El ecosistema español de la música en vivo goza de un evolucionado equilibrio entre los factores que se necesitan para su éxito: buen clima, variedad paisajística, talento musical… y una constante profesionalización del sector. Esto permite que los festivales celebrados en España –se han contabilizado más de 1.000 certámenes– sean con gusto recibidos por la también necesaria (y existente) energía masiva del público. Según el Anuario de la Música en Vivo 2026, el año pasado España ingresó más de 80 millones de euros en venta de entradas de festivales de música. Un dato que supone un incremento del 11% en relación con 2024, y que demuestra el buen estado de salud de un sector que augura seguir creciendo. Pues los festivales ya no son sólo lugares donde conocer nuevas bandas. Son eventos experienciales, de encuentro social, que atraen a miles de personas que buscan, además de cantar sus canciones favoritas, planificar el viaje hacia el recinto, hacer fotos y vídeos para el recuerdo y para compartirlos con sus seres queridos. Pues lejos queda ya el concepto de un festival de música como una celebración de proyectos indies: han evolucionado, más bien, en citas que asientan sus estrategias en una conducta humana guiada por el algoritmo. Algo que, por inercia, se refleja en unos carteles cada vez más unificados.. El FOMO («Fear of missing out» o, para que nos entendamos, el ansia por estar presente en todas partes) se ha introducido de lleno en la música en vivo. La viralidad a la que nos acostumbran las redes sociales provoca una necesidad de no perdernos nada. Ya casi no resulta exagerado comprar una entrada para un festival con un año de antelación, incluso sin saber qué artistas participarán. Y la reacción del sector es la de ofrecer experiencias atrapantes, que van más allá de la pura confección de un cartel, rindiéndose a lo que dicta la impaciente demanda. «El caché artístico es una de las partidas más importantes de un festival, pero ni mucho menos la única. Producción, infraestructura, seguridad, personal, licencias… Todo suma», explica en el citado Anuario Javier Arnáiz, director del Mad Cool Festival. Un ecosistema, por tanto, en constante, intenso (e incierto) crecimiento.. NOCHES DEL BOTÁNICO. Cada noche durante dos meses, el certamen acoge conciertos de Van Morrison, Nu Genea, Danny Elfman, Alabama Shakes, Elvis Crespo o The Kooks. Dónde: Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Madrid. Cuándo: del 3 de junio al 31 de julio.. PRIMAVERA SOUND. Doja Cat, Gorillaz, The Cure, The XX, Massive Attack, Ethel Cain… este extenso festival ofrece el quizá más interesante y variado cartel de la temporada. Dónde: Parc del Fòrum, Barcelona. Cuándo: del 3 al 7 de junio.. O SON DO CAMIÑO. El verde de las colinas la convierte en una de las más atractivas citas por su entorno, y acogerá a Katy Perry, Dani Martín, Linkin Park o Barry B. Dónde: O Monte de Gozo, Santiago de Compostela. Cuándo: del 18 al 20 de junio.. RÍO BABEL. El carácter intercultural de la música brilla en este festival, por el que pasarán Katy Perry, The Offspring, Amaia, Bomba Estéreo, Molotov o Bándalos Chinos. Dónde: Auditorio Miguel Ríos, Rivas-Vaciamadrid. Cuándo: del 3 al 5 de julio.. MAD COOL. Continúa la música en la capital, esta vez con Foo Fighters, Wolf Alice, Pulp, Nick Cave & the Bad Seeds, Jalen Ngonda, The Vaccines o Florence + The Machine. Dónde: Iberdrola Music, Madrid. Cuándo: desde el 8 hasta el 11 de julio.. WEEKEND BEACH. La fusión de géneros está servida: el público verá a Myke Towers, Alcalá Norte, Biznaga, Los Estanques y el Canijo de Jerez, Medina Azahara o Ana Mena. Dónde: playa de Torre del Mar, Málaga. Cuándo: desde el 9 hasta el 11 de julio.. BILBAO BBK LIVE. Alabama Shakes, David Byrne, Charlotte de Witte, Robbie