Ya sabemos, aunque a veces la histeria catastrofista nos lleve por caminos no empíricos, que el libro en España, no sólo en la marcada fecha del calendario en la que nos encontramos, vive un momento acomodado. Cada vez se lee más, un 70% de españoles lo hace, la cifra más alta de las que otorga anualmente el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España. Entre los muchos factores que potencian que sea más típico que nos decidamos a darle una oportunidad a un tomo, una importante razón se encuentra, como no podía ser de otro modo, en el plano online.. El término «booktuber» se popularizó a mediados de la década pasada. En sintonía con los «youtubers», ellos eran creadores cuyo contenido en la plataforma de vídeos se centraba, exclusivamente, en la literatura. Con el paso de los años, las posibilidades de la nube se han incrementado, y ahora también se habla de «influencers literarios» o «booktokers», aquellos que desarrollan esa misma actividad pero mudada a TikTok.. Existiendo un importante nicho de mercado en este submundo de la red, una agencia de representación lo analizó y empezó a reclutar en su base de datos a artistas dentro del mundo literario. Esa es LENKE Agency, y se considera la primera empresa que empezó a trabajar con ellos. Constituida en 2014, su fundadora es Guillermina Rosés, y actualmente coopera con más de 30 usuarios con contenido literario. «Hace unos años, las editoriales no realizaban campañas de marketing con estos perfiles y hoy los consideran aliados naturales, pues sus seguidores comparten la misma pasión por los libros», comenta Rosés, consciente de los nuevos paradigmas que presenta la escena en Internet.. La conexión con su público y la formación de una comunidad. A pesar de ya ser un fenómeno asentado anteriormente, el contenido literario en redes vivió una propulsión a partir de la pandemia, sin sufrir una decaída desde entonces. Elia Monteseirín, encargada del área editorial de LENKE, entiende que detrás de esta quimera está la transparencia entre los «ídolos» y sus «followers»: «Los creadores y la Generación Z hablan el mismo lenguaje. por lo que no sólo se recomiendan obras por tendencia, sino también por vínculo emocional, pues aquello que leen lo viven».. Entre las celebridades dentro de la agencia, se encuentra Rodrigo Paniagua, que suma más de un millón de seguidores en la plataforma de vídeos de corta duración y casi 400.000 en Instagram, que cataloga a la agencia como «una gran familia». Otras son Alba Zamora o Irene Franco (más conocidas por los internautas por su nombre de usuario, @ciinderer. Las comunidades que han creado no se dedican únicamente a visualizar sus vídeos, sino que también leen aquello que proponen y lo comentan, formando así clubes de lectura sin la necesidad de tan siquiera salir del dormitorio.. Además, los creadores en muchas ocasiones traspasan las fronteras del vídeo breve para labrar una carrera escritora. Así, tienen publicados libros (Paniagua es autor de «Puro capricho» o Zamora lanzará el próximo mayo «Oscura es la llama»), y participan en la promoción de proyectos audiovisuales basados en obras literarias, entrevistando a los actores o documentando los rodajes. LENKE tiene como objetivo futuro no dedicarse únicamente a la representación, sino también convertirse en una agencia literaria.. A pesar de que la agencia también gestiona otros perfiles no dedicados al libro, esta apuesta le está propiciando un presente galopante. «Estamos viendo cómo los creadores están ayudando a devolver la cultura al centro de la conversación digital, lo cual tiene más valor que cualquier tendencia», indica Rosés. Es probable que, a base de algoritmo, una generación puede conseguir que los datos de lectura no dejen de subir y que «no se pierda la racha», como el anuncio que te deja TikTok para que dejes de hablar con un amigo en la aplicación.
Los influencers de libros son una realidad cultural e internáutica más, y esta agencia sabe sus posibilidades
Ya sabemos, aunque a veces la histeria catastrofista nos lleve por caminos no empíricos, que el libro en España, no sólo en la marcada fecha del calendario en la que nos encontramos, vive un momento acomodado. Cada vez se lee más, un 70% de españoles lo hace, la cifra más alta de las que otorga anualmente el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España. Entre los muchos factores que potencian que sea más típico que nos decidamos a darle una oportunidad a un tomo, una importante razón se encuentra, como no podía ser de otro modo, en el plano online.. El término «booktuber» se popularizó a mediados de la década pasada. En sintonía con los «youtubers», ellos eran creadores cuyo contenido en la plataforma de vídeos se centraba, exclusivamente, en la literatura. Con el paso de los años, las posibilidades de la nube se han incrementado, y ahora también se habla de «influencers literarios» o «booktokers», aquellos que desarrollan esa misma actividad pero mudada a TikTok.. Existiendo un importante nicho de mercado en este submundo de la red, una agencia de representación lo analizó y empezó a reclutar en su base de datos a artistas dentro del mundo literario. Esa es LENKE Agency, y se considera la primera empresa que empezó a trabajar con ellos. Constituida en 2014, su fundadora es Guillermina Rosés, y actualmente coopera con más de 30 usuarios con contenido literario. «Hace unos años, las editoriales no realizaban campañas de marketing con estos perfiles y hoy los consideran aliados naturales, pues sus seguidores comparten la misma pasión por los libros», comenta Rosés, consciente de los nuevos paradigmas que presenta la escena en Internet.. A pesar de ya ser un fenómeno asentado anteriormente, el contenido literario en redes vivió una propulsión a partir de la pandemia, sin sufrir una decaída desde entonces. Elia Monteseirín, encargada del área editorial de LENKE, entiende que detrás de esta quimera está la transparencia entre los «ídolos» y sus «followers»: «Los creadores y la Generación Z hablan el mismo lenguaje. por lo que no sólo se recomiendan obras por tendencia, sino también por vínculo emocional, pues aquello que leen lo viven».. Entre las celebridades dentro de la agencia, se encuentra Rodrigo Paniagua, que suma más de un millón de seguidores en la plataforma de vídeos de corta duración y casi 400.000 en Instagram, que cataloga a la agencia como «una gran familia». Otras son Alba Zamora o Irene Franco (más conocidas por los internautas por su nombre de usuario, @ciinderer. Las comunidades que han creado no se dedican únicamente a visualizar sus vídeos, sino que también leen aquello que proponen y lo comentan, formando así clubes de lectura sin la necesidad de tan siquiera salir del dormitorio.. Además, los creadores en muchas ocasiones traspasan las fronteras del vídeo breve para labrar una carrera escritora. Así, tienen publicados libros (Paniagua es autor de «Puro capricho» o Zamora lanzará el próximo mayo «Oscura es la llama»), y participan en la promoción de proyectos audiovisuales basados en obras literarias, entrevistando a los actores o documentando los rodajes. LENKE tiene como objetivo futuro no dedicarse únicamente a la representación, sino también convertirse en una agencia literaria.. A pesar de que la agencia también gestiona otros perfiles no dedicados al libro, esta apuesta le está propiciando un presente galopante. «Estamos viendo cómo los creadores están ayudando a devolver la cultura al centro de la conversación digital, lo cual tiene más valor que cualquier tendencia», indica Rosés. Es probable que, a base de algoritmo, una generación puede conseguir que los datos de lectura no dejen de subir y que «no se pierda la racha», como el anuncio que te deja TikTok para que dejes de hablar con un amigo en la aplicación.
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