuesta mucho otorgarle ese prestigio y simplemente normalizar que se es profesional… cuando no eres alguien conocido. Socialmente la profesión como tal no ha calado como puede ser una profesión como otro cualquiera, como fontanero, farmacéutico, electricista o abogado». En este sentido, el artista defiende que una mayor divulgación ayudaría a transparentar el «trabajo anterior, ingente» que precede a cada directo y que a menudo es opaco para el espectador.. Por otro lado, pese a las dificultades de competir en una era dominada por otras disciplinas escénicas que se apoyan en la teatralidad y la dramaturgia, Arcángel aboga por una evolución que jamás pierda el cordón umbilical con los orígenes: «Todo movimiento que parte del flamenco para convertirlo en otra cosa y para llegar a más gente me parece correcto… pero sí me gusta que esté con la mano bien agarrada a la tradición porque al final eso es lo que te dota del conocimiento suficiente y del sustento para que aquello no deje de ser flamenco» .. Para Arcángel, el flamenco trasciende por completo el marco de una ocupación o un oficio. Es el eje sobre el que orbita su existencia. «Para mí siempre ha significado lo mismo, es mi vida. Cuidado, que son dos cosas diferentes: yo puedo vivir perfectamente sin la profesión, no podría vivir sin el flamenco. Es una cuestión vital» , concluye el cantaor a pocos días de compartir con su público ese rito íntimo, acústico y sin artificios.
Tres lustros han tenido que pasar para que el onubense vuelva a cantar en su tierra natal: lo hará en el marco del Festival Flamenco ‘Ciudad de Huelva’
Tres lustros han tenido que pasar para que Arcángel, referente indiscutible del cante flamenco contemporáneo vuelva a cantar en su tierra natal. Lo hará en el marco del Festival Flamenco ‘Ciudad de Huelva’ y lo hace para celebrar el décimo aniversario de ‘Tablao’, uno de los proyectos más singulares, maduros y personales de carrera. En esta propuesta, el cantaor onubense derriba las barreras físicas y tecnológicas para regresar a la raíz más pura del género y a las distancias cortas.. En una entrevista con LA RAZÓN asegura que vuelve ahora porque «se han dado las circunstancias» y que está contento por ello y por hacerlo con ‘Tablao’ que nació originalmente, explica, como un disco grabado en directo en distintos tablaos, con el propósito de rescatar y encapsular la atmósfera única de estos espacios. Con el tiempo, el concepto evolucionó hacia una gira por enclaves patrimoniales.. Para Arcángel, este formato no es un mero capricho estético, sino una necesidad vital y artística nacida tras décadas de trayectoria en grandes auditorios. El cantaor precisa que la distancia de los grandes teatros actúa a menudo como un escudo que aisla al intérprete: «Desde que soy profesional, pues siempre he estado acostumbrado a los grandes escenarios y a estar de alguna manera distante con el público, y estar de alguna manera también protegido por esa distancia que se tiene en un gran teatro donde más allá de la primera o segunda fila solo se ven sombras» .. ‘Tablao’ surge precisamente como un revulsivo contra esa comodidad. El espectáculo se despoja por completo de amplificaciones o micrófonos: «Es sin sonido, cercano, y en él se puede apreciar de manera natural como suenan los instrumentos y las voces; es una combinación agradable». Para garantizar que esta experiencia sensorial y ese ambiente íntimo sea real, el aforo se ha reducido de forma drástica a tan solo 170 personas. El artista busca ver las facciones del público y medir el impacto real de su arte en el rostro del espectador. «La cercanía en cualquiera de las artes tiene un poder de transmisión diferente… lo que me provoca hacer este espectáculo es precisamente romper esa barrera de la cercanía que a mí siempre me ha costado», reconoce con honestidad.. El contenido musical de ‘Tablao’ es un compendio de diez temas -los que están en el disco- que repasan el espectro del flamenco tradicional, pero bajo el tamiz renovador que caracteriza al cantaor quien es partidario en el arte de buscar «la energía del momento… lo que provoca que de repente se cree una conexión muy directa con un cante determinado o con una letra».. Esta ductilidad artística refleja la propia evolución de Arcángel. Aunque afirma verse muy parecido a cuando tenía veinte años, reconoce haber aprendido a canalizar su compromiso con el género de otra manera: «Siempre fui muy proclive a ejercer la defensa del flamenco por los dos pies, y creo que el flamenco se defiende solo. Yo creo que la defensa tiene que estar partiendo más de lo individual hacia lo colectivo y no al contrario» , reflexiona.. Más allá de su faceta estrictamente musical, Arcángel es reconocido por su constante activismo en defensa de la profesión. Al analizar el panorama actual, el cantaor se muestra crítico con la percepción social del artista flamenco, desvinculando el indiscutible prestigio del arte en sí de la precaria realidad laboral de quienes lo ejercen. «El mayor enemigo que tiene el flamenco… es el posicionamiento social o más bien dicho la valoración social o laboral que tiene el artista», lamenta.. A su juicio, el público tiende a mitificar a las figuras conocidas, pero olvida el tejido de profesionales anónimos que sostienen la base del arte: «Nos cuesta mucho otorgarle ese prestigio y simplemente normalizar que se es profesional… cuando no eres alguien conocido. Socialmente la profesión como tal no ha calado como puede ser una profesión como otro cualquiera, como fontanero, farmacéutico, electricista o abogado». En este sentido, el artista defiende que una mayor divulgación ayudaría a transparentar el «trabajo anterior, ingente» que precede a cada directo y que a menudo es opaco para el espectador.. Por otro lado, pese a las dificultades de competir en una era dominada por otras disciplinas escénicas que se apoyan en la teatralidad y la dramaturgia, Arcángel aboga por una evolución que jamás pierda el cordón umbilical con los orígenes: «Todo movimiento que parte del flamenco para convertirlo en otra cosa y para llegar a más gente me parece correcto… pero sí me gusta que esté con la mano bien agarrada a la tradición porque al final eso es lo que te dota del conocimiento suficiente y del sustento para que aquello no deje de ser flamenco» .. Para Arcángel, el flamenco trasciende por completo el marco de una ocupación o un oficio. Es el eje sobre el que orbita su existencia. «Para mí siempre ha significado lo mismo, es mi vida. Cuidado, que son dos cosas diferentes: yo puedo vivir perfectamente sin la profesión, no podría vivir sin el flamenco. Es una cuestión vital» , concluye el cantaor a pocos días de compartir con su público ese rito íntimo, acústico y sin artificios.
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