Una de las últimas facultativas que fue agredida en la Región de Murcia trabaja en el centro de salud Cieza Oeste. Ocurría el pasado 25 de marzo de marzo, cuando los familiares de una paciente que no tenía cita la acorralaron, la insultaron y la amenazaron de muerte. La médico tuvo que coger una baja médica, tras el estrés originado por esta violenta situación. Sus compañeros del centro sanitario se concentraron poco después a las puertas para mostrar su repulsa por lo ocurrido que, desgraciadamente, pasa de forma muy habitual, tanto en la Región de Murcia como en consultorios de toda España.
El año pasado el Servicio Murciano de Salud (SMS) contabilizó en su memoria anual un total de 673 agresiones a personal sanitario y un total de 821 profesionales agredidos en 2025, lo que supone un ligero descenso respecto de 2024 del 2,44 %. La gran mayoría son verbales, 9 de cada 10, pero hay momentos en los que se ‘llega a las manos’ y en los que el trabajador (médico, enfermero, celador o administrativo) resulta golpeado, hablamos de 57 casos; pero si nos referimos a las agresiones no físicas, las hay de carácter verbal, injurias, calumnias, amenazas y faltas de respeto, presenciales, por teléfono, o por redes sociales.
Si hay una serie de factores que desencadenan en una mayor agresividad de los pacientes, desde el Observatorio contra la Violencia a Sanitarios de la Región de Murcia explican a LA RAZÓN que existen vínculos recurrentes, como “expectativas altas, frustración, problemas de comunicación, así como tensión social y emocional acumulada”. Por tanto, hablamos de factores externos al ámbito sanitario y que tienen más que ver con lo “relacional” y con lo “social”. A esto hay que añadir otro input importante, como son las largas listas de espera, así como unos usuarios que cada vez son más exigentes con sus pruebas médicas, sus recetas, o que simplemente no están de acuerdo con un diagnóstico. Y ahí entran en juego la mala educación y las faltas de respeto. Cualquier nimiedad puede desencadenar en un momento de tensión o de violencia, que no siempre puede resolverse de forma satisfactoria para quien está al otro lado de la mesa, o al otro lado de un mostrador.
Para prevenir precisamente esto, desde el Observatorio hablan de herramientas “inmediatas”, “preventivas” y de “apoyo institucional”. En cuanto a las inmediatas, ya hay algunas en funcionamiento, como el botón ‘antipánico’ o los guardias de seguridad, a las que se añaden ahora 29 cámaras de viodeovigilancia en los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) de los centros de salud de Abarán, Alhama de Murcia, Archena, Cieza, Molina de Segura, Mula, Santomera, Los Dolores de Cartagena, Totana, Murcia Infante y Murcia San Andrés.
Se trata de una iniciativa incluida en el segundo Plan de Prevención y Atención frente a Agresiones a Profesionales del SMS. El consejero de Salud, Juan José Pedreño, hablaba durante la presentación de estos nuevos sistemas de “la importancia de denunciar todo tipo de agresión en el ámbito sanitario, para poder evaluar la eficacia de las medidas previstas en el plan de agresiones contra el personal sanitario, así como desplegar nuevas medidas de cara a minimizarlas”.
Y, sin duda ahora, estas cámaras pueden convertirse en una prueba fundamental para ponerle ojos y caras a estos agresores. Además, estos sistemas de grabación ejercen también un papel “disuasorio” ante posibles atacantes, tal y como apuntan desde el Observatorio, “sobre todo, en aquellas impulsivas, o en salas de espera, aunque por sí solas no son un método que las vaya a evitar por completo, por lo que no es una solución principal”. Pero las claves, apuntan, pasan por mejorar la comunicación, una mejor gestión de las expectativas y una mejora del sistema sanitario en general.
Formación frente a agresores
La consejería de Salud ha desarrollado protocolos para actuar frente a las agresiones en todos los hospitales, centros de salud de atención primaria, centros de salud mental y para la Gerencia del 061, con 57 ediciones presenciales realizadas del curso de formación en materia de prevención de agresiones, con la participación de un millar de trabajadores del SMS. Además, otro dato muy significativo es que la mayoría de las víctimas casi siempre son mujeres.
Una lacra, la de las agresiones sanitarias, que centra los esfuerzos de los gobiernos, que asisten a un repunte de la violencia en los últimos años contra quienes, se supone, están para ayudar, para cuidar y para curar a los pacientes.
