En el Valle de los Reyes existe una tumba que lleva el nombre de dos personas y los restos de ninguna. La KV14 fue excavada para Tausret y Sethy II, ampliada y decorada durante años, concebida para recibir el cuerpo de una mujer que había llegado a gobernar Egipto con plenos poderes faraónicos. Pero cuando Sethnajt, el señor de la casta militar que la derrocó, se apoderó de la sepultura para sí mismo, ordenó un trabajo minucioso y metódico de obliteración. ¿qué significó? Que los relieves donde aparecía el rostro de Tausret fueron replastados y grabados de nuevo con su propia imagen. No bastó con usurpar el poder. Había que borrar a quien lo había tenido. La decisión de Sethnajt de volver a enterrar a Sethy II con dignidad en la tumba KV15, mientras rehacía sin contemplaciones las imágenes de Tausret, dice mucho sobre la clase de rencor que guardaba hacia ella.. Tausret murió hacia el 1188 a.C., última reina-faraona de la Dinastía XIX, última de una estirpe ramésida que había gobernado Egipto durante más de un siglo. Nada se sabe con certeza de sus orígenes. Fue Gran Esposa Real del faraón Sethy II, lo que la sitúa en el escalón más alto de la corte, pero su genealogía personal es desconocida. Lo que se conoce es que al morir su esposo, Egipto necesitaba un sucesor. El elegido fue Siptah, un niño enfermizo cuya pierna derecha presentaba una deformidad que los investigadores atribuyen a la poliomielitis. No era hijo de Tausret, y acaso ni siquiera perteneciera a la familia real más cercana. Pero fue coronado, y ella asumió la regencia.. La magnitud de su poder. En ese momento entra en escena el canciller Bay, uno de los personajes más enigmáticos del Egipto tardorramésida. Semita de origen sirio, Bay había ascendido a una posición de influencia extraordinaria durante los últimos años de Sethy II, y fue él quien maniobró para poner a Siptah en el trono. Los relieves de Amada le muestran representado a la misma escala que Tausret. La iconográfica revela la magnitud real de su poder, ya que un ministro retratado como si fuera un igual a la regente habla de su mando. Durante los primeros años del reinado del niño-faraón, Egipto fue gobernado, en la práctica, por dos rivales que compartían el poder, ¿o quizás se vigilaban mutuamente?. La situación cambió de manera abrupta en el año 5 del reinado de Siptah. Un ostracon hierático descubierto en Deir el-Medina y publicado por el arqueólogo Pierre Grandet en el año 2000 contiene el anuncio oficial que el escriba de la tumba Paser hizo a los trabajadores: «Faraón ha matado al gran enemigo Bay». El texto no da razones. La historiadora Aidan Dodson ha planteado que Tausret misma orquestó la caída del canciller, aprovechando su posición en la corte para convencer al joven rey de que su ministro más poderoso era un traidor al Estado. Si es así, fue una jugada maestra. Al año siguiente, Siptah moría sin descendencia, y Tausret ascendía al trono con plenos atributos faraónicos.. Su nombre de coronación, Sitre-Meritenamun, «Hija de Ra, amada de Amón», la vinculaba a la legitimidad divina. Como antes Hatshepsut, alternó en sus títulos formas femeninas y masculinas, llamándose a veces «Hijo de Ra» y a veces «Hija de Ra», siguiendo el modelo de sus predecesoras en el ejercicio del poder faraónico. Ordenó construir un templo funerario en Tebas occidental cuyas excavaciones recientes apuntan a que fue completado y estuvo en funcionamiento durante su reinado. Las evidencias sugieren que llegó a iniciar un noveno año de reinado si se cuentan los de Siptah, lo que indica que gobernó de manera independiente durante al menos dos o tres años.. El final llegó en forma de guerra civil. La estela de Elefantina de Sethnajt describe el período como una época de caos y usurpación, un relato diseñado para legitimar la nueva dinastía. Sethnajt venció, se proclamó faraón y fundó la Dinastía XX. El cuerpo de Tausret nunca fue encontrado. Su tumba fue vaciada, rediseñada, atribuida al vencedor. Incluso en la lista de antepasados reales que Ramsés III mandó grabar en Medinet Habu, el nombre de Tausret no aparece.. La paradoja es que ese borrado sistemático es, precisamente, la prueba más elocuente de su poder. No se borra a quien no importa. La amplitud del esfuerzo por eliminar su memoria, los relieves replastados uno a uno, el nombre excluido de las listas, el cuerpo desaparecido, revelan que Tausret, la última faraona de la Decimonovena Dinastía, hubiera podido ganar. Y que Sethnajt la temía.
