Argentina ganó a Suiza y está en semifinales del Mundial, aunque no para la polémica arbitral, que sigue creciendo. No fue decisivo Messi, pero sigue siendo el líder de la selección de Scaloni. Lo es por su trayectoria y también porque tiene un don y lo sabe y lo ha reconocido. Lo reconoció ante el auditorio del America Business Forum de Miami, hace un tiempo. Por una vez Lionel Messi salió del guión deportivo para hablar de algo que pocas veces había explicado con tanta claridad: de dónde viene lo que tiene. La pregunta era vieja, el debate eterno, pero la respuesta fue directa y sin rodeos. Cuando le plantearon si los campeones nacen o se construyen, el rosarino colocó a Dios en el centro sin dudar un instante. «Yo siempre dije que Dios me regaló un don, que me eligió a mí, y yo desde muy chiquito fui así, lo tuve», afirmó ante los asistentes. Y luego, con la misma sencillez, añadió: «Dios me regaló un don, me eligió a mí.» El talento que pidió trabajo Lo llamativo del discurso de Messi en Miami es que la gratitud hacia Dios no le sirvió de excusa para restarle importancia al esfuerzo. El capitán de la selección argentina dejó claro que el don fue el punto de partida, el camino lo construyó él. «En el camino hice mucho sacrificio, mucho esfuerzo para fortalecer todo ese don que tenía», dijo. Y fue más allá al hablar de quienes se quedan a mitad de camino: «Hay mucha gente que tiene muchas condiciones, gente muy buena en toda parte del mundo, pero para ser profesional hay que hacer un sacrificio muy grande». Ese sacrificio, según el propio Messi, abarca dimensiones que rara vez aparecen en los titulares: la alimentación, el descanso, la preparación física diaria, todo el trabajo invisible que durante décadas convivió con la imagen de un jugador que parecía ganar sin esforzarse. La facilidad con el balón fue tan llamativa desde pequeño que eclipsó durante años la disciplina que había detrás. El gesto de señalar al cielo tras cada gol encontró en Miami su explicación más completa y directa de boca del propio jugador: «Soy un agradecido a Dios porque Él me dio lo principal.» Las palabras del ocho veces ganador del Balón de Oro también tienen una lectura en clave histórica. El eterno debate entre Messi y Cristiano Ronaldo se ha construido sobre la idea de que el portugués encarnaba el esfuerzo y el argentino el talento puro, una interpretación que el propio Messi desmonta con esta intervención. Reportajes y vídeos documentan la intensidad de sus entrenamientos a lo largo de su trayectoria, y el jugador lo reafirmó ante el foro de Miami con una sencillez que contrasta con la magnitud de sus logros. Con 39 años, Messi sigue compitiendo al máximo nivel junto a Kylian Mbappé, Erling Haaland o Harry Kane, y esa vigencia en el ocaso de su carrera es la prueba más contundente de que detrás de su figura hay una disciplina sostenida durante más de dos décadas. El trabajo puede llevar a un futbo
El líder de la selección argentina, que está en las semifinales del Mundial, reconoció que era un elegido divino
Argentina ganó a Suiza y está en semifinales del Mundial, aunque no para la polémica arbitral, que sigue creciendo. No fue decisivo Messi, pero sigue siendo el líder de la selección de Scaloni. Lo es por su trayectoria y también porque tiene un don y lo sabe y lo ha reconocido.Lo reconoció ante el auditorio del America Business Forum de Miami, hace un tiempo. Por una vez Lionel Messi salió del guión deportivo para hablar de algo que pocas veces había explicado con tanta claridad: de dónde viene lo que tiene. La pregunta era vieja, el debate eterno, pero la respuesta fue directa y sin rodeos. Cuando le plantearon si los campeones nacen o se construyen, el rosarino colocó a Dios en el centro sin dudar un instante. «Yo siempre dije que Dios me regaló un don, que me eligió a mí, y yo desde muy chiquito fui así, lo tuve», afirmó ante los asistentes. Y luego, con la misma sencillez, añadió: «Dios me regaló un don, me eligió a mí.»El talento que pidió trabajoLo llamativo del discurso de Messi en Miami es que la gratitud hacia Dios no le sirvió de excusa para restarle importancia al esfuerzo. El capitán de la selección argentina dejó claro que el don fue el punto de partida, el camino lo construyó él. «En el camino hice mucho sacrificio, mucho esfuerzo para fortalecer todo ese don que tenía», dijo. Y fue más allá al hablar de quienes se quedan a mitad de camino: «Hay mucha gente que tiene muchas condiciones, gente muy buena en toda parte del mundo, pero para ser profesional hay que hacer un sacrificio muy grande».Ese sacrificio, según el propio Messi, abarca dimensiones que rara vez aparecen en los titulares: la alimentación, el descanso, la preparación física diaria, todo el trabajo invisible que durante décadas convivió con la imagen de un jugador que parecía ganar sin esforzarse. La facilidad con el balón fue tan llamativa desde pequeño que eclipsó durante años la disciplina que había detrás. El gesto de señalar al cielo tras cada gol encontró en Miami su explicación más completa y directa de boca del propio jugador: «Soy un agradecido a Dios porque Él me dio lo principal.»Las palabras del ocho veces ganador del Balón de Oro también tienen una lectura en clave histórica. El eterno debate entre Messi y Cristiano Ronaldo se ha construido sobre la idea de que el portugués encarnaba el esfuerzo y el argentino el talento puro, una interpretación que el propio Messi desmonta con esta intervención. Reportajes y vídeos documentan la intensidad de sus entrenamientos a lo largo de su trayectoria, y el jugador lo reafirmó ante el foro de Miami con una sencillez que contrasta con la magnitud de sus logros.Con 39 años, Messi sigue compitiendo al máximo nivel junto a Kylian Mbappé, Erling Haaland o Harry Kane, y esa vigencia en el ocaso de su carrera es la prueba más contundente de que detrás de su figura hay una disciplina sostenida durante más de dos décadas. El trabajo puede llevar a un futbolista
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