El giro católico del que se viene hablando en los últimos meses en España no sería una mera percepción. Ni el álbum «Lux» de Rosalía una anécdota. Tampoco el tirón de la película «Los Domingos», que relata la vocación a la vida contemplativa de una estudiante de Secundaria. Así lo certifica el informe Jóvenes Españoles 2026, elaborado por la Fundación SM, el estudio de referencia en este campo, que cuenta con el aval de diez ediciones y tres décadas de investigaciones a sus espaldas.. El porcentaje de jóvenes que se identifica como católicos –incluidos los no practicantes– pasa del 31,6% en 2020 al 45% en 2025, mientras disminuyen las posiciones explícitamente no religiosas, esto es, los agnósticos y no creyentes.. El estudio, que parte de una encuesta online a 1.600 personas, confirma un aumento de la importancia de la religiosidad. Hasta tal punto que alcanza su mayor nivel en la serie histórica, esto es, con respecto a la juventud de hace treinta años. De hecho, actualmente, el 38,4% la considera «bastante o muy importante» en su vida.. Sin embargo, los autores del estudio matizan que no se trata de un catolicismo al uso. Los jóvenes de hoy coquetean con un cóctel de propuestas vinculadas con la espiritualidad que se alejan de los postulados básicos del cristianismo. Y son precisamente los que se autodefinen como católicos practicantes quienes aseguran creer también en el karma (60,7%), la reencarnación (48,5%), las artes mágicas (44,1%), la predicción del futuro (37,1%) y las energías curativas (40,3%).. «Aumentan la religión y la espiritualidad de forma mezclada, como un mosaico», detallaba ayer Juan González Anleo, investigador principal de informe Jóvenes Españoles 2026. Durante la presentación del estudio en el Colegio Chaminade de Madrid, perteneciente a los marianistas, el sociólogo sostenía que se trata de « un nuevo paradigma que habla de una fusión total». Por ello, aprecia que este fenómeno «no puede interpretarse como una vuelta a un paradigma tradicional, a la religión como la comprendíamos».. Más allá de este sincretismo, también cambia cómo los acompaña lo trascendente en sus vidas. González Anleo comparte cómo hasta ahora, cuando se les pregunta por la importancia de la religión en su vida, siempre se vinculaba a situaciones de desesperación como la muerte o la enfermedad. Para la nueva generación, la religión adquiere «un valor instrumental en los momentos en los que tengo que tomar una decisión y en los momentos de felicidad, alegría y diversión».. Al hilo de este auge del cristianismo, el responsable del estudio apunta que «es cierto que se habla de un repunte en Europa y en Estados Unidos, pero podría interpretarse más allá del hecho religioso, como símbolo de ideología y clase social». En cualquier caso, sobre el devenir de este auge de la fe remarca que «hay que ser prudentes porque no sabemos lo que se nos viene encima, es algo nuevo».. Más allá de las creencias, la investigación permite elaborar un retrato robot de los jóvenes de hoy. Según el informe de la Fundación SM, podría identificarse a esta generación como pragmática, materialista e individualista, a juzgar por los valores que priman en su día a día. Así, salud (75%), la familia (71,8%), ganar dinero (59,7%) y el tiempo libre y el ocio (56,2%) se encuentran entre sus prioridades. «El querer ganar dinero se convierte en un elemento fundamental para los jóvenes de hoy, incluso obsesivo, mientras que hay un descenso, incluso batacazo de tres valores idealistas: igualdad social, medio ambiente o igualdad de género», subraya el sociólogo.. A la vez, se trata de un colectivo de algo más que desencantados con la política. El 68% de los jóvenes encuestados declara poca o ninguna satisfacción con el funcionamiento de la democracia, mientras que el apoyo al sistema ha pasado de superar el 80% en 2019 (según datos del CIS) a rondar el 60% en el presente informe. «A veces hace falta mano dura, aunque se sacrifiquen libertades», llegan a defender cinco de cada diez encuestados. Es más, incluso casi la mitad de los jóvenes (47,37%) considera que a veces un régimen autoritario (una dictadura) permite una convivencia más pacífica. Para Javier Lorente, otro de los autores del informe, «los jóvenes tienen problemas de acceso a la vivienda y un montón de demandas que no están resueltas». Este contexto se suma «a mensajes que antes no estaban presentes y que son más radicales, de extremismo ideológico, y eso hace que se estén derechizando y apoyen menos la democracia».. En paralelo, la idea de que «hay demasiados inmigrantes» o que «ha aumentado la delincuencia» se sitúa en niveles similares a 2005, superando los de 2020. También crece significativamente la percepción de exceso de facilidades hacia la inmigración: del 30% en 2020 al 59% en 2025 (42% en 2005).. Otra de las cuestiones que pone encima de la mesa el informe Jóvenes Españoles 2026 es la violencia, con una vertiente ligada a la sexualidad y al mundo digital. Tres de cada diez jóvenes han recibido insultos, amenazas o mensajes de odio en línea. Casi una cuarta parte ha sufrido acoso sexual en internet. El 27% de los jóvenes ha sido víctima de intimidación, acoso o agresiones.
