Hay una distancia tal de puntos que el Barcelona – Real Madrid de esta noche del domingo pierde emoción. Sin embargo, algunos aficionados azulgranas han perdido cualquier medida de respeto y ha apedreado el autobús del Real Madrid cuando llevaba a los jugadores blancos al estadio. Un hecho indignante e inexplicable que haya podido producirse.. Un partido para una Liga. El clásico llega en un momento en que LaLiga tiene dueño casi confirmado y el Barcelona se planta en el campo con la tranquilidad que da una ventaja amplia en la tabla, aunque también con la presión de que una derrota reabriría la conversación y mancharía una temporada sobresaliente. El Real Madrid, por su parte, necesita ganar para seguir soñando con un título que cada jornada que pasa se aleja un poco más, y eso obliga a Ancelotti a sacar su mejor equipo y su mejor fútbol en el estadio del rival.. El Camp Nou registra una asistencia de 62.000 espectadores y el ambiente desbordó las gradas para extenderse por las calles y avenidas del entorno del estadio desde horas antes del pitido inicial, con miles de aficionados de ambos equipos concentrados en la zona y la presencia policial reforzada ante la magnitud del encuentro. Un Clásico siempre moviliza a la ciudad entera, y este domingo Barcelona lo vivió con la intensidad que corresponde a un partido que puede dejar el título prácticamente sentenciado.. Ataque al autobús del Real Madrid. Pero lo que ocurrió antes del partido va mucho más allá del fervor deportivo y entra de lleno en la violencia callejera que no tiene cabida en el fútbol ni en ningún otro ámbito. Un grupo de aficionados lanzó piedras contra el autobús del Barcelona a su llegada al estadio, en una actitud que resulta difícil de entender y que no representa en absoluto a la inmensa mayoría de los seguidores del club.. Ese mismo grupo repitió el ataque cuando pasó el autocar del Real Madrid, con la agresión suficientemente intensa como para romper una de las ventanas laterales del vehículo y poner en riesgo la integridad de los jugadores que viajaban dentro. Que un grupo de personas sea capaz de atentar así contra un autobús con deportistas a bordo dice mucho del nivel al que ha llegado la tensión en torno a este partido, y las autoridades tendrán que dar explicaciones sobre cómo fue posible que sucediera.. La clasificación habla con claridad y el Barcelona está a un paso de levantar la Liga, con una ventaja que hace que incluso una derrota esta noche pueda ser compatible con el título si los resultados acompañan en las jornadas restantes, aunque perder un clásico en casa siempre duele y Flick no va a salir a especular. El Real Madrid llega obligado a ganar, y esa necesidad puede darle un punto de tensión competitiva que en otras circunstancias ya no tendría, porque los blancos conocen perfectamente lo que se juegan y saben que dejar escapar este partido puede cerrar definitivamente la puerta al campeonato.. El fútbol tiene que ganar esta noche dentro del campo, porque fuera ya perdió antes de empezar.
El vehículo que llevaba al equipo blanco al Camp Nou para jugar el encuentro de LaLiga contra el Barcelona ha quedado dañado
Hay una distancia tal de puntos que el Barcelona – Real Madrid de esta noche del domingo pierde emoción. Sin embargo, algunos aficionados azulgranas han perdido cualquier medida de respeto y ha apedreado el autobús del Real Madrid cuando llevaba a los jugadores blancos al estadio. Un hecho indignante e inexplicable que haya podido producirse.. Un partido para una Liga. El clásico llega en un momento en queLaLigatiene dueño casi confirmado y elBarcelona se planta en el campo con la tranquilidad que da una ventaja amplia en la tabla, aunque también con la presión de que una derrota reabriría la conversación y mancharía una temporada sobresaliente. ElReal Madrid,por su parte, necesita ganar para seguir soñando con un título que cada jornada que pasa se aleja un poco más, y eso obliga a Ancelotti a sacar su mejor equipo y su mejor fútbol en el estadio del rival.. El Camp Nou registra una asistencia de 62.000 espectadores y el ambiente desbordó las gradas para extenderse por las calles y avenidas del entorno del estadio desde horas antes del pitido inicial, con miles de aficionados de ambos equipos concentrados en la zona y la presencia policial reforzada ante la magnitud del encuentro. Un Clásico siempre moviliza a la ciudad entera, y este domingo Barcelona lo vivió con la intensidad que corresponde a un partido que puede dejar el título prácticamente sentenciado.. Ataque al autobús del Real Madrid. Pero lo que ocurrió antes del partido va mucho más allá del fervor deportivo y entra de lleno en la violencia callejera que no tiene cabida en el fútbol ni en ningún otro ámbito. Un grupo de aficionados lanzó piedras contra el autobús del Barcelona a su llegada al estadio, en una actitud que resulta difícil de entender y que no representa en absoluto a la inmensa mayoría de los seguidores del club.. Ese mismo grupo repitió el ataque cuando pasó el autocar del Real Madrid, con la agresión suficientemente intensa como para romper una de las ventanas laterales del vehículo y poner en riesgo la integridad de los jugadores que viajaban dentro. Que un grupo de personas sea capaz de atentar así contra un autobús con deportistas a bordo dice mucho del nivel al que ha llegado la tensión en torno a este partido, y las autoridades tendrán que dar explicaciones sobre cómo fue posible que sucediera.. La clasificación habla con claridad y el Barcelona está a un paso de levantar la Liga, con una ventaja que hace que incluso una derrota esta noche pueda ser compatible con el título si los resultados acompañan en las jornadas restantes, aunque perder un clásico en casa siempre duele y Flick no va a salir a especular. El Real Madrid llega obligado a ganar, y esa necesidad puede darle un punto de tensión competitiva que en otras circunstancias ya no tendría, porque los blancos conocen perfectamente lo que se juegan y saben que dejar escapar este partido puede cerrar definitivamente la puerta al campeonato.. El fútbol tiene que ganar esta noche dentro del campo, porque fuera ya perdió antes de empezar.
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