Primer gran viaje de León XIV cuando se cumple casi un año de su elección. Con destino África. El Papa norteamericano ha arrancado este lunes un periplo de once días que le obligará a coger 18 vuelos y a recorrer 1.700 kilómetros para llegar a Angola, Camerún y Guinea Ecuatorial. Pero ha comenzado por Argel. Un punto de partida más que simbólico, teniendo en cuenta que Robert Prevost es religioso agustino y que el suelo que pisa entre este lunes y martes es el mismo que evangelizó san Agustín entre el siglo IV como obispo de Hipona, enclave en el que rezará mañana. «San Agustín ofrece un puente muy importante para el diálogo interreligioso porque es muy amado en su tierra», comentó como prólogo en el vuelo que le llevó desde Roma hasta la capital del país africano. «Hoy para mi es una bendición, también para la Iglesia y el mundo, porque tenemos que ser siempre puentes para construir la paz y la reconciliación», añadió.. El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, le recibió a pie de pista en el aeropuerto en una visita que puede calificarse de histórica para este país eminentemente musulmán, en tanto que es la primera vez que recibe a un Papa. Desde ahí se dirigió al monumento a los Mártires, que rinde homenaje a los caídos en la guerra de la independencia francesa.. El Papa que se presentó el año pasado al mundo como el promotor de una paz «desarmada y desarmante», reivindicó que «el futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz», de aquellos que hacen que su vida y sus relaciones sean «expresión de justicia y de dignidad». En su reflexión puso en primer plano la necesidad de reconciliación ante cualquier conflicto: «Sé cuán difícil es perdonar. Sin embargo, mientras los conflictos se multiplican continuamente en todo el mundo, no se puede añadir resentimiento al resentimiento».. Después de una reunión a puerta cerrada con Tebboune en el palacio presidencial, el Papa se reunió con autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el centro de convenciones de la Gran Mezquita de Argel. Ante los máximos responsables del país, León XIV defendió su autonomía: «Respetando la dignidad de cada persona y dejándose conmover por el dolor ajeno, podrán convertirse en protagonistas de un nuevo rumbo de la historia, hoy, más urgente que nunca, ante las continuas violaciones del derecho internacional y las tentaciones neocoloniales».. Al adentrarse a defender la independencia del pueblo argelino, al más puro estilo Francisco, apuntó cómo son los poderes económicos quienes están detrás de esas posibles injerencias. Para el Pontífice, resulta «injusto» que haya «quien acumula riquezas y permanece indiferente ante los demás». Como alternativa, invitó a la clase política a comprometerse «en la promoción de condiciones equitativas y dignas para todos». En su intervención, se detuvo especialmente en la crisis migratoria global, alertando de cómo el Mediterráneo y el Sáhara se han convertido en «cementerios donde muere la esperanza».. Firmes aliados. Tebboune correspondió a León XIV, presentándole como una voz con «una resonancia excepcional y una autoridad moral única». Es más, defendió que «nos consideramos sus fieles y firmes aliados en la consecución de esta noble misión», dijo refiriéndose a la justicia social.. Tras su alocución, León XIV se adentró en la mezquita más grande de África. Robert Prevost permaneció varios minutos de silencio en actitud orante, acompañado del rector del espacio religioso, Mohamed Mamoun Al Qasimi.. Las primeras pistas dadas en su discurso más institucional de la jornada las desarrollaría después en la basílica de Nuestra Señora de África. Allí alentó a una comunidad católica. No solo puso en valor a los mártires católicos del pasado, sino la labor asistencial hoy. «Aquí se construye la comunión entre cristianos y musulmanes», determinó, subrayando que a unos y a otros les une «la misma aspiración a la dignidad, al amor, a la justicia y la paz». «La religión acerca sin uniformar y hace crecer la verdadera fraternidad», añadió.
