El Parralejo, con la buena corrida que echó en Sevilla, volvió a la finca al tan solo pasar dos toros el reconocimiento veterinario. Vellosino vino en sustitución, por decir algo. Por los pelos, siendo generoso salió el primero de Sebastián Castella. Por los pelos de presencia porque no podía con su alma. Lástima. De todo. El francés tuvo la generosidad de no hacer perder el tiempo a nadie y acabó con el espejismo de lo que es el toreo. Aquello estaba acabado antes de empezar. Qué rabia. Y de ahí que la media fuera suficiente. Y de ahí que nos quedamos con las ganas de ver algo que se pareciera a otra realidad.. El cuarto no mejoró la cosa. Nobleza sin casta es lo mismo que aburrimiento y más en plazas como Madrid. Castella quiso con el toro y de querer se alargó cuando la faena no alzaba el vuelo y los ánimos, como el frío, estaban en otro camino, y no era en lo que pasaba en el ruedo.. Se nos estaba haciendo larga la tarde tal y como se estaban dando las cosas. Un toro detrás de otro. Había salido el segundo como si la historia no fuera con él y con las mismas no se empleó en ningún momento. Tampoco en el caballo con la inercia justa para ir a los trastos como puro trámite. Soltaba la cara en la convincente muleta de Daniel Luque que era bálsamo para todos sus defectos (falta de casta y derrotes). Puso todo pero aun todo no era suficiente. Lo mató con rapidez y eficacia. Era mucho para lo que tenía delante.. Quitó David de Miranda al quinto y a pesar de que tuvo que cambiar el rumbo de los lances por un feo que le hizo replicó Daniel Luque. Era su toro su toro y quería dejar las cosas claras. A los terrenos de Sol fue a comenzar la faena. (Sol era lo que nos hacía falta para entrar en calor). El toro tenía nobleza, pero poco más que aportar a estas alturas del partido que ya estaba bastante escaso. Luque insistió en las cercanías buscando un hueco para el lucimiento en Madrid, en ese embroque humillado y cerquita fue su lío y poco a poco fue metiendo a la gente en la faena con mucho mérito. Metió la espada a la primera, que no es poco y se le pidió el trofeo, aunque quedó todo en saludos. Su puesta en escena fue compacta.. Barbeó sin pudor el terciado tercero, que se quedó corto en el capote de David de Miranda. Llegó a la muleta con el ímpetu justo y era por eso que lo que ocurría en el ruedo trascendía entre poco y nada. El toro iba por allí pero poco llegaba al tendido. El viento se interponía además en la ya de por sí condicionada faena.. El sexto fue un imposible. Desfondado y sin entrega no hubo manera de lucirse. David de Miranda que vino a Madrid a matar la corrida de El Parralejo, su divisa estrella, con la que había abierto dos veces la Puerta del Príncipe acabó con un lote imposible del Vellosino. Esto es Madrid. ¿Misterio del infortunio?. Ficha del festejo. Las Ventas (Madrid). Sexta de la Feria de San Isidro. Se lidiaron toros de la ganadería de Vellosino en sustitución de El Parralejo (hierro anunciado que no pasó el primer reconocimiento veterinario). El 1º, desvalido; 2º, deslucido y derrotón; 3º, deslucido; 4º, desfondado; 5º, noble y de escaso fondo; 6º, desfondado. Lleno en los tendidos.. Sebastián Castella, de carmín y oro, media, descabello (silencio); pinchazo, dos avisos, estocada, dos descabellos (silencio).. Daniel Luque, de malva y plata, estocada (saludos); estocada (saludos) .. David de Miranda, de tabaco y oro, estocada caída (silencio); estocada baja (silencio).
Daniel Luque apuntó los mejores pasajes de una tarde difícil de sustentar y con frío
El Parralejo, con la buena corrida que echó en Sevilla, volvió a la finca al tan solo pasar dos toros el reconocimiento veterinario. Vellosino vino en sustitución, por decir algo. Por los pelos, siendo generoso salió el primero de Sebastián Castella. Por los pelos de presencia porque no podía con su alma. Lástima. De todo. El francés tuvo la generosidad de no hacer perder el tiempo a nadie y acabó con el espejismo de lo que es el toreo. Aquello estaba acabado antes de empezar. Qué rabia. Y de ahí que la media fuera suficiente. Y de ahí que nos quedamos con las ganas de ver algo que se pareciera a otra realidad.. El cuarto no mejoró la cosa. Nobleza sin casta es lo mismo que aburrimiento y más en plazas como Madrid. Castella quiso con el toro y de querer se alargó cuando la faena no alzaba el vuelo y los ánimos, como el frío, estaban en otro camino, y no era en lo que pasaba en el ruedo.. Se nos estaba haciendo larga la tarde tal y como se estaban dando las cosas. Un toro detrás de otro. Había salido el segundo como si la historia no fuera con él y con las mismas no se empleó en ningún momento. Tampoco en el caballo con la inercia justa para ir a los trastos como puro trámite. Soltaba la cara en la convincente muleta de Daniel Luque que era bálsamo para todos sus defectos (falta de casta y derrotes). Puso todo pero aun todo no era suficiente. Lo mató con rapidez y eficacia. Era mucho para lo que tenía delante.. Quitó David de Miranda al quinto y a pesar de que tuvo que cambiar el rumbo de los lances por un feo que le hizo replicó Daniel Luque. Era su toro su toro y quería dejar las cosas claras. A los terrenos de Sol fue a comenzar la faena. (Sol era lo que nos hacía falta para entrar en calor). El toro tenía nobleza, pero poco más que aportar a estas alturas del partido que ya estaba bastante escaso. Luque insistió en las cercanías buscando un hueco para el lucimiento en Madrid, en ese embroque humillado y cerquita fue su lío y poco a poco fue metiendo a la gente en la faena con mucho mérito. Metió la espada a la primera, que no es poco y se le pidió el trofeo, aunque quedó todo en saludos. Su puesta en escena fue compacta.. Barbeó sin pudor el terciado tercero, que se quedó corto en el capote de David de Miranda. Llegó a la muleta con el ímpetu justo y era por eso que lo que ocurría en el ruedo trascendía entre poco y nada. El toro iba por allí pero poco llegaba al tendido. El viento se interponía además en la ya de por sí condicionada faena.. El sexto fue un imposible. Desfondado y sin entrega no hubo manera de lucirse. David de Miranda que vino a Madrid a matar la corrida de El Parralejo, su divisa estrella, con la que había abierto dos veces la Puerta del Príncipe acabó con un lote imposible del Vellosino. Esto es Madrid. ¿Misterio del infortunio?. Las Ventas (Madrid). Sexta de la Feria de San Isidro. Se lidiaron toros de la ganadería de Vellosino en sustitución de El Parralejo (hierro anunciado que no pasó el primer reconocimiento veterinario). El 1º, desvalido; 2º, deslucido y derrotón; 3º, deslucido; 4º, desfondado; 5º, noble y de escaso fondo; 6º, desfondado. Lleno en los tendidos.. Sebastián Castella, de carmín y oro, media, descabello (silencio); pinchazo, dos avisos, estocada, dos descabellos (silencio).. Daniel Luque, de malva y plata, estocada (saludos); estocada (saludos) .. David de Miranda, de tabaco y oro, estocada caída (silencio); estocada baja (silencio).
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