Conspiraciones, un trono usurpado y una tumba vacía: cómo una de las mujeres más poderosas del Antiguo Egipto se convirtió en un fantasma arqueológico
En el Valle de los Reyes existe una tumba que lleva el nombre de dos personas y los restos de ninguna. La KV14 fue excavada para Tausret y Sethy II, ampliada y decorada durante años, concebida para recibir el cuerpo de una mujer que había llegado a gobernar Egipto con plenos poderes faraónicos. Pero cuando Sethnajt, el señor de la casta militar que la derrocó, se apoderó de la sepultura para sí mismo, ordenó un trabajo minucioso y metódico de obliteración. ¿qué significó? Que los relieves donde aparecía el rostro de Tausret fueron replastados y grabados de nuevo con su propia imagen. No bastó con usurpar el poder. Había que borrar a quien lo había tenido. La decisión de Sethnajt de volver a enterrar a Sethy II con dignidad en la tumba KV15, mientras rehacía sin contemplaciones las imágenes de Tausret, dice mucho sobre la clase de rencor que guardaba hacia ella.. Tausret murió hacia el 1188 a.C., última reina-faraona de la Dinastía XIX, última de una estirpe ramésida que había gobernado Egipto durante más de un siglo. Nada se sabe con certeza de sus orígenes. Fue Gran Esposa Real del faraón Sethy II, lo que la sitúa en el escalón más alto de la corte, pero su genealogía personal es desconocida. Lo que se conoce es que al morir su esposo, Egipto necesitaba un sucesor. El elegido fue Siptah, un niño enfermizo cuya pierna derecha presentaba una deformidad que los investigadores atribuyen a la poliomielitis. No era hijo de Tausret, y acaso ni siquiera perteneciera a la familia real más cercana. Pero fue coronado, y ella asumió la regencia.. En ese momento entra en escena el canciller Bay, uno de los personajes más enigmáticos del Egipto tardorramésida. Semita de origen sirio, Bay había ascendido a una posición de influencia extraordinaria durante los últimos años de Sethy II, y fue él quien maniobró para poner a Siptah en el trono. Los relieves de Amada le muestran representado a la misma escala que Tausret. La iconográfica revela la magnitud real de su poder, ya que un ministro retratado como si fuera un igual a la regente habla de su mando. Durante los primeros años del reinado del niño-faraón, Egipto fue gobernado, en la práctica, por dos rivales que compartían el poder, ¿o quizás se vigilaban mutuamente?. La situación cambió de manera abrupta en el año 5 del reinado de Siptah. Un ostracon hierático descubierto en Deir el-Medina y publicado por el arqueólogo Pierre Grandet en el año 2000 contiene el anuncio oficial que el escriba de la tumba Paser hizo a los trabajadores: «Faraón ha matado al gran enemigo Bay». El texto no da razones. La historiadora Aidan Dodson ha planteado que Tausret misma orquestó la caída del canciller, aprovechando su posición en la corte para convencer al joven rey de que su ministro más poderoso era un traidor al Estado. Si es así, fue una jugada maestra. Al año siguiente, Siptah moría sin descendencia, y Tausret ascendía al trono con plenos atributos faraónicos.. Su nombre de coronación, Sitre-Meritenamun, «Hija de Ra, amada de Amón», la vinculaba a la legitimidad divina. Como antes Hatshepsut, alternó en sus títulos formas femeninas y masculinas, llamándose a veces «Hijo de Ra» y a veces «Hija de Ra», siguiendo el modelo de sus predecesoras en el ejercicio del poder faraónico. Ordenó construir un templo funerario en Tebas occidental cuyas excavaciones recientes apuntan a que fue completado y estuvo en funcionamiento durante su reinado. Las evidencias sugieren que llegó a iniciar un noveno año de reinado si se cuentan los de Siptah, lo que indica que gobernó de manera independiente durante al menos dos o tres años.. El final llegó en forma de guerra civil. La estela de Elefantina de Sethnajt describe el período como una época de caos y usurpación, un relato diseñado para legitimar la nueva dinastía. Sethnajt venció, se proclamó faraón y fundó la Dinastía XX. El cuerpo de Tausret nunca fue encontrado. Su tumba fue vaciada, rediseñada, atribuida al vencedor. Incluso en la lista de antepasados reales que Ramsés III mandó grabar en Medinet Habu, el nombre de Tausret no aparece.. La paradoja es que ese borrado sistemático es, precisamente, la prueba más elocuente de su poder. No se borra a quien no importa. La amplitud del esfuerzo por eliminar su memoria, los relieves replastados uno a uno, el nombre excluido de las listas, el cuerpo desaparecido, revelan que Tausret, la última faraona de la Decimonovena Dinastía, hubiera podido ganar. Y que Sethnajt la temía.
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