Noticias de Murcia: última hora de hoy en La Razón
Una de las últimas facultativas que fue agredida en la Región de Murcia trabaja en el centro de salud Cieza Oeste. Ocurría el pasado 25 de marzo de marzo, cuando los familiares de una paciente que no tenía cita la acorralaron, la insultaron y la amenazaron de muerte. La médico tuvo que coger una baja médica, tras el estrés originado por esta violenta situación. Sus compañeros del centro sanitario se concentraron poco después a las puertas para mostrar su repulsa por lo ocurrido que, desgraciadamente, pasa de forma muy habitual, tanto en la Región de Murcia como en consultorios de toda España.. El año pasado el Servicio Murciano de Salud (SMS) contabilizó en su memoria anual un total de 673 agresiones a personal sanitario y un total de 821 profesionales agredidos en 2025, lo que supone un ligero descenso respecto de 2024 del 2,44 %. La gran mayoría son verbales, 9 de cada 10, pero hay momentos en los que se ‘llega a las manos’ y en los que el trabajador (médico, enfermero, celador o administrativo) resulta golpeado, hablamos de 57 casos; pero si nos referimos a las agresiones no físicas, las hay de carácter verbal, injurias, calumnias, amenazas y faltas de respeto, presenciales, por teléfono, o por redes sociales.. Si hay una serie de factores que desencadenan en una mayor agresividad de los pacientes, desde el Observatorio contra la Violencia a Sanitarios de la Región de Murcia explican a LA RAZÓN que existen vínculos recurrentes, como “expectativas altas, frustración, problemas de comunicación, así como tensión social y emocional acumulada”. Por tanto, hablamos de factores externos al ámbito sanitario y que tienen más que ver con lo “relacional” y con lo “social”. A esto hay que añadir otro input importante, como son las largas listas de espera, así como unos usuarios que cada vez son más exigentes con sus pruebas médicas, sus recetas, o que simplemente no están de acuerdo con un diagnóstico. Y ahí entran en juego la mala educación y las faltas de respeto. Cualquier nimiedad puede desencadenar en un momento de tensión o de violencia, que no siempre puede resolverse de forma satisfactoria para quien está al otro lado de la mesa, o al otro lado de un mostrador.. Para prevenir precisamente esto, desde el Observatorio hablan de herramientas “inmediatas”, “preventivas” y de “apoyo institucional”. En cuanto a las inmediatas, ya hay algunas en funcionamiento, como el botón ‘antipánico’ o los guardias de seguridad, a las que se añaden ahora 29 cámaras de viodeovigilancia en los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) de los centros de salud de Abarán, Alhama de Murcia, Archena, Cieza, Molina de Segura, Mula, Santomera, Los Dolores de Cartagena, Totana, Murcia Infante y Murcia San Andrés.. Se trata de una iniciativa incluida en el segundo Plan de Prevención y Atención frente a Agresiones a Profesionales del SMS. El consejero de Salud, Juan José Pedreño, hablaba durante la presentación de estos nuevos sistemas de “la importancia de denunciar todo tipo de agresión en el ámbito sanitario, para poder evaluar la eficacia de las medidas previstas en el plan de agresiones contra el personal sanitario, así como desplegar nuevas medidas de cara a minimizarlas”.. Y, sin duda ahora, estas cámaras pueden convertirse en una prueba fundamental para ponerle ojos y caras a estos agresores. Además, estos sistemas de grabación ejercen también un papel “disuasorio” ante posibles atacantes, tal y como apuntan desde el Observatorio, “sobre todo, en aquellas impulsivas, o en salas de espera, aunque por sí solas no son un método que las vaya a evitar por completo, por lo que no es una solución principal”. Pero las claves, apuntan, pasan por mejorar la comunicación, una mejor gestión de las expectativas y una mejora del sistema sanitario en general.. Formación frente a agresores. La consejería de Salud ha desarrollado protocolos para actuar frente a las agresiones en todos los hospitales, centros de salud de atención primaria, centros de salud mental y para la Gerencia del 061, con 57 ediciones presenciales realizadas del curso de formación en materia de prevención de agresiones, con la participación de un millar de trabajadores del SMS. Además, otro dato muy significativo es que la mayoría de las víctimas casi siempre son mujeres.. Una lacra, la de las agresiones sanitarias, que centra los esfuerzos de los gobiernos, que asisten a un repunte de la violencia en los últimos años contra quienes, se supone, están para ayudar, para cuidar y para curar a los pacientes.
La Consejería instala 29 sistemas de grabación en centros de salud de toda la Región para reducir el número de ataques físicos y verbales que sufre el colectivo, que descendió un 2,44 % en 2025
