La mayoría de los concejales del Ayuntamiento de Valencia estuvieron toda la noche del 29 de octubre de 2024 gestionando como pudieron la emergencia que supuso la dana y sobre todo, el desbordamiento de la rambla del Poyo que inundó la pedanías del sur de la ciudad. La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ya explicó ayer ante la jueza que instruye la causa de la dana, que esa noche fue dura y que ella llegó a tomar decisiones que excedían su competencia, como el envío de la ayuda de la Policía Local o de los bomberos fuera del término municipal o el envío de autobuses al rescate de personas fuera de Valencia. Como bien reconoció la alcaldesa, «entramos en pánico» cuando desde bomberos se apuntó a la posibilidad de desbordamiento del cauce nuevo del Turia. Las partes personadas en la causa han tenido acceso hoy a los wasaps enviados en el grupo de concejales del Ayuntamiento de Valencia donde puede uno sacar una idea de la tensión vivida. Es relevante que el concejal de Policía del Ayuntamiento de la capital, Jesús Carbonell, ya dijo a la 21.51 de la noche que «me pregunto si no tocaría pasar a nivel 3 y que nos ayuden», se refería, obviamente, al nivel tres de emergencia en el que entran en juego todos los medios de Estado (algunos ya estaban movilizados) porque la emergencia se considera que tiene magnitud nacional. Ese nivel tres es el mismo que el propio Núñez Feijóo recomendó al entonces presidente Carlos Mazón que pidiera en los días posteriores a la catástrofe, algo que el de Alicante nunca hizo. A la propuesta del concejal Carbonell, la concejal Llobet apostilla que ella tiene a unas amigas en el techo del coche y que quiere pensar que aún se encuentran ahí porque ya no tienen batería en el móvil. Obviamente, Llobet comparte la necesidad de pedir la situación de emergencia nacional, al igual que el asesor de la alcaldesa, José Manuel Esteve, quien sí lo explicita. Carbonell insiste en que «nivel 2 es porque se supone que podemos llegar. Y si no es así entonces va de suyo que pasemos a nivel 3. O nos caerá la del pulpo». La interpretación de Carbonell no hacía sino adelantar lo que iba a suceder. Y ya, a las diez de la noche. Posiblemente el resto de concejales estaría de acuerdo con la petición pero la conversación se corta porque las malas noticias se suceden, y en ese momento, el concejal del Ciclo Integral del Agua, Carlos Mundina informa de que se había roto el canal Júcar-Turia y que el suministro de agua en la ciudad de Valencia estaba comprometido. Mientras, se organiza la apertura de polideportivos para albergar a la gente y se busca desesperadamente mantas porque el almacén de la Cruz Roja había sido arrasado por la Dana y estaba llegando gente andando hasta Valencia, principalmente desde la V-30 y la pista de Silla, mojados y con mucho frío. Algunos concejales de áreas menos operativas se ofrecían a los compañeros «que tenéis más información» para hacer lo que sea. Es tamb
Mazón y Catalá comentan a las once de la noche que «va a haber muchos muertos»
La mayoría de los concejales del Ayuntamiento de Valencia estuvieron toda la noche del 29 de octubre de 2024 gestionando como pudieron la emergencia que supuso la dana y sobre todo, el desbordamiento de la rambla del Poyo que inundó la pedanías del sur de la ciudad. La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ya explicó ayer ante la jueza que instruye la causa de la dana, que esa noche fue dura y que ella llegó a tomar decisiones que excedían su competencia, como el envío de la ayuda de la Policía Local o de los bomberos fuera del término municipal o el envío de autobuses al rescate de personas fuera de Valencia. Como bien reconoció la alcaldesa, «entramos en pánico» cuando desde bomberos se apuntó a la posibilidad de desbordamiento del cauce nuevo del Turia.Las partes personadas en la causa han tenido acceso hoy a los wasaps enviados en el grupo de concejales del Ayuntamiento de Valencia donde puede uno sacar una idea de la tensión vivida.Es relevante que el concejal de Policía del Ayuntamiento de la capital, Jesús Carbonell, ya dijo a la 21.51 de la noche que «me pregunto si no tocaría pasar a nivel 3 y que nos ayuden», se refería, obviamente, al nivel tres de emergencia en el que entran en juego todos los medios de Estado (algunos ya estaban movilizados) porque la emergencia se considera que tiene magnitud nacional. Ese nivel tres es el mismo que el propio Núñez Feijóo recomendó al entonces presidente Carlos Mazón que pidiera en los días posteriores a la catástrofe, algo que el de Alicante nunca hizo.A la propuesta del concejal Carbonell, la concejal Llobet apostilla que ella tiene a unas amigas en el techo del coche y que quiere pensar que aún se encuentran ahí porque ya no tienen batería en el móvil. Obviamente, Llobet comparte la necesidad de pedir la situación de emergencia nacional, al igual que el asesor de la alcaldesa, José Manuel Esteve, quien sí lo explicita. Carbonell insiste en que «nivel 2 es porque se supone que podemos llegar. Y si no es así entonces va de suyo que pasemos a nivel 3. O nos caerá la del pulpo». La interpretación de Carbonell no hacía sino adelantar lo que iba a suceder. Y ya, a las diez de la noche.Posiblemente el resto de concejales estaría de acuerdo con la petición pero la conversación se corta porque las malas noticias se suceden, y en ese momento, el concejal del Ciclo Integral del Agua, Carlos Mundina informa de que se había roto el canal Júcar-Turia y que el suministro de agua en la ciudad de Valencia estaba comprometido. Mientras, se organiza la apertura de polideportivos para albergar a la gente y se busca desesperadamente mantas porque el almacén de la Cruz Roja había sido arrasado por la Dana y estaba llegando gente andando hasta Valencia, principalmente desde la V-30 y la pista de Silla, mojados y con mucho frío.Algunos concejales de áreas menos operativas se ofrecían a los compañeros «que tenéis más información» para hacer lo que sea.Es también s
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