El Bando de la Huerta se vive en la calle. El día grande de ciudad de Murcia se entiende como una jornada de convivencia, en la que miles de murcianos salen al exterior a disfrutar de la compañía de los suyos y a mostrar su espíritu de generosidad a los foráneos, que suelen quedarse prendados de esta fiesta que, por cierto, este año cumple su 175 aniversario, desde que en 2012 fuese declarada de Interés Turístico Internacional. Para ello, la capital se ha engalanado estos días con miles de flores y se han instalado un total de 39 barracas -los ventorrillos donde se sirve la típica comida murciana a precios asequibles-, que están instaladas en los principales parques de la capital y que, en la jornada de este martes, registraron colas y un lleno absoluto para degustar carne a la brasa, embutido, michirones, zarangollo y, cómo no, los populares paparajotes o el café de olla, para ponerle el punto dulce a la festividad.
El día arrancó a las 10 de la mañana con la tradicional Misa Huertana, en honor a la patrona de Murcia -la Virgen de La Fuensanta-, y que estuvo oficiada por el obispo de la diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes. De hecho, una de las imágenes más destacadas posteriores a esa Eucarístía fue la de Lorca Planes portando el trono de ‘La Morenica’, un gesto simbólico que muchos entendieron con una despedida del obispo, que ha anunciado que dejará de estar al frente de la Diócesis. Tras la Misa, a la que acudieron cientos de fieles en la plaza del Cardenal Belluga de la capital, la patrona hizo un pequeño recorrido por las calles del centro de la ciudad, en el que cientos de personas pudieron mostrar su fe y su devoción a La Fuensanta, que lució un manto verde oliva especial para la ocasión. “Acabamos de entrar a la Catedral y está preciosa, yo me emociono”, cuenta María, que ha acudido a la Eucaristía huertana en compañía de su hija. Leonardo, un vecino de la pedanía murciana de Lobosillo, confiesa que ha “perdido la cuenta ya, pero llevamos años viniendo, queremos coger sitio para poderla ver bien, nos gusta mucho”.
Otro de los asistentes a este Santo Sacramento, junto a otras muchas autoridades, ha sido el presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, quien ha asegurado que “somos una gran tierra y hoy estamos orgullosos de nuestros mayores, nuestros antepasados que, a través de la huerta y de la agricultura, han hecho que seamos una de las regiones más modernas y que más crece de Europa”. Además, el líder del Ejecutivo autonómico también ha resaltado la generosidad propia del murciano, que comparte comida y bebida con el visitante en esta fecha señalada en el calendario de todos los ciudadanos de la Región y que cada año recibe mayor número de turistas nacionales e internacionales. Es el caso de Ana, una mujer colombiana que lleva afincada 9 años en la capital, que narra que “es un día muy bonito, a pesar de que soy extranjera, siempre me he sentido identificada con Murcia, porque me han recibido de una manera muy especial”.
A lo largo de la mañana, los espacios públicos ha sido tomados por cientos de murcianos ataviados con el traje típico regional. Algunos de ellos han montado sus propios puestos en los parques y en los jardines, con carritos de la compra que engalanan con cañizo y que sirven de punto de avituallamiento de bebida y de comida para quienes pululan a su alrededor. “Hay una lluvia, una tormenta de huertanos”. Así es cómo lo define Jesús, un vecino de la pedanía murciana de Algezares, que pertenece a la peña huertana ‘La Esparteña’, y quien asegura que un día del Bando “se vive con mucha expectación, con miedo a que llueva, es lo primero que se piensa, porque nosotros también ponemos barraca”. Su hijo, José Alberto, cuenta que “es un día grande para nosotros, sobre todo los que estamos en las peñas, lo vivimos de una manera un poco especial”.
El momento álgido de la jornada se ha vivido con el tradicional desfile del Bando de la Huerta, que ha dado comienzo a las 17 horas y que ha discurrido por las principales calles de la capital hasta casi entrada la noche, y en el que han participado un total de 80 carrozas -pertenecientes a las diferentes peñas huertanas-, que han hecho gala de ‘murcianía’ y que han repartido algunos de los productos típicos que nacen en esta tierra, como las habas, los limones, el apio o las acelgas. También ha habido una representación -como todos los años- de los principales oficios huertanos, que han recordado a propios y a visitantes cómo era la vida en la ciudad hace varios siglos: el cultivo intensivo de las hortalizas y la fruta, la cría del gusano de seda, la artesanía del cartón piedra, o el mantenimiento de la red de riego. Porque, como recuerdan los murcianos, sin agua, la huerta se muere. Y eso es algo que forma parte del ADN murciano.