El Papa estrena su gira africana, reforzando la crítica económica y migratoria de Francisco
Primer gran viaje de León XIV cuando se cumple casi un año de su elección. Con destino África. El Papa norteamericano ha arrancado este lunes un periplo de once días que le obligará a coger 18 vuelos y a recorrer 1.700 kilómetros para llegar a Angola, Camerún y Guinea Ecuatorial. Pero ha comenzado por Argel. Un punto de partida más que simbólico, teniendo en cuenta que Robert Prevost es religioso agustino y que el suelo que pisa entre este lunes y martes es el mismo que evangelizó san Agustín entre el siglo IV como obispo de Hipona, enclave en el que rezará mañana. «San Agustín ofrece un puente muy importante para el diálogo interreligioso porque es muy amado en su tierra», comentó como prólogo en el vuelo que le llevó desde Roma hasta la capital del país africano. «Hoy para mi es una bendición, también para la Iglesia y el mundo, porque tenemos que ser siempre puentes para construir la paz y la reconciliación», añadió.. El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, le recibió a pie de pista en el aeropuerto en una visita que puede calificarse de histórica para este país eminentemente musulmán, en tanto que es la primera vez que recibe a un Papa. Desde ahí se dirigió al monumento a los Mártires, que rinde homenaje a los caídos en la guerra de la independencia francesa.. El Papa que se presentó el año pasado al mundo como el promotor de una paz «desarmada y desarmante», reivindicó que «el futuro pertenece a los hombres y a las mujeres de paz», de aquellos que hacen que su vida y sus relaciones sean «expresión de justicia y de dignidad». En su reflexión puso en primer plano la necesidad de reconciliación ante cualquier conflicto: «Sé cuán difícil es perdonar. Sin embargo, mientras los conflictos se multiplican continuamente en todo el mundo, no se puede añadir resentimiento al resentimiento».. Después de una reunión a puerta cerrada con Tebboune en el palacio presidencial, el Papa se reunió con autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el centro de convenciones de la Gran Mezquita de Argel. Ante los máximos responsables del país, León XIV defendió su autonomía: «Respetando la dignidad de cada persona y dejándose conmover por el dolor ajeno, podrán convertirse en protagonistas de un nuevo rumbo de la historia, hoy, más urgente que nunca, ante las continuas violaciones del derecho internacional y las tentaciones neocoloniales».. Al adentrarse a defender la independencia del pueblo argelino, al más puro estilo Francisco, apuntó cómo son los poderes económicos quienes están detrás de esas posibles injerencias. Para el Pontífice, resulta «injusto» que haya «quien acumula riquezas y permanece indiferente ante los demás». Como alternativa, invitó a la clase política a comprometerse «en la promoción de condiciones equitativas y dignas para todos». En su intervención, se detuvo especialmente en la crisis migratoria global, alertando de cómo el Mediterráneo y el Sáhara se han convertido en «cementerios donde muere la esperanza».. Firmes aliados. Tebboune correspondió a León XIV, presentándole como una voz con «una resonancia excepcional y una autoridad moral única». Es más, defendió que «nos consideramos sus fieles y firmes aliados en la consecución de esta noble misión», dijo refiriéndose a la justicia social.. Tras su alocución, León XIV se adentró en la mezquita más grande de África. Robert Prevost permaneció varios minutos de silencio en actitud orante, acompañado del rector del espacio religioso, Mohamed Mamoun Al Qasimi.. Las primeras pistas dadas en su discurso más institucional de la jornada las desarrollaría después en la basílica de Nuestra Señora de África. Allí alentó a una comunidad católica. No solo puso en valor a los mártires católicos del pasado, sino la labor asistencial hoy. «Aquí se construye la comunión entre cristianos y musulmanes», determinó, subrayando que a unos y a otros les une «la misma aspiración a la dignidad, al amor, a la justicia y la paz». «La religión acerca sin uniformar y hace crecer la verdadera fraternidad», añadió.
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