La proia de Pontedeume, uno de los dulces tradicionales más típicos de Galicia, ha vuelto a ganar popularidad después de que Joseba Arguiñano compartiese en redes su receta para prepararla en casa.. El hijo de Karlos Arguiñano ha recuperado este pan dulce gallego, menos conocido fuera de la comunidad que la larpeira, las filloas, la bica o la tarta de Santiago.. La receta es bastante sencilla y tiene en el anís uno de sus sabores más reconocibles. En el vídeo, Joseba Arguiñano explica paso a paso cómo preparar este dulce típico de Pontedeume y asegura que queda “perfecto para desayunar o merendar con un café”.. Un dulce gallego con anís y una costra crujiente. La proia es un pan dulce esponjoso y con mucho sabor a anís que tradicionalmente se preparaba con manteca de vaca o de cerdo. En esta versión, Joseba Arguiñano utiliza mantequilla, aunque mantiene la base de la receta de siempre.. Para hacerla se necesitan ingredientes muy habituales: harina de fuerza, leche templada, azúcar, huevo, levadura fresca, limón, mantequilla y licor de anís. La masa necesita varias horas de reposo para que crezca y quede más esponjosa.. Uno de los rasgos más reconocibles de la proia es la costra superior, hecha con azúcar, anís y pequeños trozos de mantequilla que se colocan sobre la masa antes de hornearla.. Según explica el cocinero, primero hay que mezclar el azúcar, la levadura, la sal y la ralladura de limón. Después se añaden la leche templada, el anís y el huevo antes de incorporar la harina y la mantequilla fundida.. Tras un primer reposo de media hora, la masa vuelve a dejarse fermentar entre dos y tres horas, hasta doblar su tamaño. Antes de meterla en el horno se le da forma de torta, se marcan varios surcos sobre la superficie y se pinta con la mezcla de azúcar y anís.. La tradición sitúa el origen de este dulce en las casas de Pontedeume, donde antiguamente se aprovechaba la masa del pan para preparar postres como este. Algunas teorías también relacionan la receta con los monjes agustinos.. Joseba Arguiñano recomienda acompañarla con café o leche caliente y asegura que también puede congelarse parte de la masa para utilizarla más adelante.
Joseba Arguiñano ha recuperado una de las recetas dulces más tradicionales de Galicia y ha puesto el foco en la proia de Pontedeume, un pan dulce con anís y costra crujiente que durante años ha pasado más desapercibido que otros postres gallegos más conocidos
La proia de Pontedeume, uno de los dulces tradicionales más típicos de Galicia, ha vuelto a ganar popularidad después de que Joseba Arguiñano compartiese en redes su receta para prepararla en casa.. El hijo de Karlos Arguiñano ha recuperado este pan dulce gallego, menos conocido fuera de la comunidad que la larpeira, las filloas, la bica o la tarta de Santiago.. La receta es bastante sencilla y tiene en el anís uno de sus sabores más reconocibles. En el vídeo, Joseba Arguiñano explica paso a paso cómo preparar este dulce típico de Pontedeume y asegura que queda “perfecto para desayunar o merendar con un café”.. La proia es un pan dulce esponjoso y con mucho sabor a anís que tradicionalmente se preparaba con manteca de vaca o de cerdo. En esta versión, Joseba Arguiñano utiliza mantequilla, aunque mantiene la base de la receta de siempre.. Para hacerla se necesitan ingredientes muy habituales: harina de fuerza, leche templada, azúcar, huevo, levadura fresca, limón, mantequilla y licor de anís. La masa necesita varias horas de reposo para que crezca y quede más esponjosa.. Uno de los rasgos más reconocibles de la proia es la costra superior, hecha con azúcar, anís y pequeños trozos de mantequilla que se colocan sobre la masa antes de hornearla.. Según explica el cocinero, primero hay que mezclar el azúcar, la levadura, la sal y la ralladura de limón. Después se añaden la leche templada, el anís y el huevo antes de incorporar la harina y la mantequilla fundida.. Tras un primer reposo de media hora, la masa vuelve a dejarse fermentar entre dos y tres horas, hasta doblar su tamaño. Antes de meterla en el horno se le da forma de torta, se marcan varios surcos sobre la superficie y se pinta con la mezcla de azúcar y anís.. La tradición sitúa el origen de este dulce en las casas de Pontedeume, donde antiguamente se aprovechaba la masa del pan para preparar postres como este. Algunas teorías también relacionan la receta con los monjes agustinos.. Joseba Arguiñano recomienda acompañarla con café o leche caliente y asegura que también puede congelarse parte de la masa para utilizarla más adelante.
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