Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos notificaron el jueves un brote de norovirus a bordo del Caribbean Princess, el crucero que cubre la ruta por el Caribe desde el pasado 28 de abril hasta el 11 de mayo.. Según informa la NBC, las 3.116 personas que viajan como pasajeros, 102 desarrollaron síntomas, a los que se sumaron 13 de los miembros de la tripulación, según el recuento oficial. El patrón predominante combinó vómitos y diarrea, y los análisis de las muestras fecales recogidas confirmaron el origen vírico.. Pese a la dimensión del foco, dos de los viajeros consultados por la propia NBC News describieron una atmósfera alejada de la alarma.. Jan van Milligen declaró al medio estadounidense que lleva 21 días a bordo junto a familiares y amigos llegados desde Sudáfrica, resumió: «La normalidad sigue aquí. Anoche fuimos a un espectáculo, cenamos y esta mañana desayunamos». Otra pasajera, la floridana Donna Leonte, que embarcó en Fort Lauderdale para festejar su 21 aniversario de bodas, coincidió en que las actividades no se han interrumpido: «La gente tiene que ser consciente y tomar precauciones. Nosotros no nos estamos perdiendo nada».. La compañía Princess Cruises activó de inmediato un protocolo de saneamiento intensificado. Según su comunicado, «un número limitado de personas notificó enfermedad gastrointestinal leve» y, sin esperar a que el brote avanzara, los equipos desinfectaron cada área del barco y añadieron refuerzos de limpieza durante toda la travesía. Los pasajeros contagiados y la tripulación afectada fueron aislados.. La naviera adelantó que, al tocar tierra en Port Canaveral el 11 de mayo, la nave se someterá a una desinfección integral antes de emprender la siguiente singladura. Los huéspedes notaron los cambios. «Las estaciones de lavado están atendidas para que nadie se las salte, y hay geles desinfectantes por todas partes», relató Leonte. Van Milligen añadió que los pasajeros extremaron la higiene de manos y que, en el bufé, ya no es posible servirse uno mismo: «El personal reparte los platos, los cubiertos y la comida».. Un patógeno que se propaga en espacios cerrados y una alerta que se repite en la flota. El norovirus es un virus extraordinariamente contagioso que encuentra en los cruceros un terreno propicio para su expansión, debido a la cercanía entre los ocupantes y al uso compartido de superficies.. La normativa estadounidense obliga a las líneas de cruceros a notificar los brotes cuando al menos el 3% de los pasajeros o la tripulación manifiestan síntomas gastrointestinales.. Tanto van Milligen como Leonte insistieron en que la tripulación informó con puntualidad y profesionalidad de lo que ocurría, y que las medidas no les impidieron disfrutar de las escalas ni del programa de entretenimiento.
El brote afectó a 102 pasajeros y 13 tripulantes durante la travesía de catorce días por el Caribe, pero la compañía reforzó la desinfección y los viajeros aseguran que las cenas, los espectáculos y las excursiones prosiguen sin alteraciones graves
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos notificaron el jueves un brote de norovirus a bordo del Caribbean Princess, el crucero que cubre la ruta por el Caribe desde el pasado 28 de abril hasta el 11 de mayo.. Según informa la NBC, las 3.116 personas que viajan como pasajeros, 102 desarrollaron síntomas, a los que se sumaron 13 de los miembros de la tripulación, según el recuento oficial. El patrón predominante combinó vómitos y diarrea, y los análisis de las muestras fecales recogidas confirmaron el origen vírico.. Pese a la dimensión del foco, dos de los viajeros consultados por la propia NBC News describieron una atmósfera alejada de la alarma.. Jan van Milligen declaró al medio estadounidense que lleva 21 días a bordo junto a familiares y amigos llegados desde Sudáfrica, resumió: «La normalidad sigue aquí. Anoche fuimos a un espectáculo, cenamos y esta mañana desayunamos». Otra pasajera, la floridana Donna Leonte, que embarcó en Fort Lauderdale para festejar su 21 aniversario de bodas, coincidió en que las actividades no se han interrumpido: «La gente tiene que ser consciente y tomar precauciones. Nosotros no nos estamos perdiendo nada».. La compañía Princess Cruises activó de inmediato un protocolo de saneamiento intensificado. Según su comunicado, «un número limitado de personas notificó enfermedad gastrointestinal leve» y, sin esperar a que el brote avanzara, los equipos desinfectaron cada área del barco y añadieron refuerzos de limpieza durante toda la travesía. Los pasajeros contagiados y la tripulación afectada fueron aislados.. La naviera adelantó que, al tocar tierra en Port Canaveral el 11 de mayo, la nave se someterá a una desinfección integral antes de emprender la siguiente singladura. Los huéspedes notaron los cambios. «Las estaciones de lavado están atendidas para que nadie se las salte, y hay geles desinfectantes por todas partes», relató Leonte. Van Milligen añadió que los pasajeros extremaron la higiene de manos y que, en el bufé, ya no es posible servirse uno mismo: «El personal reparte los platos, los cubiertos y la comida».. El norovirus es un virus extraordinariamente contagioso que encuentra en los cruceros un terreno propicio para su expansión, debido a la cercanía entre los ocupantes y al uso compartido de superficies.. La normativa estadounidense obliga a las líneas de cruceros a notificar los brotes cuando al menos el 3% de los pasajeros o la tripulación manifiestan síntomas gastrointestinales.. Tanto van Milligen como Leonte insistieron en que la tripulación informó con puntualidad y profesionalidad de lo que ocurría, y que las medidas no les impidieron disfrutar de las escalas ni del programa de entretenimiento.
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