Los 9.275 nuevos médicos internos residentes que se están incorporan a sus plazas en estos días llegan a un sistema que atraviesa la mayor crisis laboral y formativa de su historia reciente. Lo hacen en un momento duro en el que el colectivo médico más joven lamenta la muerte por suicidio de tres compañeros en cinco meses.. Pese a que este tipo de fallecimientos responden a una causalidad más complicada y heterogénea, el desgaste psicológico ha derivado en el anuncio, por parte de la Asociación MIR España (AME) de una huelga indefinida a partir de septiembre si el Ministerio de Sanidad no actúa con urgencia.. La amenaza se ha concretado tras la aprobación este martes, por parte del Consejo de Ministros y a petición del Ministerio de Sanidad, del anteproyecto de Estatuto Marco, con la oposición de toda la profesión médica.. Así lo señaló el miércoles el presidente de AME, Jesús Arzúa, que tildó de «insensible» a Mónica García y de «inaudito» el hecho de que el texto siga adelante sin contemplar ninguna de las medidas que residentes y los facultativos llevan exigiendo casi un año. Por ello, animó a todo el colectivo médico a «aumentar las medidas de presión» después del verano. La coincidencia entre la llegada de la nueva promoción y el estallido de un malestar profundo ha convertido esta semana en un punto crítico para el futuro de la profesión.. Sanidad ha estado empleado con la Asociación su «modus operandi» habitual, que consiste en reunirse, dialogar y prometer en los peores momentos de exposición pública del problema en cuestión (en este caso, el caos y las irregularidades que rodearon la última convocatoria del examen MIR), para relegarlo al cajón de los pendientes después.. Ahora, ante los últimos acontecimientos y dado que la tensión con el colectivo es máxima, han tenido que volver a «remangarse» y convocarles a una reunión, que tendrá lugar mañana viernes entre las 9:00 y las 10:00 horas Lo ha hecho el director general de Ordenación Profesional, Miguel Ángel Máñez, tras semanas de presión creciente y después de que los residentes hayan advertido de que no aceptarán más dilaciones. «No basta con mensajes de condolencia. Es necesario actuar», insistía la Asociación estos días en un comunicado.. Suicidio en Tenerife. El último golpe para ellos llegó hace unos días en Tenerife. Un residente de Anestesiología del Hospital Universitario de Canarias se quitó la vida en un contexto que sus compañeros describen como de «presión asistencial extrema». Hablan de un entorno «insostenible», de un «mutismo incomprensible» por parte de la gerencia y de la negativa del centro a analizar los riesgos psicosociales que afronta la plantilla. Es el tercer caso en lo que va de año, después de los suicidios registrados en febrero y abril, uno de ellos en Cataluña, que ya habían encendido todas las alarmas sobre un modelo formativo que muchos consideran agotado. Las organizaciones profesionales llevan tiempo advirtiendo de que la residencia se ha convertido en un periodo de desgaste continuo.. La AME recuerda que los residentes son médicos titulados que asumen una enorme responsabilidad asistencial mientras encadenan jornadas prolongadas, guardias de alta carga física y emocional, presión docente mal estructurada y una dependencia jerárquica que dificulta reclamar derechos básicos sin temor a represalias.. «La residencia no puede ser un periodo de precariedad y silencio», señalan. «Cuidar al residente es cuidar la sanidad pública».. La evidencia científica internacional coincide en señalar como factores de riesgo para las muertes por suicidio las jornadas superiores a 45 horas semanales (los residentes denuncian más de 80 a la semana), los turnos nocturnos, la inestabilidad laboral, la elevada demanda con baja supervisión y la exposición continuada a situaciones emocionalmente intensas y estresantes. El componente emocional, el estrés acumulado y la convivencia diaria con el trauma son elementos que incrementan las probabilidades de padecer conductas autolíticas de forma significativa.. Mayor tasa de suicidios. De hecho, la tasa de suicidios consumados entre los médicos es 2,5 veces más alta que entre la población general. «En España, la presión asistencial está normalizada. Las guardias superan con facilidad las 24 horas, los descansos postguardia no siempre se respetan, las rotaciones que se pierden por acumulación de salientes se han convertido en la norma» señala David Montes, vicepresidente de AME y residente de Psiquiatría.. Según un estudio reciente con más de 1.800 residentes, el 94% presenta síntomas de «burnout» en al menos una dimensión de las siguientes: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal; el 81% cumple criterios en dos y, el 51%, en tres. Por tipo de especialidad, los médicos quirúrgicos, los clínico-asistenciales y los de apoyo diagnóstico son los peor parados.. La ausencia de protocolos homogéneos de prevención del suicidio y la falta de acceso confidencial a apoyo psicológico agravan la situación. El estigma sigue siendo un obstáculo decisivo. Muchos residentes temen que pedir ayuda pueda perjudicar su evaluación o su relación con los tutores.. Las organizaciones colegiales denuncian que este silencio forzado oculta cuadros de sufrimiento psíquico severo y retrasa intervenciones que podrían ser decisivas. El colectivo exige limitar la sobrecarga de guardias, garantizar descansos reales, evitar que los residentes cubran déficits de plantilla, establecer auditorías en centros con sobrecarga y crear canales seguros para denunciar abusos sin temor a represalias. También reclaman retribuciones dignas y homogéneas en todo el país, así como el reconocimiento institucional del residente como profesional en formación, no como recurso barato ni como solución a la falta de plantilla.
