La actuación de Rosalía en el O2 Arena de Londres ha provocado una ola de elogios en la prensa británica, especialmente en el diario The Guardian, que publicó una crítica entusiasta del espectáculo y destacó tanto la ambición artística de la cantante catalana como el impacto emocional de su directo.. El periódico británico subraya desde el inicio el carácter casi improbable del éxito de Rosalía en uno de los recintos más grandes del Reino Unido. Durante el concierto, la artista recordó ante el público sus sueños de juventud mientras hablaba en inglés con humor y naturalidad. “Mi inglés es ‘un poco rat-a-tah’”, bromeó la cantante, antes de revelar que su verdadera aspiración siempre había sido actuar en el Royal Albert Hall. Sin embargo, celebró igualmente su logro al gritar ante miles de personas: “¡He agotado dos noches en el O2!”. Después, según recoge la crítica, añadió sacudiendo la cabeza: “Loco, loco”.. The Guardian considera sorprendente que una propuesta tan arriesgada haya conseguido llenar dos noches consecutivas el recinto londinense. El diario recuerda que su último trabajo, Lux, está construido a partir de “un ciclo de canciones basado en la vida de varias santas”, interpretado además “en 13 idiomas diferentes” y acompañado por una producción musical que mezcla “orquestación lujosa con electrónica experimental”. El medio británico destaca incluso que el disco abrió un debate sobre si debía clasificarse como música clásica antes que como pop.. Un público «más español de lo habitual». La publicación también pone el foco en el perfil del público que acudió al concierto, “notablemente mayor” y “más español de lo habitual en un gran espectáculo pop”. Muchos asistentes acudieron vestidos con mantillas, una referencia tanto a la nacionalidad de Rosalía como a la temática religiosa del álbum.. Sin embargo, para el crítico, todas las dudas desaparecen en cuanto la artista aparece sobre el escenario. Rosalía emerge “desde el interior de una gigantesca caja de madera”, vestida como una bailarina clásica y con las letras de las canciones traducidas al inglés sobre el escenario. El artículo destaca especialmente la precisión visual del espectáculo y la capacidad vocal de la cantante.. “Resulta que puede cantar subida sobre las puntas de ballet, lo cual no es precisamente fácil”, señala el texto. Pero más allá del componente escénico, The Guardian insiste en que lo verdaderamente extraordinario es su voz. “Toda la virtuosidad del mundo no basta para explicar su capacidad de romperte el corazón con la fragilidad de Divinize o de hacerlo volar con el clímax de Mio Cristo Piange Diamanti”, escribe el crítico.. La reseña describe el concierto como “una experiencia extraordinariamente visceral”, debido tanto al volumen de los elementos electrónicos como a la intensidad emocional de la interpretación. Según el periódico, “podías sentir literalmente las vibraciones en la caja torácica”.. Aunque Lux había sido recibido como un proyecto extremadamente intelectual —con referencias a santas del siglo X y a la filósofa Simone Weil—, el concierto mostró una versión mucho más desenfadada y cercana de la artista. The Guardian destaca que Rosalía “exige al público que deje de ser tan reverencial”, bebe vino en pleno espectáculo, intenta imitar el acento británico y cambia completamente de registro cuando interpreta canciones de Motomami.. El confesionario: «¡Qué pedazo de mierda!». Uno de los momentos más comentados de la noche fue la aparición sorpresa de Lola Young, aunque no para cantar, sino para participar en una especie de confesionario humorístico sobre una relación sentimental. Tras escuchar la historia, Rosalía reaccionó con empatía diciendo: “Qué pedazo de mierda”.. La crítica concluye definiendo el espectáculo como “divertido, inteligente, musicalmente aventurero, visualmente impresionante y emocionalmente impactante”. Finalmente, el diario resume el concierto con una frase rotunda: “El directo de Rosalía es un triomf”, utilizando incluso la palabra catalana para remarcar el origen de la cantante.. Para The Guardian, el éxito de Rosalía demuestra además que el público pop “no es ni de lejos tan tonto como muchas veces se piensa” y confirma que la artista catalana se ha convertido en “una estrella del pop completamente distinta a cualquier otra”.
