El segundo día de la nueva semana de huelga médica nacional se desarrolla hoy en un clima similar al del lunes, aunque con mayor apoyo en algunas comunidades autónomas. Las protestas vuelven a reproducirse en distintos puntos del país, con concentraciones ante hospitales y centros de salud y un seguimiento desigual, pero suficiente para mantener bloqueada buena parte de la actividad ordinaria del sistema sanitario.. En Madrid, decenas de facultativos se concentraron a primera hora de la mañana frente al Hospital Gregorio Marañón para reclamar un estatuto médico propio y denunciar lo que califican como «una negociación inexistente» por parte del Ministerio de Sanidad.. La consigna más repetida -«Mónica García, tu Estatuto es nuestra agonía»- resume el malestar del colectivo con la titular del ramo, a la que los sindicatos acusan de haber impulsado un anteproyecto «sin diálogo real» y de haber dinamitado la reunión prevista la semana pasada.. Desde el comité de huelga insisten en que no hay avances, no hay propuestas concretas y no hay voluntad política. «La comunicación está rota», aseguran.. En el Gregorio Marañón, la delegada sindical de Amyts, Raquel Carrillo, ha rechazado la idea de que existan «líneas rojas ilegales» por parte de los médicos, como aseguró el lunes García, y ha subrayado que lo que se reclama es una jornada y unas condiciones laborales equiparables al resto de categorías sanitarias. Advierte, además, del riesgo creciente de abandono profesional por agotamiento, sobrecarga y precariedad estructural.. Mónica García, desacreditada. El conflicto ha dejado de ser percibido como una disputa sectorial para adquirir un tono abiertamente político. El comité de huelga considera que Mónica García ha dejado de ser una interlocutora válida y reclama la intervención directa del presidente del Gobierno. Una petición que ya ha trascendido el ámbito sindical y que fue secundada el lunes por el Partido Popular y, hoy, por el PNV. Los socios del Gobierno exigen en el Congreso que Pedro Sánchez «asuma personalmente la negociación», advirtiendo de que la ministra «no está acertando» y de que el bloqueo actual amenaza con cronificar el conflicto.. Mientras tanto, el impacto asistencial continúa creciendo. En la Comunidad de Madrid, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, cifra en más de 11,7 millones de euros el coste acumulado de los paros desde diciembre. En cinco meses se han suspendido más de 152.000 consultas, 15.000 pruebas diagnósticas y unas 7.300 intervenciones quirúrgicas.. Como en el resto de convocatorias, los servicios mínimos garantizan la atención urgente, pero la actividad ordinaria vuelve a resentirse con fuerza, alimentando unas listas de espera ya sobrepasadas.. Baleares y Comunidad Valenciana lideran el seguimiento. En Baleares, el seguimiento ha vuelto a ser hoy especialmente elevado -en torno al 75‑80% en hospitales y cerca del 45% en Atención Primaria-, con servicios estratégicos como anestesia o radiología rozando el 90%. La consejera de Salud, Manuela García, ha vuelto a pedir la «dimisión inmediata» de la ministra ante lo que califica como un «caos sanitario» sin precedentes.. En la Comunidad Valenciana, los sindicatos han elevado hoy el respaldo hasta el 90% pese a la imposición de servicios mínimos muy altos, mientras que la Administración autonómica lo rebaja al 10%. En Galicia, Castilla y León, Extremadura, Aragón o Canarias, los datos oficiales reflejan apoyos dispares, pero miles de actos asistenciales cancelados.. Pese a la presión acumulada, Sanidad y el Gobierno siguen poniéndose de perfil.
El comité de huelga insiste en un interlocutor válido mientras aumentan las cancelaciones y la tensión asistencial
El segundo día de la nueva semana de huelga médica nacional se desarrolla hoy en un clima similar al del lunes, aunque con mayor apoyo en algunas comunidades autónomas. Las protestas vuelven a reproducirse en distintos puntos del país, con concentraciones ante hospitales y centros de salud y un seguimiento desigual, pero suficiente para mantener bloqueada buena parte de la actividad ordinaria del sistema sanitario.. En Madrid, decenas de facultativos se concentraron a primera hora de la mañana frente al Hospital Gregorio Marañón para reclamar un estatuto médico propio y denunciar lo que califican como «una negociación inexistente» por parte del Ministerio de Sanidad.. La consigna más repetida -«Mónica García, tu Estatuto es nuestra agonía»- resume el malestar del colectivo con la titular del ramo, a la que los sindicatos acusan de haber impulsado un anteproyecto «sin diálogo real» y de haber dinamitado la reunión prevista la semana pasada.. Desde el comité de huelga insisten en que no hay avances, no hay propuestas concretas y no hay voluntad política. «La comunicación está rota», aseguran.. En el Gregorio Marañón, la delegada sindical de Amyts, Raquel Carrillo, ha rechazado la idea de que existan «líneas rojas ilegales» por parte de los médicos, como aseguró el lunes García, y ha subrayado que lo que se reclama es una jornada y unas condiciones laborales equiparables al resto de categorías sanitarias. Advierte, además, del riesgo creciente de abandono profesional por agotamiento, sobrecarga y precariedad estructural.. Mónica García, desacreditada. El conflicto ha dejado de ser percibido como una disputa sectorial para adquirir un tono abiertamente político. El comité de huelga considera que Mónica García ha dejado de ser una interlocutora válida y reclama la intervención directa del presidente del Gobierno. Una petición que ya ha trascendido el ámbito sindical y que fue secundada el lunes por el Partido Popular y, hoy, por el PNV. Los socios del Gobierno exigen en el Congreso que Pedro Sánchez «asuma personalmente la negociación», advirtiendo de que la ministra «no está acertando» y de que el bloqueo actual amenaza con cronificar el conflicto.. Mientras tanto, el impacto asistencial continúa creciendo. En la Comunidad de Madrid, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, cifra en más de 11,7 millones de euros el coste acumulado de los paros desde diciembre. En cinco meses se han suspendido más de 152.000 consultas, 15.000 pruebas diagnósticas y unas 7.300 intervenciones quirúrgicas.. Como en el resto de convocatorias, los servicios mínimos garantizan la atención urgente, pero la actividad ordinaria vuelve a resentirse con fuerza, alimentando unas listas de espera ya sobrepasadas.. Baleares y Comunidad Valenciana lideran el seguimiento. En Baleares, el seguimiento ha vuelto a ser hoy especialmente elevado -en torno al 75‑80% en hospitales y cerca del 45% en Atención Primaria-, con servicios estratégicos como anestesia o radiología rozando el 90%. La consejera de Salud, Manuela García, ha vuelto a pedir la «dimisión inmediata» de la ministra ante lo que califica como un «caos sanitario» sin precedentes.. En la Comunidad Valenciana, los sindicatos han elevado hoy el respaldo hasta el 90% pese a la imposición de servicios mínimos muy altos, mientras que la Administración autonómica lo rebaja al 10%. En Galicia, Castilla y León, Extremadura, Aragón o Canarias, los datos oficiales reflejan apoyos dispares, pero miles de actos asistenciales cancelados.. Pese a la presión acumulada, Sanidad y el Gobierno siguen poniéndose de perfil.
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