De Mariano de Paco dicen que es simpático, risueño y bromista. Y que, de vez en cuando, ese desparpajo le juega una mala pasada. Isabel Díaz Ayuso puso en sus manos hace tres años la consejería de Cultura para revolucionar el panorama artístico madrileño, pero lo que ha conseguido en este tiempo es enfrentarse a las principales instituciones culturales, dejar el Ballet Español en manos de un novel, amigo de la presidenta, y sorprender a todo el mundo nombrando en su día a seis directores artísticos para los Teatros del Canal. De fondo, siempre le acecha un fantasma: el del supuesto dominio de las artes por parte de la izquierda.. Seguir leyendo
El consejero de Cultura de Madrid ha retirado subvenciones al Prado, al Thyssen o al Reina Sofía y critica que la cultura está en manos de la izquierda
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De Mariano de Paco dicen que es simpático, risueño y bromista. Y que, de vez en cuando, ese desparpajo le juega una mala pasada. Isabel Díaz Ayuso puso en sus manos hace tres años la consejería de Cultura para revolucionar el panorama artístico madrileño, pero lo que ha conseguido en este tiempo es enfrentarse a las principales instituciones culturales, dejar el Ballet Español en manos de un novel, amigo de la presidenta, y sorprender a todo el mundo nombrando en su día a seis directores artísticos para los Teatros del Canal. De fondo, siempre le acecha un fantasma: el del supuesto dominio de las artes por parte de la izquierda.. De Paco no rehúye la batalla cultural y eso es lo que le llevó este jueves a realizar unas declaraciones que han molestado a muchos. Sin venir a cuento, sin que él tenga nada que ver con la gestión en educación, dijo en la Asamblea de Madrid que el calor en las aulas del que se quejan estos días los estudiantes y sus padres puede convertirse en “fuente de inspiración”, y citó como ejemplo a Vicente Medina, un poeta y dramaturgo murciano. El comentario no le hizo gracia a nadie, ni siquiera a los de su propio partido.. En el entorno de Ayuso dicen que si se revisa toda la intervención del consejero se puede llegar a la conclusión de que no hay intención de ofender con sus palabras, pero reconocen que le ha faltado callo político y que se ha metido él solito en un lío innecesario. Los más veteranos se han acordado de Jesús Sánchez Martos, un consejero de Sanidad, también del PP, que recomendó en 2017 hacer aviones de papel para combatir las altas temperaturas. Aquello le costó un disgusto al autor. Lo de De Paco también va a ser difícil olvidar.. El arrojo de De Paco no ha quedado ahí y, después de contar que ha llevado a su hija al colegio en pantalón corto, le ha dicho a la oposición que, en realidad, su problema con este tema del calor en los colegios es que se ponen “al lado de países donde la libertad de vestimenta no existe y eso no se podría hacer”. Los diputados de Más Madrid y PSOE se han quedado asombrados, sin saber qué responder a un comentario sin conexión con la realidad.. En su propio partido se le empezó a cuestionar en febrero, cuando Ayuso, de forma abrupta, destituyó al consejero de Educación, Emilio Viciana. Quedó al descubierto algo que había contado con anterioridad EL PAÍS, que un gurú y dramaturgo llamado Antonio Castillo Algarra, padrino de Viciana y varios diputados jóvenes del PP, había atesorado un enorme poder en la sombra, desde donde dirigía una parte importante de las políticas en educación y cultura del Gobierno de Ayuso.. Lo hacía protegido por la presidente, en contra incluso de la opinión de su principal asesor, Miguel Ángel Rodríguez. Pero también por De Paco, que le dejó inmiscuirse en el nacimiento del Ballet Español de la Comunidad de Madrid al punto de que el director que fue nombrado, el prestigioso Jesús Carmona, se marchó harto de la situación. Después la dirección del Ballet quedó colegiada por Castillo Algarra y otras dos personas más.. Ese mismo modelo lo ha llevado el consejero de Cultura a los Teatros del Canal, lo que le ha valido las críticas del sector. En el propio Canal se estrenan obras de Castillo Algarra, escritas, dirigidas y protagonizadas por él. En algunas funciones, al