Castilla y León es un museo al aire libre. Una comunidad formada por 2.248 municipios, entre ellos el más antiguo de España, Brañosera, con más de 1.200 años de historia a sus espaldas, que cuentan con alguna joya artística o arquitectónica digna de mención y que bien merece una visita al menos una vez en la vida, por pequeño que sea el pueblo, ciudad o barrio.. Es el caso que ocupa estas líneas de hoy en LA RAZÓN: la iglesia de San Claudio de Olivares, un barrio de Zamora, ubicado en lo que era la antigua capital zamorana, y una de las joyas del románico que, entre otras cosas, destaca por sus soberbios capitales ornamentales.. Monumento Histórico Artístico desde hace casi cien años, concretamente desde 1931, este templo se sitúa a extramuros del primer recinto amurallado de Zamora, en el llamado arrabal de Olivares. La primera mención documental a este lugar es del 1176, si bien algunos historiadores aseguran que se trata del templo románico más antiguo de la capital zamorana.. Pero decíamos antes que este templo se caracteriza por sus capiteles, sobre todo los interiores de la cabecera, que son de una magnífica talla y se conservan en un perfecto estado. Muchos de ellos son vegetales y de aves afrontadas o animales reales y figurados. Pero, de entre todos, sobresalen dos: el capitel del arco triunfal que representa el célebre episodio de Sansón desquijarando al león y el capitel central del lado sur en cuya cara frontal dos centauros se enfrentan en combate.. Uno de ellos utiliza un arco cuya flecha está disparando contra su oponente mientras que el otro blande una lanza con su mano izquierda. En la cara occidental aparece una sirena de larga cabellera que sujeta su cola de pez con la mano derecha. La vista de este capitel desde el ángulo opuesto muestra un ser alado y dotado de brazos, con cola de dragón, y busto y cabeza humanos.. Los centauros románicos son figuras recurrentes en el arte medieval español (siglos XI-XIII) y representan la lucha entre el instinto animal y la razón humana, la batalla contra el mal o incluso el pecado, a menudo representados cazando con arco y flecha (como Sagitario) a seres positivos (pájaros, ciervos) o negativos (dragones). Simbolizan la dualidad entre hombre y animal, y a veces personifican al demonio, aunque con Quirón se les asocia también con la sabiduría.. En el arte románico estos centauros suelen representarse mitad hombre y mitad caballo y utilizan normalmente arcos y flechas . De hecho, a menudo se identifican con el signo zodiacal de Sagitario disparando flechas, aunque también hay ejemplos de centauros con lanzas y garrotes que usaban para cazar.. En cuanto a la iglesia de San Claudio de Olivares, cabe señalar que no destaca por su tamaño, más bien al contrario, ya que es de reducidas dimensiones. Está formada por una única nave irregular con presbiterio dividido en dos tramos y un ábside ultrasemicircular.. Del exterior, destaca el ábside, elevado sobre un podio corrido que viene dividido en cinco tramos y es de trazado en hemiciclo que se eleva por seis pedestales con otras tantas columnillas. La cornisa posee una colección de magníficos canecillos figurativos. La portada es de arco de medio punto con cuádruple arquivolta y chambrana, adornada con una sucesión de palmetas de tamaño alternante.. Del interior el templo destaca el presbiterio, que es de una notable longitud, y como comentábamos antes, sus capiteles del arco triunfal, que al igual que los restantes de las arquerías ciegas, son de un gran valor escultórico.. Se venera la imagen del Cristo del Amparo, anónimo y del siglo XVII, cuya procesión a cargo de la Hermandad de Penitencia se realiza el Miércoles Santo, y es también de grab valor el retablo barroco de la capilla de los Fermoselle.. La presencia de una pila bautismal probablemente de origen medieval, al igual que los herrajes de la puerta del templo, son otros elementos destacables de esta iglesia de San Claudido de Olivares. Un barrio que es también conocido por sus molinos harineros medievales, las populares Aceñas de Olivares, hoy restauradas y musealizadas en espacio cultural y natural que cuenta con un Centro de Interpretación y rutas fluviales, que mantienen viva su herencia medieval.. También destaca la Puerta de Olivares, una de las más antiguas de la muralla, que conectaba el arrabal con la ciudad alta y daba acceso a los molinos.. Un barrio que es ejemplo de patrimonio industrial y arquitectónico medieval.
