La prueba de eliminación de MasterChef dejó una de las imágenes más emotivas de la edición. Seis aspirantes se jugaron su continuidad cocinando tres platos japoneses con wagyu y ostras, con un único utensilio disponible: el grill japonés, que solo permitía una cocción lenta y constante. Las prisas, los nervios y la presión hicieron mella en más de uno.. Cuando llegó la cata, el jurado fue directo. A Gema le dedicaron los mejores elogios de la noche, mientras que Inma y Paloma se salvaron por muy poco con platos que, según Pepe Rodríguez, «no eran ninguna maravilla». El veredicto sobre el expulsado fue tan claro como demoledor: «El aspirante que no continúa en las cocinas es… Omar».. El momento en que Pepe pronunció su nombre heló la cocina. «No puede ser, tío. No puede ser», repetían sus compañeros sin poder creerlo, corriendo a abrazarle antes incluso de que el jurado terminara de hablar. Paloma, que reconoció haberse visto «totalmente muerta» antes que él, confesaba seguir sin asimilarlo al subir a la galería.. Omar se despidió con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas. «No buscaba ganar, buscaba aprender de un mundo que me apasiona y dedicarles todo lo que aprendía a mi familia», decía mientras recibía el abrazo de cada uno de sus compañeros, que bajaron en bloque a despedirle.. Su marcha dejó un vacío difícil de llenar en unas cocinas donde era uno de los más queridos. Germán, que esa misma noche se había hecho con el pin de la inmunidad tras ganar la batalla de pizzas, y el resto del grupo se quedaron con la sensación de que MasterChef perdía algo más que un buen cocinero.
El informático se convirtió en el quinto expulsado del programa tras una prueba de eliminación con tres elaboraciones japonesas donde maltrató el producto.
20MINUTOS.ES – Televisión
La prueba de eliminación de MasterChef dejó una de las imágenes más emotivas de la edición. Seis aspirantes se jugaron su continuidad cocinando tres platos japoneses con wagyu y ostras, con un único utensilio disponible: el grill japonés, que solo permitía una cocción lenta y constante. Las prisas, los nervios y la presión hicieron mella en más de uno.. Cuando llegó la cata, el jurado fue directo. A Gema le dedicaron los mejores elogios de la noche, mientras que Inma y Paloma se salvaron por muy poco con platos que, según Pepe Rodríguez, «no eran ninguna maravilla». El veredicto sobre el expulsado fue tan claro como demoledor: «El aspirante que no continúa en las cocinas es… Omar».. El momento en que Pepe pronunció su nombre heló la cocina. «No puede ser, tío. No puede ser», repetían sus compañeros sin poder creerlo, corriendo a abrazarle antes incluso de que el jurado terminara de hablar. Paloma, que reconoció haberse visto «totalmente muerta» antes que él, confesaba seguir sin asimilarlo al subir a la galería.. Omar se despidió con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas. «No buscaba ganar, buscaba aprender de un mundo que me apasiona y dedicarles todo lo que aprendía a mi familia», decía mientras recibía el abrazo de cada uno de sus compañeros, que bajaron en bloque a despedirle.. Su marcha dejó un vacío difícil de llenar en unas cocinas donde era uno de los más queridos. Germán, que esa misma noche se había hecho con el pin de la inmunidad tras ganar la batalla de pizzas, y el resto del grupo se quedaron con la sensación de que MasterChef perdía algo más que un buen cocinero.