acabar, ha invitado al público a un rezo colectivo. Junto a él, han hecho suyo el discurso de la necesidad de promocionar la hispanidad y enterrar la leyenda negra española.. La sensación de De Paco, según los que han tratado con él, es que la cultura está en manos de la izquierda y que eso debe cambiar. Ha retirado las subvenciones nominativas directas que otorgaba al Círculo de Bellas Artes, al Museo del Prado, al Thyssen-Bornemisza o al Reina Sofía, instituciones de prestigio internacional. Defiende que esas cantidades que recibían deben justificarse con la presentación de proyectos concretos que deben ser aprobados por su Consejería. Con algunas instituciones libra una batalla directa. En una entrevista con Antonio Lucas, en El Mundo, atacó así la gestión del Círculo: “Lo han convertido en un refugio climático y una guardería de plantas”.. Hay quien critica su afán de protagonismo. En una rueda de prensa de los Teatros del Canal, una periodista cultural quiso hacerle unas preguntas a Ruperto Merino, el director general, lo que no le sentó nada bien a De Paco, que en ese momento estaba en el atril con unos papeles. “¿A Ruperto? Yo soy el jefe de Ruperto. Pregúntamelas», respondió con cara de funeral.. El consejero de Cultura, Mariano de Paco, durante la presentación de la Feria Internacional de Turismo. Eduardo Parra / Europa Press (Europa Press). Su lealtad a la presidenta, eso sí, es máxima. Viajó con ella a México hace casi un mes, una visita en la que todo salió mal. La presidenta regresó de forma abrupta después de que le retiraran la invitación a un festival de cine por sus declaraciones ofensivas contra ese país. Fue un viaje fallido de Ayuso que ha recibido críticas de sus propios admiradores, incluso de algunos de sus compañeros de partido. No lo ve así De Paco, que se mantiene en el relato heróico, y nada creíble con todas las pruebas en la mano, de que la presidenta fue censurada y maltratada en ese país, y que regresó a España por problemas de seguridad.. No extraña nada sabiendo lo que piensa de ella. Así la describió en una ocasión: “Jefa, maestra de ceremonias que dirige con firmeza, criterio y exigencia. Agrega energía, tesón y capacidad de resistencia absolutamente proverbial. Es como si la presidenta dispusiera de un superpoder”.. Mientras tanto, los niños y adolescentes de Madrid se asan en sus colegios e institutos. También los docentes, personal administrativo y de limpieza. Todos pasan jornadas a más de 30 grados en centros educativos construidos hace décadas y que no reciben presupuesto suficiente para acometer las mejoras que evitarían el achicharre. Las familias se angustian y piden, desde hace años ya, una solución. Esta fue la ofrecida el jueves por el consejero de Cultura: “El calor, a lo mejor, es fuente de inspiración”. Lo dijo en la Asamblea, tras varias semanas marcadas por las protestas de padres, madres, profesores y sindicatos por un problema que va a peor cada año y al que la Comunidad de Madrid reacciona con ironías. “Cuando hace calor, hace calor”, dijo la consejera de Educación, Mercedes Zazalejos, un día antes que De Paco.. Los años de De Paco como consejero también están marcados por la bajada de presupuesto en el área que lidera: de los 321,7 millones en 2024 a los 302,6 de 2025 y los 300,1 este año. Este descenso convive con un aumento progresivo del dinero que destina cada año Cultura a la tauromaquia y todo lo que la rodea. Como los 40 millones invertidos para restaurar la plaza de toros de Ventas o tres millones de ayudas directas para el toro de lidia durante la pandemia.. De Paco ha calificado a la izquierda de “inculta”, en parte, por su postura respecto a los toros. Y, en concreto, al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, con quien mantiene un enfrentamiento político abierto por este tema. De Paco ha cuestionado la gestión de Urtasun, le ha acusado de actuar de forma “arbitraria”, “sectaria” y de atacar a los artistas y a la cultura. La suya la cuestionan otros. Ahora le haya caído una avalancha por burlarse de las temperaturas en los colegios. De Paco no estuvo inspirado; quizá porque en la Asamblea había aire acondicionado.