La artista ha provocado una oleada de elogios con su actuación
La actuación de Rosalíaen el O2 Arena de Londres ha provocado una ola de elogios en la prensa británica, especialmente en el diario The Guardian, que publicó una crítica entusiasta del espectáculo y destacó tanto la ambición artística de la cantante catalana como el impacto emocional de su directo.. El periódico británico subraya desde el inicio el carácter casi improbable del éxito de Rosalía en uno de los recintos más grandes del Reino Unido. Durante el concierto, la artista recordó ante el público sus sueños de juventud mientras hablaba en inglés con humor y naturalidad. “Mi inglés es ‘un poco rat-a-tah’”, bromeó la cantante, antes de revelar que su verdadera aspiración siempre había sido actuar en el Royal Albert Hall. Sin embargo, celebró igualmente su logro al gritar ante miles de personas: “¡He agotado dos noches en el O2!”. Después, según recoge la crítica, añadió sacudiendo la cabeza: “Loco, loco”.. The Guardian considera sorprendente que una propuesta tan arriesgada haya conseguido llenar dos noches consecutivas el recinto londinense. El diario recuerda que su último trabajo, Lux, está construido a partir de “un ciclo de canciones basado en la vida de varias santas”, interpretado además “en 13 idiomas diferentes” y acompañado por una producción musical que mezcla “orquestación lujosa con electrónica experimental”. El medio británico destaca incluso que el disco abrió un debate sobre si debía clasificarse como música clásica antes que como pop.. Un público «más español de lo habitual». La publicación también pone el foco en el perfil del público que acudió al concierto, “notablemente mayor” y “más español de lo habitual en un gran espectáculo pop”. Muchos asistentes acudieron vestidos con mantillas, una referencia tanto a la nacionalidad de Rosalía como a la temática religiosa del álbum.. Sin embargo, para el crítico, todas las dudas desaparecen en cuanto la artista aparece sobre el escenario. Rosalía emerge “desde el interior de una gigantesca caja de madera”, vestida como una bailarina clásica y con las letras de las canciones traducidas al inglés sobre el escenario. El artículo destaca especialmente la precisión visual del espectáculo y la capacidad vocal de la cantante.. “Resulta que puede cantar subida sobre las puntas de ballet, lo cual no es precisamente fácil”, señala el texto. Pero más allá del componente escénico, The Guardian insiste en que lo verdaderamente extraordinario es su voz. “Toda la virtuosidad del mundo no basta para explicar su capacidad de romperte el corazón con la fragilidad de Divinize o de hacerlo volar con el clímax de Mio Cristo Piange Diamanti”, escribe el crítico.. La reseña describe el concierto como “una experiencia extraordinariamente visceral”, debido tanto al volumen de los elementos electrónicos como a la intensidad emocional de la interpretación. Según el periódico, “podías sentir literalmente las vibraciones en la caja torácica”.. Aunque Lux había sido recibido como un proyecto extremadamente intelectual —con referencias a santas del siglo X y a la filósofa Simone Weil—, el concierto mostró una versión mucho más desenfadada y cercana de la artista. The Guardian destaca que Rosalía “exige al público que deje de ser tan reverencial”, bebe vino en pleno espectáculo, intenta imitar el acento británico y cambia completamente de registro cuando interpreta canciones de Motomami.. El confesionario: «¡Qué pedazo de mierda!». Uno de los momentos más comentados de la noche fue la aparición sorpresa de Lola Young, aunque no para cantar, sino para participar en una especie de confesionario humorístico sobre una relación sentimental. Tras escuchar la historia, Rosalía reaccionó con empatía diciendo: “Qué pedazo de mierda”.. La crítica concluye definiendo el espectáculo como “divertido, inteligente, musicalmente aventurero, visualmente impresionante y emocionalmente impactante”. Finalmente, el diario resume el concierto con una frase rotunda: “El directo de Rosalía es un triomf”, utilizando incluso la palabra catalana para remarcar el origen de la cantante.. Para The Guardian, el éxito de Rosalía demuestra además que el público pop “no es ni de lejos tan tonto como muchas veces se piensa” y confirma que la artista catalana se ha convertido en “una estrella del pop completamente distinta a cualquier otra”.
Noticias de cultura en La Razón
