La tortilla de patatas divide a España entre quienes la prefieren con cebolla y quienes la quieren sin ella, pero además de este debate, hay otra auténtica pugna entre los que la prefieren hecha o algo más líquida. Lo que no muchos saben es que esta última, con la llega del verano y el calor, tiene altos riesgos para la salud. Según datos del CIS citados por El País, el 53,9% de los españoles la prefiere jugosa, una textura que, según los tecnólogos de alimentos, incrementa el peligro de intoxicación cuando suben las temperaturas.. La nutricionista y tecnóloga de alimentos Beatriz Robles explicó en Hora 25 de la Cadena Ser que “la tortilla poco cuajada es una bomba”, porque el huevo es un alimento que en verano se relaciona con un número elevado de intoxicaciones por salmonella. Según la experta, en una tortilla poco hecha “se cumplen todos los requisitos para que las bacterias se reproduzcan muy rápidamente”, lo que aumenta el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. Robles reconoce que la tortilla jugosa es más sabrosa, pero insiste en que solo es segura si se consume inmediatamente después de cocinarla.. El tecnólogo de alimentos y divulgador Mario Sánchez, conocido como @sefifood, fue aún más gráfico al afirmar que “tomar la tortilla casi cruda, líquida, es como si te dieras un baño de espuma de salmonella”, en referencia al estilo de Betanzos.. Sánchez recuerda que la tortilla recibe un tratamiento térmico que debería matar las bacterias, pero cuando queda poco cuajada “no se alcanza esa temperatura en el centro del producto que garantiza la inocuidad”. Lo que para muchos es jugosidad, para las bacterias es el entorno ideal para multiplicarse.. La ley es clara: si no alcanza 70 ºC, debe hacerse con huevina. El Real Decreto 1021/2022 establece que solo puede usarse huevo fresco si el centro de la tortilla alcanza 70 grados durante dos segundos o 63 grados durante veinte segundos, y siempre para consumo inmediato. Cuando no se cumplen estas condiciones, la normativa obliga a utilizar huevina.. En casa, el riesgo aumenta si se emplean huevos sin control sanitario, como los procedentes de gallinas de corral sin supervisión oficial. Los expertos coinciden en que, especialmente en verano, la opción más segura es comer la tortilla bien cuajada para evitar una posible intoxicación y una visita al hospital.
Expertas como Beatriz Robles y divulgadores como Mario Sánchez advierten del riesgo de salmonella en verano cuando la tortilla no alcanza la temperatura adecuada
La tortilla de patatas divide a España entre quienes la prefieren con cebolla y quienes la quieren sin ella, pero además de este debate, hay otra auténtica pugna entre los que la prefieren hecha o algo más líquida. Lo que no muchos saben es que esta última, con la llega del verano y el calor, tiene altos riesgos para la salud. Según datos del CIS citados por El País, el 53,9% de los españoles la prefiere jugosa, una textura que, según los tecnólogos de alimentos, incrementa el peligro de intoxicación cuando suben las temperaturas.. La nutricionista y tecnóloga de alimentos Beatriz Robles explicó en Hora 25 de la Cadena Ser que “la tortilla poco cuajada es una bomba”, porque el huevo es un alimento que en verano se relaciona con un número elevado de intoxicaciones por salmonella. Según la experta, en una tortilla poco hecha “se cumplen todos los requisitos para que las bacterias se reproduzcan muy rápidamente”, lo que aumenta el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. Robles reconoce que la tortilla jugosa es más sabrosa, pero insiste en que solo es segura si se consume inmediatamente después de cocinarla.. El tecnólogo de alimentos y divulgador Mario Sánchez, conocido como @sefifood, fue aún más gráfico al afirmar que “tomar la tortilla casi cruda, líquida, es como si te dieras un baño de espuma de salmonella”, en referencia al estilo de Betanzos.. Sánchez recuerda que la tortilla recibe un tratamiento térmico que debería matar las bacterias, pero cuando queda poco cuajada “no se alcanza esa temperatura en el centro del producto que garantiza la inocuidad”. Lo que para muchos es jugosidad, para las bacterias es el entorno ideal para multiplicarse.. El Real Decreto 1021/2022 establece que solo puede usarse huevo fresco si el centro de la tortilla alcanza 70 grados durante dos segundos o 63 grados durante veinte segundos, y siempre para consumo inmediato. Cuando no se cumplen estas condiciones, la normativa obliga a utilizar huevina.. En casa, el riesgo aumenta si se emplean huevos sin control sanitario, como los procedentes de gallinas de corral sin supervisión oficial. Los expertos coinciden en que, especialmente en verano, la opción más segura es comer la tortilla bien cuajada para evitar una posible intoxicación y una visita al hospital.
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