Un equipo del Instituto para la Nutrición Óptima de Londres comparó 71 pares de productos vegetales y animales disponibles en un supermercado británico, emparejando alternativas como leche de almendra y leche convencional, brownies veganos y tradicionales, o carne vegetal y carne real. El análisis mostró que los alimentos de origen vegetal incluían más ingredientes totales y más aditivos, con 1.566 ingredientes frente a 1.110 y 199 aditivos frente a 100. El autor principal, Joseph Whittaker, explicó que “encontramos aproximadamente el doble de aditivos alimentarios en los productos de origen vegetal”, una diferencia que lleva a los investigadores a pedir precaución a quienes siguen dietas veganas. El especialista señaló que quienes optan por este tipo de alimentación deberían centrarse en alimentos vegetales integrales, en lugar de versiones que intentan replicar productos animales. El estudio identificó un uso elevado de carotenos (E160A), empleados para aportar color; carbonato cálcico (E170), utilizado para aclarar el producto y reforzar nutrientes; ácido láctico (E270), habitual en alternativas lácteas como regulador de acidez; y metilcelulosa (E461), presente en carnes y pescados vegetales para generar una textura más realista. Estos compuestos aparecieron con mayor frecuencia en productos como quesos veganos, yogures alternativos y hamburguesas vegetales. Una dieta vegana puede ser saludable, pero no siempre lo son sus alternativas procesadas El artículo recuerda que las dietas veganas y vegetarianas se han asociado a menor riesgo cardiovascular y menor incidencia de enfermedades crónicas, aunque también pueden provocar déficits de vitamina B12, vitamina D, calcio, hierro, yodo u omega‑3 si no se planifican adecuadamente. Además, muchas alternativas vegetales comerciales son altamente procesadas y pueden contener tanta sal, azúcar o grasas saturadas como sus equivalentes animales, lo que complica la percepción de que siempre son opciones más saludables. El trabajo, publicado en la revista científica Food Additives & Contaminants: Part A, señala que los resultados no pueden generalizarse a todos los productos vegetales. El equipo no evaluó la cantidad exacta de cada aditivo ni la frecuencia de consumo, por lo que no puede determinarse el nivel real de exposición. Aun así, los investigadores consideran que los hallazgos llegan en un momento clave, con un aumento del consumo de alternativas vegetales y una creciente preocupación por los aditivos.
La investigación del Institute for Optimum Nutrition analiza 71 productos y advierte que muchas alternativas veganas incorporan más ingredientes, más E‑numbers y más compuestos añadidos
Un equipo del Instituto para la Nutrición Óptima de Londres comparó 71 pares de productos vegetales y animales disponibles en un supermercado británico, emparejando alternativas como leche de almendra y leche convencional, brownies veganos y tradicionales, o carne vegetal y carne real. El análisis mostró que los alimentos de origen vegetal incluían más ingredientes totales y más aditivos, con 1.566 ingredientes frente a 1.110 y 199 aditivos frente a 100. El autor principal, Joseph Whittaker, explicó que “encontramos aproximadamente el doble de aditivos alimentarios en los productos de origen vegetal”, una diferencia que lleva a los investigadores a pedir precaución a quienes siguen dietas veganas. El especialista señaló que quienes optan por este tipo de alimentación deberían centrarse en alimentos vegetales integrales, en lugar de versiones que intentan replicar productos animales.El estudio identificó un uso elevado de carotenos (E160A), empleados para aportar color; carbonato cálcico (E170), utilizado para aclarar el producto y reforzar nutrientes; ácido láctico (E270), habitual en alternativas lácteas como regulador de acidez; y metilcelulosa (E461), presente en carnes y pescados vegetales para generar una textura más realista. Estos compuestos aparecieron con mayor frecuencia en productos como quesos veganos, yogures alternativos y hamburguesas vegetales.El artículo recuerda que las dietas veganas y vegetarianas se han asociado a menor riesgo cardiovascular y menor incidencia de enfermedades crónicas, aunque también pueden provocar déficits de vitamina B12, vitamina D, calcio, hierro, yodo u omega‑3 si no se planifican adecuadamente. Además, muchas alternativas vegetales comerciales son altamente procesadas y pueden contener tanta sal, azúcar o grasas saturadas como sus equivalentes animales, lo que complica la percepción de que siempre son opciones más saludables.El trabajo, publicado en la revista científica Food Additives & Contaminants: Part A, señala que los resultados no pueden generalizarse a todos los productos vegetales. El equipo no evaluó la cantidad exacta de cada aditivo ni la frecuencia de consumo, por lo que no puede determinarse el nivel real de exposición. Aun así, los investigadores consideran que los hallazgos llegan en un momento clave, con un aumento del consumo de alternativas vegetales y una creciente preocupación por los aditivos.
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