Hubo una vez una televisión española que fabricaba memes sin saberlo. Anatomía de… dedicó su nueva entrega a Homo Zapping, el formato que José Corbacho dirigió a principios de los 2000 y que convirtió coletillas, gestos y desconocidos en iconos de la cultura popular antes de que existieran las redes sociales.. El programa recuperó uno de sus grandes secretos: la Niña de Shrek no nació con Buenafuente, sino en Homo Zapping. Y el día que Silvia Abril la estrenó, los operadores de cámara tuvieron que abandonar el plató porque «se morían de la risa». Yolanda Ramos lo vio venir: «Pensé que había nacido una estrella».. No todo era fama prestada, sin embargo. Corbacho y los suyos encontraron oro en la televisión más anónima. «El Diario de Patricia fue un filón», recordó el director. De allí salieron personajes como El Rubén, cuya historia de amor con la Jessi, al ritmo de Camela, siguió siendo capaz de activar la memoria de cualquier espectador de la época.. La fórmula tenía una condición esencial, según Yolanda Ramos: «Lo bueno es que ahí nadie se ofendía». Silvia Abril añadió otra capa al misterio: cada vez que interpretaba a la Niña de Shrek, entraba «en trance». Veinte años después, el personaje seguía más vivo que muchos de los originales que un día parodió.. El resultado fue un programa que hizo de la exageración un arte y de lo cotidiano un espectáculo. Homo Zapping demostró que no hacía falta ser una estrella para acabar siendo un icono. Bastaba con aparecer en el momento justo delante de las cámaras de Corbacho.
‘Homo zapping’ demostró que no hacía falta ser una estrella para convertirse en un icono: los anónimos de la televisión de los 2000 acabaron siendo más recordados.
20MINUTOS.ES – Televisión
Hubo una vez una televisión española que fabricaba memes sin saberlo. Anatomía de… dedicó su nueva entrega a Homo Zapping, el formato que José Corbacho dirigió a principios de los 2000 y que convirtió coletillas, gestos y desconocidos en iconos de la cultura popular antes de que existieran las redes sociales.. El programa recuperó uno de sus grandes secretos: la Niña de Shrek no nació con Buenafuente, sino en Homo Zapping. Y el día que Silvia Abril la estrenó, los operadores de cámara tuvieron que abandonar el plató porque «se morían de la risa». Yolanda Ramos lo vio venir: «Pensé que había nacido una estrella».. No todo era fama prestada, sin embargo. Corbacho y los suyos encontraron oro en la televisión más anónima. «El Diario de Patricia fue un filón», recordó el director. De allí salieron personajes como El Rubén, cuya historia de amor con la Jessi, al ritmo de Camela, siguió siendo capaz de activar la memoria de cualquier espectador de la época.. La fórmula tenía una condición esencial, según Yolanda Ramos: «Lo bueno es que ahí nadie se ofendía». Silvia Abril añadió otra capa al misterio: cada vez que interpretaba a la Niña de Shrek, entraba «en trance». Veinte años después, el personaje seguía más vivo que muchos de los originales que un día parodió.. El resultado fue un programa que hizo de la exageración un arte y de lo cotidiano un espectáculo. Homo Zapping demostró que no hacía falta ser una estrella para acabar siendo un icono. Bastaba con aparecer en el momento justo delante de las cámaras de Corbacho.