La Fundación SM certifica que aumentan los creyentes, del 31,6% al 45%, pero bañados por nuevo sincretismo
El giro católico del que se viene hablando en los últimos meses en España no sería una mera percepción. Ni el álbum «Lux» de Rosalía una anécdota. Tampoco el tirón de la película «Los Domingos», que relata la vocación a la vida contemplativa de una estudiante de Secundaria. Así lo certifica el informe Jóvenes Españoles 2026, elaborado por la Fundación SM, el estudio de referencia en este campo, que cuenta con el aval de diez ediciones y tres décadas de investigaciones a sus espaldas.. El porcentaje de jóvenes que se identifica como católicos –incluidos los no practicantes– pasa del 31,6% en 2020 al 45% en 2025, mientras disminuyen las posiciones explícitamente no religiosas, esto es, los agnósticos y no creyentes.. El estudio, que parte de una encuesta online a 1.600 personas, confirma un aumento de la importancia de la religiosidad. Hasta tal punto que alcanza su mayor nivel en la serie histórica, esto es, con respecto a la juventud de hace treinta años. De hecho, actualmente, el 38,4% la considera «bastante o muy importante» en su vida.. Sin embargo, los autores del estudio matizan que no se trata de un catolicismo al uso. Los jóvenes de hoy coquetean con un cóctel de propuestas vinculadas con la espiritualidad que se alejan de los postulados básicos del cristianismo. Y son precisamente los que se autodefinen como católicos practicantes quienes aseguran creer también en el karma (60,7%), la reencarnación (48,5%), las artes mágicas (44,1%), la predicción del futuro (37,1%) y las energías curativas (40,3%).. «Aumentan la religión y la espiritualidad de forma mezclada, como un mosaico», detallaba ayer Juan González Anleo, investigador principal de informe Jóvenes Españoles 2026. Durante la presentación del estudio en el Colegio Chaminade de Madrid, perteneciente a los marianistas, el sociólogo sostenía que se trata de « un nuevo paradigma que habla de una fusión total». Por ello, aprecia que este fenómeno «no puede interpretarse como una vuelta a un paradigma tradicional, a la religión como la comprendíamos».. Más allá de este sincretismo, también cambia cómo los acompaña lo trascendente en sus vidas. González Anleo comparte cómo hasta ahora, cuando se les pregunta por la importancia de la religión en su vida, siempre se vinculaba a situaciones de desesperación como la muerte o la enfermedad. Para la nueva generación, la religión adquiere «un valor instrumental en los momentos en los que tengo que tomar una decisión y en los momentos de felicidad, alegría y diversión».. Al hilo de este auge del cristianismo, el responsable del estudio apunta que «es cierto que se habla de un repunte en Europa y en Estados Unidos, pero podría interpretarse más allá del hecho religioso, como símbolo de ideología y clase social». En cualquier caso, sobre el devenir de este auge de la fe remarca que «hay que ser prudentes porque no sabemos lo que se nos viene encima, es algo nuevo».. Más allá de las creencias, la investigación permite elaborar un retrato robot de los jóvenes de hoy. Según el informe de la Fundación SM, podría identificarse a esta generación como pragmática, materialista e individualista, a juzgar por los valores que priman en su día a día. Así, salud (75%), la familia (71,8%), ganar dinero (59,7%) y el tiempo libre y el ocio (56,2%) se encuentran entre sus prioridades. «El querer ganar dinero se convierte en un elemento fundamental para los jóvenes de hoy, incluso obsesivo, mientras que hay un descenso, incluso batacazo de tres valores idealistas: igualdad social, medio ambiente o igualdad de género», subraya el sociólogo.. A la vez, se trata de un colectivo de algo más que desencantados con la política. El 68% de los jóvenes encuestados declara poca o ninguna satisfacción con el funcionamiento de la democracia, mientras que el apoyo al sistema ha pasado de superar el 80% en 2019 (según datos del CIS) a rondar el 60% en el presente informe. «A veces hace falta mano dura, aunque se sacrifiquen libertades», llegan a defender cinco de cada diez encuestados. Es más, incluso casi la mitad de los jóvenes (47,37%) considera que a veces un régimen autoritario (una dictadura) permite una convivencia más pacífica. Para Javier Lorente, otro de los autores del informe, «los jóvenes tienen problemas de acceso a la vivienda y un montón de demandas que no están resueltas». Este contexto se suma «a mensajes que antes no estaban presentes y que son más radicales, de extremismo ideológico, y eso hace que se estén derechizando y apoyen menos la democracia».. En paralelo, la idea de que «hay demasiados inmigrantes» o que «ha aumentado la delincuencia» se sitúa en niveles similares a 2005, superando los de 2020. También crece significativamente la percepción de exceso de facilidades hacia la inmigración: del 30% en 2020 al 59% en 2025 (42% en 2005).. Otra de las cuestiones que pone encima de la mesa el informe Jóvenes Españoles 2026 es la violencia, con una vertiente ligada a la sexualidad y al mundo digital. Tres de cada diez jóvenes han recibido insultos, amenazas o mensajes de odio en línea. Casi una cuarta parte ha sufrido acoso sexual en internet. El 27% de los jóvenes ha sido víctima de intimidación, acoso o agresiones.
Noticias de Sociedad en La Razón
