Tras una semana de lluvias intermitentes, el cielo ha concedido por fin una tregua y ha dejado caer sobre el albero de Las Ventas una luz limpia, casi de estreno. Con el sol ha regresado también ese ambiente festivo y expectante que distingue a la Feria de San Isidro cuando la tarde promete emociones fuertes. El cartel invitaba a ello: seis toros de Conde de Mayalde han aguardado en chiqueros para medirse con David Galán, Román y Gonzalo Caballero, que hoy ha vuelto a hacer el paseíllo en una jornada cargada de simbolismo.. La emoción tenía nombre propio. Caballero ha regresado al ruedo tras la pérdida de María Caamaño, su joven amiga fallecida el pasado 16 de abril, con tan solo trece años, a causa de un sarcoma de Ewing. El torero madrileño ha querido convertir su reaparición en un homenaje sentido y discreto: ha lucido un capote de brega bordado con el nombre de la niña y ha vestido el terno rosa y oro que la propia María, conocida cariñosamente como la “Princesa futbolera”, había elegido para sus actuaciones benéficas. Aquel traje tenía historia. Tras su último percance en Alba de Tormes, Caballero había prometido no volver a usarlo; sin embargo, en el hospital se comprometió con la hermana de la pequeña a enfundárselo el 10 de mayo y, después, regalárselo. Hoy ha cumplido su palabra, como mandan los códigos no escritos del toreo.. En el tendido ha estado presente Juan Caamaño, padre de la niña, lo que ha añadido aún más carga sentimental a la tarde. Su emoción, visible y sincera, ha encontrado eco en buena parte del público. No obstante, la llegada de la infanta Elena ha acaparado inevitablemente muchas miradas. Gran aficionada y habitual del coso venteño, aún no se había dejado ver en esta edición de la feria y ha elegido esta fecha para su debut isidril. La coincidencia no ha pasado desapercibida: Gonzalo Caballero mantuvo en el pasado una relación con Victoria Federica, hija de la infanta, y aunque el romance quedó atrás, el torero conserva una excelente relación con la familia.. La tarde ha reunido, como es costumbre en Madrid, a una nutrida representación de la vida social, cultural y empresarial. Entre los aficionados se ha dejado ver el jurista Antonio Garrigues Walker, presidente de la Peña Taurina de Román Collado, que ha seguido con atención cada tercio. Tampoco han faltado la joyera Cristina Yanes ni el magistrado Andrés Sánchez Magro, habituales del abono y fieles defensores de la liturgia taurina.. La memoria del recordado Ismael Hevia, fallecido en enero del pasado año, ha estado presente en sus hijos Fernando e Ismael, herederos de la pasión taurina paterna. En el palco y los tendidos se han mezclado también rostros del ámbito empresarial, como Miguel Ángel Gil Marín, accionista mayoritario del Atlético de Madrid, o el mexicano José Luis Alatorre, al frente de Feria Toro. Desde el mundo del fútbol ha acudido asimismo Pepe Castro, expresidente del Sevilla FC, que no ha querido perderse la cita con el coso madrileño.. Entre los maestros retirados ha destacado la figura de Ortega Cano, incondicional de la feria y presencia fija desde que se ha alzado el telón isidril. Su asistencia, ya casi ritual, subraya ese hilo invisible que une generaciones de toreros y aficionados en torno a la plaza.. Las Ventas se ha consolidado una vez más como punto de encuentro de perfiles muy distintos unidos por una misma devoción. En los tendidos han coincidido profesionales del toro, como la fisioterapeuta Zani Monreal o el doctor Ángel Martín, con representantes de la vida pública, entre ellos Íñigo Méndez de Vigo, que ha puesto el broche institucional a una tarde en la que tradición, cultura y emoción han caminado de la mano bajo el sol recuperado de Madrid.
La Infanta y otros rostros conocidos acudieron a una jornada marcada por el homenaje de Caballero a María Cammaño
Tras una semana de lluvias intermitentes, el cielo ha concedido por fin una tregua y ha dejado caer sobre el albero de Las Ventas una luz limpia, casi de estreno. Con el sol ha regresado también ese ambiente festivo y expectante que distingue a la Feria de San Isidro cuando la tarde promete emociones fuertes. El cartel invitaba a ello: seis toros de Conde de Mayalde han aguardado en chiqueros para medirse con David Galán, Román y Gonzalo Caballero, que hoy ha vuelto a hacer el paseíllo en una jornada cargada de simbolismo.. La emoción tenía nombre propio. Caballero ha regresado al ruedo tras la pérdida de María Caamaño, su joven amiga fallecida el pasado 16 de abril, con tan solo trece años, a causa de un sarcoma de Ewing. El torero madrileño ha querido convertir su reaparición en un homenaje sentido y discreto: ha lucido un capote de brega bordado con el nombre de la niña y ha vestido el terno rosa y oro que la propia María, conocida cariñosamente como la “Princesa futbolera”, había elegido para sus actuaciones benéficas. Aquel traje tenía historia. Tras su último percance en Alba de Tormes, Caballero había prometido no volver a usarlo; sin embargo, en el hospital se comprometió con la hermana de la pequeña a enfundárselo el 10 de mayo y, después, regalárselo. Hoy ha cumplido su palabra, como mandan los códigos no escritos del toreo.. En el tendido ha estado presente Juan Caamaño, padre de la niña, lo que ha añadido aún más carga sentimental a la tarde. Su emoción, visible y sincera, ha encontrado eco en buena parte del público. No obstante, la llegada de la infanta Elena ha acaparado inevitablemente muchas miradas. Gran aficionada y habitual del coso venteño, aún no se había dejado ver en esta edición de la feria y ha elegido esta fecha para su debut isidril. La coincidencia no ha pasado desapercibida: Gonzalo Caballero mantuvo en el pasado una relación con Victoria Federica, hija de la infanta, y aunque el romance quedó atrás, el torero conserva una excelente relación con la familia.. La tarde ha reunido, como es costumbre en Madrid, a una nutrida representación de la vida social, cultural y empresarial. Entre los aficionados se ha dejado ver el jurista Antonio Garrigues Walker, presidente de la Peña Taurina de Román Collado, que ha seguido con atención cada tercio. Tampoco han faltado la joyera Cristina Yanes ni el magistrado Andrés Sánchez Magro, habituales del abono y fieles defensores de la liturgia taurina.. La memoria del recordado Ismael Hevia, fallecido en enero del pasado año, ha estado presente en sus hijos Fernando e Ismael, herederos de la pasión taurina paterna. En el palco y los tendidos se han mezclado también rostros del ámbito empresarial, como Miguel Ángel Gil Marín, accionista mayoritario del Atlético de Madrid, o el mexicano José Luis Alatorre, al frente de Feria Toro. Desde el mundo del fútbol ha acudido asimismo Pepe Castro, expresidente del Sevilla FC, que no ha querido perderse la cita con el coso madrileño.. Entre los maestros retirados ha destacado la figura de Ortega Cano, incondicional de la feria y presencia fija desde que se ha alzado el telón isidril. Su asistencia, ya casi ritual, subraya ese hilo invisible que une generaciones de toreros y aficionados en torno a la plaza.. Las Ventas se ha consolidado una vez más como punto de encuentro de perfiles muy distintos unidos por una misma devoción. En los tendidos han coincidido profesionales del toro, como la fisioterapeuta Zani Monreal o el doctor Ángel Martín, con representantes de la vida pública, entre ellos Íñigo Méndez de Vigo, que ha puesto el broche institucional a una tarde en la que tradición, cultura y emoción han caminado de la mano bajo el sol recuperado de Madrid.
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