El Real Madrid juega hoy contra el Alavés en LaLiga, pero todo el madridismo mira a finales de mayo, cuando acabe la temporada y empiecen los movimientos de mercado para afinar la plantilla y volver a competir por los títulos. Lo sabe perfectamente Álvaro Arbeloa, pero al entrenador le quedan aún siete encuentros casi intrascendentes porque la distancia con el Barcelona es una montaña insalvable salvo un milagro que nunca se ha visto. No es fácil el papel del técnico ahora mismo: se le pregunta por su futuro, si se ve en el banquillo comenzando la próxima temporada; se le pregunta por la planificación, por lo que sobra y lo que falta para mejorar el vestuario y, mientras, tiene que pasar el recibimiento esta noche del estadio, que este curso no ha perdonado ni una, y tiene que convencer a los futbolistas de que hay que seguir peleando como si de verdad importara.. Convencer a los futbolistas. Tiene que convencerles, por tanto, de una ficción cuando no ha conseguido (ni él ni Xabi Alonso ni Carlo Ancelotti) convencerles de una realidad, que es pelear todos los partidos, también los que no apetece, porque el nombre del rival no invita al sacrificio. Como hoy contra el Alavés, cuando el reto es aún más difícil todavía, pues el conjunto vitoriano ocupa la posición 18 de LaLiga, el Real Madrid puede sentir la presión de su público y, lo más importante, no le va nada en juego.. «Tenemos que ganarnos al Bernabéu. Si queremos que estén con nosotros, tenemos que demostrarlo. Igual que hacerlo en los grandes partidos, hacerlo con cualquier equipo. Esa es nuestra asignatura pendiente», decía Arbeloa. Esta temporada, el Real Madrid ha competido mejor cuando el escenario le exigía una respuesta grande y cuando el rival elevaba el listón. Ganó al Barcelona en LaLiga, le peleó en la Supercopa, ganó uno de sus dos partidos contra el Atlético, superó al Manchester City y le plantó cara al Bayern. Mucho más que, por ejemplo, al Albacete en la Copa.. Derrotas contra rivales menores. Ante rivales del «top 10» de LaLiga, el equipo blanco ha perdido cuatro partidos y no ha empatado ninguno: 12 puntos que se han escapado. Es un registro duro, pero que puede sostenerse si consigues que no se te escapen más puntos por otro lado. Frente a equipos fuera del «top 10», el Real Madrid solo ha perdido un partido, pero ha empatado cuatro. Son 11 puntos que han volado en escenarios donde el margen de error es mínimo si se quiere ganar LaLiga. Un empate en Vallecas, otro en Elche, y dos ante el Girona, además de la derrota en Mallorca.. Ya sucedió el curso pasado. Entonces, el equipo dejó 12 puntos contra rivales fuera del «top 10». Este año son 11. El patrón, pues, se repite. Cambia el entrenador, cambian muy pocas piezas del once, pero el comportamiento en este tipo de partidos se mantiene. Donde sí hay variación es en los duelos grandes. El curso anterior, el Real Madrid se dejó 18 puntos ante rivales del «top 10»; en este, 12. Ha mejorado en la élite, ha competido más y mejor cuando el foco era máximo, pero la Liga no se ha decidido ahí.. Los despistes han sido demasiados y de ahí que el madridismo esté dando vueltas a qué va a pasar con la plantilla para que cambie el modo de afrontar los partidos: «Tenemos una gran plantilla, no hace falta ninguna revolución para luchar por títulos», aseguró ayer Arbeloa.
El entrenador del equipo blanco contó, antes del partido contra el Alavés, por qué ya ha dejado de pelear por LaLiga
El Real Madrid juega hoy contra el Alavés en LaLiga, pero todo el madridismo mira a finales de mayo, cuando acabe la temporada y empiecen los movimientos de mercado para afinar la plantilla y volver a competir por los títulos. Lo sabe perfectamente Álvaro Arbeloa, pero al entrenador le quedan aún siete encuentros casi intrascendentes porque la distancia con el Barcelona es una montaña insalvable salvo un milagro que nunca se ha visto. No es fácil el papel del técnico ahora mismo: se le pregunta por su futuro, si se ve en el banquillo comenzando la próxima temporada; se le pregunta por la planificación, por lo que sobra y lo que falta para mejorar el vestuario y, mientras, tiene que pasar el recibimiento esta noche del estadio, que este curso no ha perdonado ni una, y tiene que convencer a los futbolistas de que hay que seguir peleando como si de verdad importara.. Convencer a los futbolistas. Tiene que convencerles, por tanto, de una ficción cuando no ha conseguido (ni él ni Xabi Alonso ni Carlo Ancelotti) convencerles de una realidad, que es pelear todos los partidos, también los que no apetece, porque el nombre del rival no invita al sacrificio. Como hoy contra el Alavés, cuando el reto es aún más difícil todavía, pues el conjunto vitoriano ocupa la posición 18 de LaLiga, el Real Madrid puede sentir la presión de su público y, lo más importante, no le va nada en juego.. «Tenemos que ganarnos al Bernabéu. Si queremos que estén con nosotros, tenemos que demostrarlo. Igual que hacerlo en los grandes partidos, hacerlo con cualquier equipo. Esa es nuestra asignatura pendiente», decía Arbeloa. Esta temporada, el Real Madrid ha competido mejor cuando el escenario le exigía una respuesta grande y cuando el rival elevaba el listón. Ganó al Barcelona en LaLiga, le peleó en la Supercopa, ganó uno de sus dos partidos contra el Atlético, superó al Manchester City y le plantó cara al Bayern. Mucho más que, por ejemplo, al Albacete en la Copa.. Derrotas contra rivales menores. Ante rivales del «top 10» de LaLiga, el equipo blanco ha perdido cuatro partidos y no ha empatado ninguno: 12 puntos que se han escapado. Es un registro duro, pero que puede sostenerse si consigues que no se te escapen más puntos por otro lado. Frente a equipos fuera del «top 10», el Real Madrid solo ha perdido un partido, pero ha empatado cuatro. Son 11 puntos que han volado en escenarios donde el margen de error es mínimo si se quiere ganar LaLiga. Un empate en Vallecas, otro en Elche, y dos ante el Girona, además de la derrota en Mallorca.. Ya sucedió el curso pasado. Entonces, el equipo dejó 12 puntos contra rivales fuera del «top 10». Este año son 11. El patrón, pues, se repite. Cambia el entrenador, cambian muy pocas piezas del once, pero el comportamiento en este tipo de partidos se mantiene. Donde sí hay variación es en los duelos grandes. El curso anterior, el Real Madrid se dejó 18 puntos ante rivales del «top 10»; en este, 12. Ha mejorado en la élite, ha competido más y mejor cuando el foco era máximo, pero la Liga no se ha decidido ahí.. Los despistes han sido demasiados y de ahí que el madridismo esté dando vueltas a qué va a pasar con la plantilla para que cambie el modo de afrontar los partidos: «Tenemos una gran plantilla, no hace falta ninguna revolución para luchar por títulos», aseguró ayer Arbeloa.
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