«Santísimo Padre». Con este encabezamiento de aparente respeto arranca la carta que hoy firmó el líder de los lefebvrianos dirigida a León XIV en la que, lejos de arrepentirse del cisma generado, ratifica su huida hacia adelante. Un día después de que León XIV ratificara la excomunión de quienes protagonizaran la ordenación de cuatro obispos de manera ilegítima, advirtiendo de una excomunión generalizada a todos los que secunden a este grupo tradicionalista francés, su máximo responsable responde. El superior general de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, Davide Pagliarani, tacha de «objetivamente injustas e inválidas» las sanciones impuestas por Roma en una misiva repletas de ataques en forma de sarcasmos al Papa. Según él, su movimiento es una «iniciativa extraordinaria para ayudar a las almas en medio de la confusión doctrinal y moral en la que está sumida la Iglesia». Incluso llega a decir que «de ninguna manera pretendemos sustituir a la Iglesia, ni tenemos otra ambición que la de permanecer fieles a ella», sostiene este negacionista del Concilio Vaticano II. Y aunque apunta que no vive la excomunión «con amargura ni rebeldía», justo después se erige como mártir de una persecución: «La Sociedad de San Pío X ofrece voluntariamente el sufrimiento causado por estas nuevas sanciones, por el bien de la Iglesia universal y de Su Santidad». En la carta argumenta que la decisión de saltarse a la torera el proceso de selección de obispos de la Santa Sede estaría justificado, retorciendo un imperativo de urgencia que recoge el Código de Derecho Canónico: dar unos pastores a sus fieles en caso de necesidad extrema. O dicho en palabras del responsable del grupo cismático: «En conciencia, no consideramos que pudiéramos eludir el deber moral que tenemos para con las almas, como ya le hemos explicado, tanto en privado como en público, a Su Santidad». En su escrito echa en cara al Papa su falta de escucha y ayuda. Así, defiende que mientras ellos han pedido «un poco de comprensión por un caso sincero de conciencia, un gesto de paternidad», solo han recibido «una piedra». En tono irónico, sabedor de que León XIV se ha convertido en un referente de unidad en la Iglesia en su primer año de pontificado, Davide Pagliarani, apunta que solo han recibido «un escorpión», cuando únicamente abanderan la «santa tradición». «Habíamos pedido ser instruidos y confirmados en la fe de todos los tiempos; en cambio, fuimos declarados cismáticos por segunda vez», remarca el responsable del movimiento de origen suizo. Lejos de tender la mano, el líder cismático se muestra convencido de que el actual Pontífice de 1.400 millones de católicos es el que se equivoca: «Estamos seguros de que algún día usted mismo o alguno de sus sucesores querrá adoptar el programa de San Pío X». De la misma manera, comenta que «el Santo Padre descubrirá en la Compañía de San Pío X no una multitud de serpientes y e
El líder de la Fraternidad San Pío X escribe una carta al Papa en la que se reafirma en el cisma
«Santísimo Padre». Con este encabezamiento de aparente respeto arranca la carta que hoy firmó el líder de los lefebvrianos dirigida a León XIV en la que, lejos de arrepentirse del cisma generado, ratifica su huida hacia adelante. Un día después de que León XIV ratificara la excomunión de quienes protagonizaran la ordenación de cuatro obispos de manera ilegítima, advirtiendo de una excomunión generalizada a todos los que secunden a este grupo tradicionalista francés, su máximo responsable responde.El superior general de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, Davide Pagliarani, tacha de «objetivamente injustas e inválidas» las sanciones impuestas por Roma en una misiva repletas de ataques en forma de sarcasmos al Papa. Según él, su movimiento es una «iniciativa extraordinaria para ayudar a las almas en medio de la confusión doctrinal y moral en la que está sumida la Iglesia». Incluso llega a decir que «de ninguna manera pretendemos sustituir a la Iglesia, ni tenemos otra ambición que la de permanecer fieles a ella», sostiene este negacionista del Concilio Vaticano II.Y aunque apunta que no vive la excomunión «con amargura ni rebeldía», justo después se erige como mártir de una persecución: «La Sociedad de San Pío X ofrece voluntariamente el sufrimiento causado por estas nuevas sanciones, por el bien de la Iglesia universal y de Su Santidad».En la carta argumenta que la decisión de saltarse a la torera el proceso de selección de obispos de la Santa Sede estaría justificado, retorciendo un imperativo de urgencia que recoge el Código de Derecho Canónico: dar unos pastores a sus fieles en caso de necesidad extrema. O dicho en palabras del responsable del grupo cismático: «En conciencia, no consideramos que pudiéramos eludir el deber moral que tenemos para con las almas, como ya le hemos explicado, tanto en privado como en público, a Su Santidad».En su escrito echa en cara al Papa su falta de escucha y ayuda. Así, defiende que mientras ellos han pedido «un poco de comprensión por un caso sincero de conciencia, un gesto de paternidad», solo han recibido «una piedra». En tono irónico, sabedor de que León XIV se ha convertido en un referente de unidad en la Iglesia en su primer año de pontificado, Davide Pagliarani, apunta que solo han recibido «un escorpión», cuando únicamente abanderan la «santa tradición». «Habíamos pedido ser instruidos y confirmados en la fe de todos los tiempos; en cambio, fuimos declarados cismáticos por segunda vez», remarca el responsable del movimiento de origen suizo.Lejos de tender la mano, el líder cismático se muestra convencido de que el actual Pontífice de 1.400 millones de católicos es el que se equivoca: «Estamos seguros de que algún día usted mismo o alguno de sus sucesores querrá adoptar el programa de San Pío X». De la misma manera, comenta que «el Santo Padre descubrirá en la Compañía de San Pío X no una multitud de serpientes y escorp
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