Los MIR que se están incorporando estos días se encuentran con un ambiente caótico, con denuncias de jornadas inasumibles y de falta de supervisión real. Amenazan con una huelga indefinida tras el verano
Los 9.275 nuevos médicos internos residentes que se están incorporan a sus plazas en estos días llegan a un sistema que atraviesa la mayor crisis laboral y formativa de su historia reciente. Lo hacen en un momento duro en el que el colectivo médico más joven lamenta la muerte por suicidio de tres compañeros en cinco meses.. Pese a que este tipo de fallecimientos responden a una causalidad más complicada y heterogénea, el desgaste psicológico ha derivado en el anuncio, por parte de la Asociación MIR España (AME) de una huelga indefinida a partir de septiembre si el Ministerio de Sanidad no actúa con urgencia.. La amenaza se ha concretado tras la aprobación este martes, por parte del Consejo de Ministros y a petición del Ministerio de Sanidad, del anteproyecto de Estatuto Marco, con la oposición de toda la profesión médica.. Así lo señaló el miércoles el presidente de AME, Jesús Arzúa, que tildó de «insensible» a Mónica García y de «inaudito» el hecho de que el texto siga adelante sin contemplar ninguna de las medidas que residentes y los facultativos llevan exigiendo casi un año. Por ello, animó a todo el colectivo médico a «aumentar las medidas de presión» después del verano. La coincidencia entre la llegada de la nueva promoción y el estallido de un malestar profundo ha convertido esta semana en un punto crítico para el futuro de la profesión.. Sanidad ha estado empleado con la Asociación su «modus operandi» habitual, que consiste en reunirse, dialogar y prometer en los peores momentos de exposición pública del problema en cuestión (en este caso, el caos y las irregularidades que rodearon la última convocatoria del examen MIR), para relegarlo al cajón de los pendientes después.. Ahora, ante los últimos acontecimientos y dado que la tensión con el colectivo es máxima, han tenido que volver a «remangarse» y convocarles a una reunión, que tendrá lugar mañana viernes entre las 9:00 y las 10:00 horas Lo ha hecho el director general de Ordenación Profesional, Miguel Ángel Máñez, tras semanas de presión creciente y después de que los residentes hayan advertido de que no aceptarán más dilaciones. «No basta con mensajes de condolencia. Es necesario actuar», insistía la Asociación estos días en un comunicado.. Suicidio en Tenerife. El último golpe para ellos llegó hace unos días en Tenerife. Un residente de Anestesiología del Hospital Universitario de Canarias se quitó la vida en un contexto que sus compañeros describen como de «presión asistencial extrema». Hablan de un entorno «insostenible», de un «mutismo incomprensible» por parte de la gerencia y de la negativa del centro a analizar los riesgos psicosociales que afronta la plantilla. Es el tercer caso en lo que va de año, después de los suicidios registrados en febrero y abril, uno de ellos en Cataluña, que ya habían encendido todas las alarmas sobre un modelo formativo que muchos consideran agotado. Las organizaciones profesionales llevan tiempo advirtiendo de que la residencia se ha convertido en un periodo de desgaste continuo.. La AME recuerda que los residentes son médicos titulados que asumen una enorme responsabilidad asistencial mientras encadenan jornadas prolongadas, guardias de alta carga física y emocional, presión docente mal estructurada y una dependencia jerárquica que dificulta reclamar derechos básicos sin temor a represalias.. «La residencia no puede ser un periodo de precariedad y silencio», señalan. «Cuidar al residente es cuidar la sanidad pública».. La evidencia científica internacional coincide en señalar como factores de riesgo para las muertes por suicidio las jornadas superiores a 45 horas semanales (los residentes denuncian más de 80 a la semana), los turnos nocturnos, la inestabilidad laboral, la elevada demanda con baja supervisión y la exposición continuada a situaciones emocionalmente intensas y estresantes. El componente emocional, el estrés acumulado y la convivencia diaria con el trauma son elementos que incrementan las probabilidades de padecer conductas autolíticas de forma significativa.. Mayor tasa de suicidios. De hecho, la tasa de suicidios consumados entre los médicos es 2,5 veces más alta que entre la población general. «En España, la presión asistencial está normalizada. Las guardias superan con facilidad las 24 horas, los descansos postguardia no siempre se respetan, las rotaciones que se pierden por acumulación de salientes se han convertido en la norma» señala David Montes, vicepresidente de AME y residente de Psiquiatría.. Según un estudio reciente con más de 1.800 residentes, el 94% presenta síntomas de «burnout» en al menos una dimensión de las siguientes: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal; el 81% cumple criterios en dos y, el 51%, en tres. Por tipo de especialidad, los médicos quirúrgicos, los clínico-asistenciales y los de apoyo diagnóstico son los peor parados.. La ausencia de protocolos homogéneos de prevención del suicidio y la falta de acceso confidencial a apoyo psicológico agravan la situación. El estigma sigue siendo un obstáculo decisivo. Muchos residentes temen que pedir ayuda pueda perjudicar su evaluación o su relación con los tutores.. Las organizaciones colegiales denuncian que este silencio forzado oculta cuadros de sufrimiento psíquico severo y retrasa intervenciones que podrían ser decisivas.El colectivo exige limitar la sobrecarga de guardias, garantizar descansos reales, evitar que los residentes cubran déficits de plantilla, establecer auditorías en centros con sobrecarga y crear canales seguros para denunciar abusos sin temor a represalias. También reclaman retribuciones dignas y homogéneas en todo el país, así como el reconocimiento institucional del residente como profesional en formación, no como recurso barato ni como solución a la falta de plantilla.
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