Williams o Yerai Cortés subirán a los escenarios en el vigésimo aniversario del certamen. Dónde: Kobetamendi, Bilbao. Cuándo: desde el 9 hasta el 11 de julio.. PORTAMÉRICA. Alta cocina, respeto hacia el medio ambiente y música se dan la mano. Tocarán Hombes G, Eliades Ochoa, Niña Polaca, Xoel López, Hey Kid o Amaia. Dónde: Aucreira da Portas, Pontevedra. Cuándo: del 9 al 11 de julio.. FIB. El Festival Internacional de Benicàssim refuerza su perfil de pop rock indie con Lori Meyers, Sexy Zebras, Carlangas, Franz Ferdinand, The Kooks, Niña Polaca o Mafalda Cardenal. Dónde: Benicàssim, Castellón. Cuándo: desde el 16 hasta el 18 de julio.. ARENAL SOUND. Uno de los certámenes más multitudinarios, con Myke Towers, Maria Becerra, Cali y el Dandee, Juan Magán o Nil Moliner en su cartel. Dónde: Burriana, Castellón. Cuándo: del 30 de julio hasta el 2 de agosto.. SONRÍAS BAIXAS. Veintiuno, La Pegatina, Alizzz, Mr. Kilombo o Gara Durán pasarán por un festival con un formato más íntimo y familiar. Dónde: Bueu, Pontevedra. Cuándo: desde el 30 de julio hasta el 1 de agosto.. SONORAMA RIBERA. Referente del espíritu artístico español, contará con Colectivo da Silva, Karavana, Leiva, Ángeles Toledano, Pablopablo o Rusowsky. Dónde: Aranda de Duero, Burgos. Cuándo: del 5 hasta el 9 de agosto.. MEDUSA SUNBEACH. Una cita clave a nivel europeo de la música electrónica: asistirán Tiësto, Carl Cox, Steve Aoki o Timmy Trumpet. Dónde: Playa de Cullera, Valencia. Cuándo: del 13 al 17 de agosto.. MUWI LA RIOJA MUSIC FEST. Catas de vino, gastronomía local y aire libre se fusionan para escuchar a La M.O.D.A., Sidonie, Ginebras o Sanguijuelas del Guadiana. Dónde: Logroño, La Rioja. Cuándo: desde el 27 hasta el 30 de agosto.. Otros festivales son posibles. Por Ulises Fuente. Llega el supermercado musical. Grandes recintos abarrotados durante tres días con inmensos atracones de programación, aunque solo una pequeña parte de ella podrá ser disfrutada (es un decir) por los asistentes. Nombres internacionales y nacionales (casi siempre los mismos) con sets de una hora movidos por una máxima: atraer visitantes, sumar miles y miles de espectadores como quien cuenta billetes. Pero no tiene por qué ser así. La prueba de ello es «Microfestivales y otros escenarios posibles» (Editorial Sílex), el libro en el que el periodista Nando Cruz hace recapitulación de aquellos lugares donde la música no es solo la música de fondo de la industria turística.. «Son eventos que nacen del deseo, un poco abstracto, de mejorar la vida de la gente que les rodea –explica Cruz–. Son proyectos que nacen para evitar que la gente abandone los pueblos de zonas de España remotas, o que tratan de desarrollar un sentimiento de pertenencia. Y que dicen una cosa muy clara: ganar dinero no es la única razón por la que disfrutamos de la cultura». Se trata de historias de resistencia como el Rincón Pío Sound en Extremadura, el Aplec dels Ports de Castellón, los Conciertos de la Estufa en Valladolid, festivales de folk o de reggae, circuitos de música en periferias y centros culturales e incluso el malogrado Periferias de Huesca, iniciativas heterogéneas que nacen del deseo comunitario, algunas de ellas, con 45 años de historia. «Los humanos nos reunimos en torno a la música desde tiempo inmemorial y para mí era casi un deber contar estas iniciativas que, sumadas, multiplican por bastante el público que va a un macrofestival», dice Cruz. «Ya sabemos que España es un país turístico, pero no hemos entendido que la cultura tiene otras potencialidades, que es enriquecernos como personas, fomentar el espíritu crítico, cohesionarnos como sociedad, derribar barreras y guetos. No solo meter a cincuenta mil en un recinto». Porque, aunque quizá lo hayamos olvidado, de eso trata la música.
