España posee una infinidad de destinos turísticos de todo tipo. Destinos veraniegos, zonas de montaña, monumentos históricos… de todo. En este sentido, también juega un rol imprescindible los viajes que tienen un objetivo muy claro: descubrir nuevos sitios vinculados al entorno rural. Nuestro país es protagonista en este aspecto, y muchos ejemplos de ello son esos pueblos tan pequeños que están distribuidos a lo largo de todo el territorio y que siempre tienen una pequeña razón por la que deben ser visitados.. Por ello, se debe tener en cuenta que la revista ‘Condé Nast Traveler’ ha escogido de entre los 12 pueblos abandonados más impresionantes de España a uno procedente de la provincia de Toledo, y no es otro de Caudilla. Situado a una hora de Madrid, este pequeño pueblo se diferencia de los demás por disponer de una historia que le hace tener una personalidad única y exclusiva donde se respira historia.. Hace poco más de 50 años perdió su autonomía. Su origen se remonta mucho después de la época de la Reconquista, cuando la tierra fue repoblada con castellanos viejos en el siglo XII, proceso que dio paso a un pequeño asentamiento dedicado a las labores agrícolas. Más adelante en el tiempo, alrededor del siglo XVII y posteriores, el pueblo comenzó a formar parte de la vida rural hasta que llego el siglo XIX, momento en el que se registraron un total de 188 habitantes en 1847.. A lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna, Caudilla vivió una serie de episodios que aún recuerdan los más historiadores. Por ejemplo, Enrique IV de Castilla hizo una parada en sus tierras en una de sus rutas hacia Toledo, y en 1477 contribuyó al sostenimiento de la Santa Hermandad de Toledo. Sin embargo, esto no fue suficiente para evitar que la población emigrase hacia lugares más prósperos.. Hace mucho menos tiempo, 53 años (1973), este pueblo perdió su autonomía y se integró administrativamente en el nuevo término de Santo Domingo-Caudilla junto con Val de Santo Domingo, todo ello como solución a lo abandonada que estaba esta pequeña región derivada de la mecanización del campo y los cambios económicos del siglo XX.. Estos son los elementos más destacados de Caudilla. En la actualidad, este destino se percibe como un pueblo ‘fantasma’, pero eso no quita que continúe siendo un destino fascinante para los amantes de la historia, la fotografía y la arqueología rural. Entre sus elementos más identitarios destacan el Castillo de Rivadeneyra o la Iglesia de Santa María de los Reyes, siendo el primero la seña fundamental de Caudilla.. También denominado Castillo de Caudilla, fue construido por Hernando de Rivadeneira, mariscal de Castilla, entre 1449 y 1450 como una fortaleza de carácter palaciego. En 1999, un devastador temporal destruyó gran parte de la estructura, lo que provocó que la fachada se deteriorase en gran medida. No obstante, aún se resguarda la escultura de Cristo en lo alto de la torre izquierda.
En 1973, este municipio perdió su autonomía debido a la despoblación
España posee una infinidad de destinos turísticos de todo tipo. Destinos veraniegos, zonas de montaña, monumentos históricos… de todo. En este sentido, también juega un rol imprescindible los viajes que tienen un objetivo muy claro: descubrir nuevos sitios vinculados al entorno rural. Nuestro país es protagonista en este aspecto, y muchos ejemplos de ello son esos pueblos tan pequeños que están distribuidos a lo largo de todo el territorio y que siempre tienen una pequeña razón por la que deben ser visitados.. Por ello, se debe tener en cuenta que la revista ‘Condé Nast Traveler’ ha escogido de entre los 12 pueblos abandonados más impresionantes de España a uno procedente de la provincia de Toledo, y no es otro de Caudilla. Situado a una hora de Madrid, este pequeño pueblo se diferencia de los demás por disponer de una historia que le hace tener una personalidad única y exclusiva donde se respira historia.. Hace poco más de 50 años perdió su autonomía. Su origen se remonta mucho después de la época de la Reconquista, cuando la tierra fue repoblada con castellanos viejos en el siglo XII, proceso que dio paso a un pequeño asentamiento dedicado a las labores agrícolas. Más adelante en el tiempo, alrededor del siglo XVII y posteriores, el pueblo comenzó a formar parte de la vida rural hasta que llego el siglo XIX, momento en el que se registraron un total de 188 habitantes en 1847.. A lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna, Caudilla vivió una serie de episodios que aún recuerdan los más historiadores. Por ejemplo, Enrique IV de Castilla hizo una parada en sus tierras en una de sus rutas hacia Toledo, y en 1477 contribuyó al sostenimiento de la Santa Hermandad de Toledo. Sin embargo, esto no fue suficiente para evitar que la población emigrase hacia lugares más prósperos.. Hace mucho menos tiempo, 53 años (1973), este pueblo perdió su autonomía y se integró administrativamente en el nuevo término de Santo Domingo-Caudilla junto con Val de Santo Domingo, todo ello como solución a lo abandonada que estaba esta pequeña región derivada de la mecanización del campo y los cambios económicos del siglo XX.. Estos son los elementos más destacados de Caudilla. En la actualidad, este destino se percibe como un pueblo ‘fantasma’, pero eso no quita que continúe siendo un destino fascinante para los amantes de la historia, la fotografía y la arqueología rural. Entre sus elementos más identitarios destacan el Castillo de Rivadeneyra o la Iglesia de Santa María de los Reyes, siendo el primero la seña fundamental de Caudilla.. También denominado Castillo de Caudilla, fue construido por Hernando de Rivadeneira, mariscal de Castilla, entre 1449 y 1450 como una fortaleza de carácter palaciego. En 1999, un devastador temporal destruyó gran parte de la estructura, lo que provocó que la fachada se deteriorase en gran medida. No obstante, aún se resguarda la escultura de Cristo en lo alto de la torre izquierda.
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