Mitad hombre y mitad caballo, simbolizan la lucha entre el instinto animal y la razón humana
Castilla y León es un museo al aire libre. Una comunidad formada por 2.248 municipios, entre ellos el más antiguo de España, Brañosera, con más de 1.200 años de historia a sus espaldas, que cuentan con alguna joya artística o arquitectónica digna de mención y que bien merece una visita al menos una vez en la vida, por pequeño que sea el pueblo, ciudad o barrio.. Es el caso que ocupa estas líneas de hoy en LA RAZÓN: la iglesia de San Claudio de Olivares, un barrio de Zamora, ubicado en lo que era la antigua capital zamorana, y una de las joyas del románico que, entre otras cosas, destaca por sus soberbios capitales ornamentales.. Monumento Histórico Artístico desde hace casi cien años, concretamente desde 1931, este templo se sitúa a extramuros del primer recinto amurallado de Zamora, en el llamado arrabal de Olivares. La primera mención documental a este lugar es del 1176, si bien algunos historiadores aseguran que se trata del templo románico más antiguo de la capital zamorana.. Pero decíamos antes que este templo se caracteriza por sus capiteles, sobre todo los interiores de la cabecera, que son de una magnífica talla y se conservan en un perfecto estado. Muchos de ellos son vegetales y de aves afrontadas o animales reales y figurados. Pero, de entre todos, sobresalen dos: el capitel del arco triunfal que representa el célebre episodio de Sansón desquijarando al león y el capitel central del lado sur en cuya cara frontal dos centauros se enfrentan en combate.. Uno de ellos utiliza un arco cuya flecha está disparando contra su oponente mientras que el otro blande una lanza con su mano izquierda. En la cara occidental aparece una sirena de larga cabellera que sujeta su cola de pez con la mano derecha. La vista de este capitel desde el ángulo opuesto muestra un ser alado y dotado de brazos, con cola de dragón, y busto y cabeza humanos.. Los centauros románicos son figuras recurrentes en el arte medieval español (siglos XI-XIII) y representan la lucha entre el instinto animal y la razón humana, la batalla contra el mal o incluso el pecado, a menudo representados cazando con arco y flecha (como Sagitario) a seres positivos (pájaros, ciervos) o negativos (dragones). Simbolizan la dualidad entre hombre y animal, y a veces personifican al demonio, aunque con Quirón se les asocia también con la sabiduría.. En el arte románico estos centauros suelen representarse mitad hombre y mitad caballo y utilizan normalmente arcos y flechas . De hecho, a menudo se identifican con el signo zodiacal de Sagitario disparando flechas, aunque también hay ejemplos de centauros con lanzas y garrotes que usaban para cazar.. En cuanto a la iglesia de San Claudio de Olivares, cabe señalar que no destaca por su tamaño, más bien al contrario, ya que es de reducidas dimensiones. Está formada por una única nave irregular con presbiterio dividido en dos tramos y un ábside ultrasemicircular.. Del exterior, destaca el ábside, elevado sobre un podio corrido que viene dividido en cinco tramos y es de trazado en hemiciclo que se eleva por seis pedestales con otras tantas columnillas. La cornisa posee una colección de magníficos canecillos figurativos. La portada es de arco de medio punto con cuádruple arquivolta y chambrana, adornada con una sucesión de palmetas de tamaño alternante.. Del interior el templo destaca el presbiterio, que es de una notable longitud, y como comentábamos antes, sus capiteles del arco triunfal, que al igual que los restantes de las arquerías ciegas, son de un gran valor escultórico.. Se venera la imagen del Cristo del Amparo, anónimo y del siglo XVII, cuya procesión a cargo de la Hermandad de Penitencia se realiza el Miércoles Santo, y es también de grab valor el retablo barroco de la capilla de los Fermoselle.. La presencia de una pila bautismal probablemente de origen medieval, al igual que los herrajes de la puerta del templo, son otros elementos destacables de esta iglesia de San Claudido de Olivares. Un barrio que es también conocido por sus molinos harineros medievales, las populares Aceñas de Olivares, hoy restauradas y musealizadas en espacio cultural y natural que cuenta con un Centro de Interpretación y rutas fluviales, que mantienen viva su herencia medieval.. También destaca la Puerta de Olivares, una de las más antiguas de la muralla, que conectaba el arrabal con la ciudad alta y daba acceso a los molinos.. Un barrio que es ejemplo de patrimonio industrial y arquitectónico medieval.
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