Con la llegada de junio arranca la época fuerte de unos certámenes que ya no sólo apuestan por el talento, sino por la experiencia y por satisfacer la demanda del público
El ecosistema español de la música en vivo goza de un evolucionado equilibrio entre los factores que se necesitan para su éxito: buen clima, variedad paisajística, talento musical… y una constante profesionalización del sector. Esto permite que los festivales celebrados en España –se han contabilizado más de 1.000 certámenes– sean con gusto recibidos por la también necesaria (y existente) energía masiva del público. Según el Anuario de la Música en Vivo 2026, el año pasado España ingresó más de 80 millones de euros en venta de entradas de festivales de música. Un dato que supone un incremento del 11% en relación con 2024, y que demuestra el buen estado de salud de un sector que augura seguir creciendo. Pues los festivales ya no son sólo lugares donde conocer nuevas bandas. Son eventos experienciales, de encuentro social, que atraen a miles de personas que buscan, además de cantar sus canciones favoritas, planificar el viaje hacia el recinto, hacer fotos y vídeos para el recuerdo y para compartirlos con sus seres queridos. Pues lejos queda ya el concepto de un festival de música como una celebración de proyectos indies: han evolucionado, más bien, en citas que asientan sus estrategias en una conducta humana guiada por el algoritmo. Algo que, por inercia, se refleja en unos carteles cada vez más unificados.. El FOMO («Fear of missing out» o, para que nos entendamos, el ansia por estar presente en todas partes) se ha introducido de lleno en la música en vivo. La viralidad a la que nos acostumbran las redes sociales provoca una necesidad de no perdernos nada. Ya casi no resulta exagerado comprar una entrada para un festival con un año de antelación, incluso sin saber qué artistas participarán. Y la reacción del sector es la de ofrecer experiencias atrapantes, que van más allá de la pura confección de un cartel, rindiéndose a lo que dicta la impaciente demanda. «El caché artístico es una de las partidas más importantes de un festival, pero ni mucho menos la única. Producción, infraestructura, seguridad, personal, licencias… Todo suma», explica en el citado Anuario Javier Arnáiz, director del Mad Cool Festival. Un ecosistema, por tanto, en constante, intenso (e incierto) crecimiento.. NOCHES DEL BOTÁNICO. Cada noche durante dos meses, el certamen acoge conciertos de Van Morrison, Nu Genea, Danny Elfman, Alabama Shakes, Elvis Crespo o The Kooks. Dónde: Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Madrid. Cuándo: del 3 de junio al 31 de julio.. PRIMAVERA SOUND. Doja Cat, Gorillaz, The Cure, The XX, Massive Attack, Ethel Cain… este extenso festival ofrece el quizá más interesante y variado cartel de la temporada. Dónde: Parc del Fòrum, Barcelona. Cuándo: del 3 al 7 de junio.. O SON DO CAMIÑO. El verde de las colinas la convierte en una de las más atractivas citas por su entorno, y acogerá a Katy Perry, Dani Martín, Linkin Park o Barry B. Dónde: O Monte de Gozo, Santiago de Compostela. Cuándo: del 18 al 20 de junio.. RÍO BABEL. El carácter intercultural de la música brilla en este festival, por el que pasarán Katy Perry, The Offspring, Amaia, Bomba Estéreo, Molotov o Bándalos Chinos. Dónde: Auditorio Miguel Ríos, Rivas-Vaciamadrid. Cuándo: del 3 al 5 de julio.. MAD COOL. Continúa la música en la capital, esta vez con Foo Fighters, Wolf Alice, Pulp, Nick Cave & the Bad Seeds, Jalen Ngonda, The Vaccines o Florence + The Machine. Dónde: Iberdrola Music, Madrid. Cuándo: desde el 8 hasta el 11 de julio.. WEEKEND BEACH. La fusión de géneros está servida: el público verá a Myke Towers, Alcalá Norte, Biznaga, Los Estanques y el Canijo de Jerez, Medina Azahara o Ana Mena. Dónde: playa de Torre del Mar, Málaga. Cuándo: desde el 9 hasta el 11 de