Hace más de cuatro décadas que un Papa no pisaba el que probablemente es el país más católico de África. Hasta hoy. Por eso, los ecuatoguineanos no dudan en calificar de histórica la presencia de León XIV. Porque si Juan Pablo II pasó una jornada en febrero de 1982, el Papa norteamericano vivirá tres intensos días en la capital Malabo, además de visitar la ciudades de Bata y Mongomo. Robert Prevost pronunciarás hasta siete discursos y homilías con los que cerrará su peregrinación de dos semanas por el continente africano, que arrancó el lunes 13 de abril en Argelia y que le ha llevado también a Camerún y a Angola.. La expectación es máxima. Hasta tal punto que el presidente de la República, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el pasado domingo 12 de abril llevó a cabo una serie de inspecciones a algunos de los lugares que acogerán gira apostólica por Guinea Ecuatorial. Entre ellos, el estadio de Malabo, espacio elegido para la multitudinaria eucaristía final, así como la Universidad Nacional y el centro Psiquiátrico de Sampaka, donde el jefe de Estado comprobó de primera mano el avance de los trabajos de construcción de carpas y escenarios destinados al encuentro del Pontífice con los pacientes. Además, se reunió con el comité de organización de la visita para supervisar el dispositivo de seguridad desplegado para garantizar el buen desarrollo de cada una de las convocatorias. En esta puesta a punto tampoco faltó una visita al aeropuerto y al Hotel Sofitel Presidencial, uno de los edificios previstos para albergar a la delegación vaticana. El Santo Padre llega con una delegación de unas 150 personas, además de los cerca de cuarenta obispos de diferentes países africanos que han confirmado su presencia.. Uno de los momentos más significativos de esta cuenta atrás se vivió este fin de semana. Este domingo llegaba al aeropuerto internacional de Malabo desde Camerún a bordo del carguero de la flota presidencial, Ilusin 76T, el papamóvil. El acto estuvo supervisado por el primer ministro del gobierno, encargado de la Coordinación Administrativa, Manuel Osa Nsue.. En comunión. En paralelo al Gobierno, las autoridades eclesiásticas también ultiman todos los detalles referentes a los ámbitos pastorales y litúrgicos. Al frente, el arzobispo de Malabo, Juan Nsue Edjang, que viene destacando en las últimas semanas que uno de los ejes vertebrales de la peregrinación papal es la celebración de los 170 años de evangelización en Guinea Ecuatorial. De ahí, la importancia del lema elegido para este viaje: «Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial. Hacia un Futuro de Esperanza». Esta expresión busca reflejar la identidad y la misión de la Iglesia local, con Jesús de Nazaret en el centro del camino de fe de la nación y el Evangelio como fuerza transformadora en la sociedad, destacando el papel de los valores cristianos en la formación del tejido social y moral del país.. Para los obispos de Guinea Ecuatorial, el logo que acompaña al lema con la cruz como elemento fundamental reflejan «una Iglesia viva, en camino, en comunión, misionera y agradecida». A pesar de la alegría de la Iglesia ecuatoguineana por recibir al Sucesor de Pedro, lo cierto es que su llegada también será un signo de apoyo espiritual en un momento complicado. Y es que, de forma repentina, el pasado viernes fallecía el vicario general de la Archidiócesis de Malabo, Fortunato Nsue.. A buen seguro que a lo largo de estos tres días el Papa León XIV reafirmará las reflexiones lanzadas por Juan Pablo II al pueblo ecuatoguineano, cuando puso en valor «sus valores, su vida como entidad histórica y sus anhelos frente al futuro».
León XIV aterriza hoy en Malabo para culminar la gira africana después de viajar a Argelia, Camerún y Angola
Hace más de cuatro décadas que un Papa no pisaba el que probablemente es el país más católico de África. Hasta hoy. Por eso, los ecuatoguineanos no dudan en calificar de histórica la presencia de León XIV. Porque si Juan Pablo II pasó una jornada en febrero de 1982, el Papa norteamericano vivirá tres intensos días en la capital Malabo, además de visitar la ciudades de Bata y Mongomo. Robert Prevost pronunciarás hasta siete discursos y homilías con los que cerrará su peregrinación de dos semanas por el continente africano, que arrancó el lunes 13 de abril en Argelia y que le ha llevado también a Camerún y a Angola.. La expectación es máxima. Hasta tal punto que el presidente de la República, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el pasado domingo 12 de abril llevó a cabo una serie de inspecciones a algunos de los lugares que acogerán gira apostólica por Guinea Ecuatorial. Entre ellos, el estadio de Malabo, espacio elegido para la multitudinaria eucaristía final, así como la Universidad Nacional y el centro Psiquiátrico de Sampaka, donde el jefe de Estado comprobó de primera mano el avance de los trabajos de construcción de carpas y escenarios destinados al encuentro del Pontífice con los pacientes. Además, se reunió con el comité de organización de la visita para supervisar el dispositivo de seguridad desplegado para garantizar el buen desarrollo de cada una de las convocatorias. En esta puesta a punto tampoco faltó una visita al aeropuerto y al Hotel Sofitel Presidencial, uno de los edificios previstos para albergar a la delegación vaticana. El Santo Padre llega con una delegación de unas 150 personas, además de los cerca de cuarenta obispos de diferentes países africanos que han confirmado su presencia.. Uno de los momentos más significativos de esta cuenta atrás se vivió este fin de semana. Este domingo llegaba al aeropuerto internacional de Malabo desde Camerún a bordo del carguero de la flota presidencial, Ilusin 76T, el papamóvil. El acto estuvo supervisado por el primer ministro del gobierno, encargado de la Coordinación Administrativa, Manuel Osa Nsue.. En comunión. En paralelo al Gobierno, las autoridades eclesiásticas también ultiman todos los detalles referentes a los ámbitos pastorales y litúrgicos. Al frente, el arzobispo de Malabo, Juan Nsue Edjang, que viene destacando en las últimas semanas que uno de los ejes vertebrales de la peregrinación papal es la celebración de los 170 años de evangelización en Guinea Ecuatorial. De ahí, la importancia del lema elegido para este viaje: «Cristo, Luz de Guinea Ecuatorial. Hacia un Futuro de Esperanza». Esta expresión busca reflejar la identidad y la misión de la Iglesia local, con Jesús de Nazaret en el centro del camino de fe de la nación y el Evangelio como fuerza transformadora en la sociedad, destacando el papel de los valores cristianos en la formación del tejido social y moral del país.. Para los obispos de Guinea Ecuatorial, el logo que acompaña al lema con la cruz como elemento fundamental reflejan «una Iglesia viva, en camino, en comunión, misionera y agradecida». A pesar de la alegría de la Iglesia ecuatoguineana por recibir al Sucesor de Pedro, lo cierto es que su llegada también será un signo de apoyo espiritual en un momento complicado. Y es que, de forma repentina, el pasado viernes fallecía el vicario general de la Archidiócesis de Malabo, Fortunato Nsue.. A buen seguro que a lo largo de estos tres días el Papa León XIV reafirmará las reflexiones lanzadas por Juan Pablo II al pueblo ecuatoguineano, cuando puso en valor «sus valores, su vida como entidad histórica y sus anhelos frente al futuro».
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