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El Bando de la Huerta se vive en la calle. El día grande de ciudad de Murcia se entiende como una jornada de convivencia, en la que miles de murcianos salen al exterior a disfrutar de la compañía de los suyos y a mostrar su espíritu de generosidad a los foráneos, que suelen quedarse prendados de esta fiesta que, por cierto, este año cumple su 175 aniversario, desde que en 2012 fuese declarada de Interés Turístico Internacional. Para ello, la capital se ha engalanado estos días con miles de flores y se han instalado un total de 39 barracas -los ventorrillos donde se sirve la típica comida murciana a precios asequibles-, que están instaladas en los principales parques de la capital y que, en la jornada de este martes, registraron colas y un lleno absoluto para degustar carne a la brasa, embutido, michirones, zarangollo y, cómo no, los populares paparajotes o el café de olla, para ponerle el punto dulce a la festividad.. El día arrancó a las 10 de la mañana con la tradicional Misa Huertana, en honor a la patrona de Murcia -la Virgen de La Fuensanta-, y que estuvo oficiada por el obispo de la diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes. De hecho, una de las imágenes más destacadas posteriores a esa Eucarístía fue la de Lorca Planes portando el trono de ‘La Morenica’, un gesto simbólico que muchos entendieron con una despedida del obispo, que ha anunciado que dejará de estar al frente de la Diócesis. Tras la Misa, a la que acudieron cientos de fieles en la plaza del Cardenal Belluga de la capital, la patrona hizo un pequeño recorrido por las calles del centro de la ciudad, en el que cientos de personas pudieron mostrar su fe y su devoción a La Fuensanta, que lució un manto verde oliva especial para la ocasión. “Acabamos de entrar a la Catedral y está preciosa, yo me emociono”, cuenta María, que ha acudido a la Eucaristía huertana en compañía de su hija. Leonardo, un vecino de la pedanía murciana de Lobosillo, confiesa que ha “perdido la cuenta ya, pero llevamos años viniendo, queremos coger sitio para poderla ver bien, nos gusta mucho”.. Otro de los asistentes a este Santo Sacramento, junto a otras muchas autoridades, ha sido el presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, quien ha asegurado que “somos una gran tierra y hoy estamos orgullosos de nuestros mayores, nuestros antepasados que, a través de la huerta y de la agricultura, han hecho que seamos una de las regiones más modernas y que más crece de Europa”. Además, el líder del Ejecutivo autonómico también ha resaltado la generosidad propia del murciano, que comparte comida y bebida con el visitante en esta fecha señalada en el calendario de todos los ciudadanos de la Región y que cada año recibe mayor número de turistas nacionales e internacionales. Es el caso de Ana, una mujer colombiana que lleva afincada 9 años en la capital, que narra que “es un día muy bonito, a pesar de que soy extranjera, siempre me he sentido identificada con Murcia, porque me han recibido de una manera muy especial”.. A lo largo de la mañana, los espacios públicos ha sido tomados por cientos de murcianos ataviados con el traje típico regional. Algunos de ellos han montado sus propios puestos en los parques y en los jardines, con carritos de la compra que engalanan con cañizo y que sirven de punto de avituallamiento de bebida y de comida para quienes pululan a su alrededor. “Hay una lluvia, una tormenta de huertanos”. Así es cómo lo define Jesús, un vecino de la pedanía murciana de Algezares, que pertenece a la peña huertana ‘La Esparteña’, y quien asegura que un día del Bando “se vive con mucha expectación, con miedo a que llueva, es lo primero que se piensa, porque nosotros también ponemos barraca”. Su hijo, José Alberto, cuenta que “es un día grande para nosotros, sobre todo los que estamos en las peñas, lo vivimos de una manera un poco especial”.. El desfile del Bando. El momento álgido de la jornada se ha vivido con el tradicional desfile del Bando de la Huerta, que ha dado comienzo a las 17 horas y que ha discurrido por las principales calles de la capital hasta casi entrada la noche, y en el que han participado un total de 80 carrozas -pertenecientes a las diferentes peñas huertanas-, que han hecho gala de ‘murcianía’ y que han repartido algunos de los productos típicos que nacen en esta tierra, como las habas, los limones, el apio o las acelgas. También ha habido una representación -como todos los años- de los principales oficios huertanos, que han recordado a propios y a visitantes cómo era la vida en la ciudad hace varios siglos: el cultivo intensivo de las hortalizas y la fruta, la cría del gusano de seda, la artesanía del cartón piedra, o el mantenimiento de la red de riego. Porque, como recuerdan los murcianos, sin agua, la huerta se muere. Y eso es algo que forma parte del ADN murciano.
El Bando de la Huerta reúne a miles de personas en la capital, que disfrutan de un día de convivencia en parques y jardines, aderezado con las viandas típicas de la gastronomía local