julio.. BILBAO BBK LIVE. Alabama Shakes, David Byrne, Charlotte de Witte, Robbie Williams o Yerai Cortés subirán a los escenarios en el vigésimo aniversario del certamen. Dónde: Kobetamendi, Bilbao. Cuándo: desde el 9 hasta el 11 de julio.. PORTAMÉRICA. Alta cocina, respeto hacia el medio ambiente y música se dan la mano. Tocarán Hombes G, Eliades Ochoa, Niña Polaca, Xoel López, Hey Kid o Amaia. Dónde: Aucreira da Portas, Pontevedra. Cuándo: del 9 al 11 de julio.. FIB. El Festival Internacional de Benicàssim refuerza su perfil de pop rock indie con Lori Meyers, Sexy Zebras, Carlangas, Franz Ferdinand, The Kooks, Niña Polaca o Mafalda Cardenal. Dónde: Benicàssim, Castellón. Cuándo: desde el 16 hasta el 18 de julio.. ARENAL SOUND. Uno de los certámenes más multitudinarios, con Myke Towers, Maria Becerra, Cali y el Dandee, Juan Magán o Nil Moliner en su cartel. Dónde: Burriana, Castellón. Cuándo: del 30 de julio hasta el 2 de agosto.. SONRÍAS BAIXAS. Veintiuno, La Pegatina, Alizzz, Mr. Kilombo o Gara Durán pasarán por un festival con un formato más íntimo y familiar. Dónde: Bueu, Pontevedra. Cuándo: desde el 30 de julio hasta el 1 de agosto.. SONORAMA RIBERA. Referente del espíritu artístico español, contará con Colectivo da Silva, Karavana, Leiva, Ángeles Toledano, Pablopablo o Rusowsky. Dónde: Aranda de Duero, Burgos. Cuándo: del 5 hasta el 9 de agosto.. MEDUSA SUNBEACH. Una cita clave a nivel europeo de la música electrónica: asistirán Tiësto, Carl Cox, Steve Aoki o Timmy Trumpet. Dónde: Playa de Cullera, Valencia. Cuándo: del 13 al 17 de agosto.. MUWI LA RIOJA MUSIC FEST. Catas de vino, gastronomía local y aire libre se fusionan para escuchar a La M.O.D.A., Sidonie, Ginebras o Sanguijuelas del Guadiana. Dónde: Logroño, La Rioja. Cuándo: desde el 27 hasta el 30 de agosto.. Por Ulises Fuente. Llega el supermercado musical. Grandes recintos abarrotados durante tres días con inmensos atracones de programación, aunque solo una pequeña parte de ella podrá ser disfrutada (es un decir) por los asistentes. Nombres internacionales y nacionales (casi siempre los mismos) con sets de una hora movidos por una máxima: atraer visitantes, sumar miles y miles de espectadores como quien cuenta billetes. Pero no tiene por qué ser así. La prueba de ello es «Microfestivales y otros escenarios posibles» (Editorial Sílex), el libro en el que el periodista Nando Cruz hace recapitulación de aquellos lugares donde la música no es solo la música de fondo de la industria turística.. «Son eventos que nacen del deseo, un poco abstracto, de mejorar la vida de la gente que les rodea –explica Cruz–. Son proyectos que nacen para evitar que la gente abandone los pueblos de zonas de España remotas, o que tratan de desarrollar un sentimiento de pertenencia. Y que dicen una cosa muy clara: ganar dinero no es la única razón por la que disfrutamos de la cultura». Se trata de historias de resistencia como el Rincón Pío Sound en Extremadura, el Aplec dels Ports de Castellón, los Conciertos de la Estufa en Valladolid, festivales de folk o de reggae, circuitos de música en periferias y centros culturales e incluso el malogrado Periferias de Huesca, iniciativas heterogéneas que nacen del deseo comunitario, algunas de ellas, con 45 años de historia. «Los humanos nos reunimos en torno a la música desde tiempo inmemorial y para mí era casi un deber contar estas iniciativas que, sumadas, multiplican por bastante el público que va a un macrofestival», dice Cruz. «Ya sabemos que España es un país turístico, pero no hemos entendido que la cultura tiene otras potencialidades, que es enriquecernos como personas, fomentar el espíritu crítico, cohesionarnos como sociedad, derribar barreras y guetos. No solo meter a cincuenta mil en un recinto». Porque, aunque quizá lo hayamos olvidado, de eso trata la música.
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