Helena Valle y Paula Nuévalos siempre han vivido rodeadas de viñedos. Los abuelos de ambas fundaron bodegas, uno en Villargordo del Cabriel y el otro en Utiel. Las dos están acostumbradas al campo, pero hasta hace poco ninguna se imaginaba tomando las riendas de las tierras. Paula había estudiado Ingeniería Mecánica y ahora se ha convertido en toda una referente en el mundo agrícola, una «agroinfluencer» con casi 40.000 seguidores en redes sociales donde enseña su trabajo diario con el nombre @agropauli. Su notoriedad es tal que incluso las marcas agrícolas se pelean para vender sus productos y la Generalitat valenciana la llamó para ser un ejemplo en el lanzamiento de las ayudas a jóvenes agricultores. Un programa dotado con hasta 80.000 euros en subvenciones a jóvenes- de entre 18 y 40 años- que busquen iniciarse en el sector agrario y que ha tenido éxito. Ha recibido 677 solicitudes de agricultores y 179 de ganaderos, de ellos, 137 y 35 se inician en el sector, respectivamente. De los nuevos agricultores 74 son mujeres, más de la mitad.. Helena es una de ellas. A sus 25 años, ha decidido dar un vuelco a su carrera. Estudió finanzas y contabilidad y estaba trabajando como administrativa en el Ayuntamiento de Villargordo del Cabriel, pero ha decidido volver a estudiar Ingeniería Informática y asumir las tierras familiares. «Al final mi padre se está haciendo mayor. Alguno de los tres hermanos tenía que gestionar esto», dice, y aunque admite que su padre ya avisaba hace dos años que «teníamos que tomar una decisión» sobre qué hacer con las tierras, no se lo había planteado hasta ver estas ayudas. «El relevo generacional está complicado y para mí, que estamos en un área rural, es una forma de ver el futuro», asegura a LA RAZÓN. Su familia gestiona viñedos y «unas poquitas hectáreas de almendro y olivo».. Helena sabe que heredar la gestión de las tierras es «una responsabilidad que tengo que asumir» y que es un sector complicado donde «la rentabilidad es algo que siempre te preocupa porque los precios no son muy altos, los márgenes son pequeñitos y es un trabajo muy sacrificado», pero está animada porque «todos me apoyan en mi familia».. Paula ya ha pasado por ahí y aunque admite que «no me costó mucho dar el paso porque lo había vivido desde pequeña», asegura que «sí que me costó entender la tierra y, de hecho, me sigue costando».. Estabilidad y libertad. En un mundo donde los jóvenes se alejan del mundo rural, buscan ser funcionarios o cambian de trabajo con facilidad, atados horarios estresantes, Helena defiende que el campo es una profesión digna para progresar.. «El campo te da mucha libertad, a lo mejor lo de sentarte en una oficina y todos los días tener un horario fijo puede ser interesante porque como trabajas para otros te despreocupas, pero cuando lo haces para ti mismo la implicación es mayor», asegura.. Motivaciones que son las mismas que esgrime Paula: «El campo me ofrece paz, felicidad, estabilidad mental y una vida muy tranquila». Explica que para ella es «súper importante tener la oportunidad de ver la luz del día, algo imposible en muchas oficinas». Por esto, no cambia «por absolutamente nada del mundo» poder vivir en su pueblo.. Helena conoce a Paula porque fue a clase con su hermana y para ella ha sido una referente porque «ha empezado a mover a la mujer en este ámbito», pero pone de relieve también a otras mujeres que ya trabajan en el sector y demuestran su valía, como una de las empleadas de la bodega.. «Ningún hombre tiene nada que envidiarle, ella vendimia y hace lo que necesitas. Entre un hombre y ella la elegiría mil veces», dice sin dudar. «Tengo varios referentes de mujeres en el campo que me hacen sentirme bien», asegura Helena.. Paula admite que «al principio todo el mundo te mira raro porque eres una chica y llevas un tractor», pero tiene claro que «el problema no es mío». «Estamos en un proceso de abrir nuevos horizontes y que la gente entienda que hay mujeres que quieren empresarias y dedicarse al sector primario».. Por eso, Paula decidió abrir su cuenta de redes sociales desde donde recibe con orgullo mensajes de muchas chicas que quieren emprender en el sector agrario.. «Creo que es muy importante dar voz a este sector, que no somos pocos y queremos seguir», asegura, pero sobre todo para convencer al consumidor: «Tienes que calar en la mente de la gente para que entiendan todo el proceso que hay detrás y que es muchísimo trabajo para luego que tengan un producto que llevarse a la mesa de calidad». Además, deja un mensaje final para Helena: «Que no tenga miedo al qué dirán, que sea ella misma y se guíe por la experiencia de gente de su alrededor, pero sobre todo por su intuición y su manera de hacer. Que sea valiente y que se atreva».
Helena y Paula reivindican el papel de la mujer en el sector primario: «Al principio miran raro pero no es mi culpa»
Helena Valle y Paula Nuévalos siempre han vivido rodeadas de viñedos. Los abuelos de ambas fundaron bodegas, uno en Villargordo del Cabriel y el otro en Utiel. Las dos están acostumbradas al campo, pero hasta hace poco ninguna se imaginaba tomando las riendas de las tierras. Paula había estudiado Ingeniería Mecánica y ahora se ha convertido en toda una referente en el mundo agrícola, una «agroinfluencer» con casi 40.000 seguidores en redes sociales donde enseña su trabajo diario con el nombre @agropauli. Su notoriedad es tal que incluso las marcas agrícolas se pelean para vender sus productos y la Generalitat valenciana la llamó para ser un ejemplo en el lanzamiento de las ayudas a jóvenes agricultores. Un programa dotado con hasta 80.000 euros en subvenciones a jóvenes- de entre 18 y 40 años- que busquen iniciarse en el sector agrario y que ha tenido éxito. Ha recibido 677 solicitudes de agricultores y 179 de ganaderos, de ellos, 137 y 35 se inician en el sector, respectivamente. De los nuevos agricultores 74 son mujeres, más de la mitad.. Helena es una de ellas. A sus 25 años, ha decidido dar un vuelco a su carrera. Estudió finanzas y contabilidad y estaba trabajando como administrativa en el Ayuntamiento de Villargordo del Cabriel, pero ha decidido volver a estudiar Ingeniería Informática y asumir las tierras familiares. «Al final mi padre se está haciendo mayor. Alguno de los tres hermanos tenía que gestionar esto», dice, y aunque admite que su padre ya avisaba hace dos años que «teníamos que tomar una decisión» sobre qué hacer con las tierras, no se lo había planteado hasta ver estas ayudas. «El relevo generacional está complicado y para mí, que estamos en un área rural, es una forma de ver el futuro», asegura a LA RAZÓN. Su familia gestiona viñedos y «unas poquitas hectáreas de almendro y olivo».. Helena sabe que heredar la gestión de las tierras es «una responsabilidad que tengo que asumir» y que es un sector complicado donde «la rentabilidad es algo que siempre te preocupa porque los precios no son muy altos, los márgenes son pequeñitos y es un trabajo muy sacrificado», pero está animada porque «todos me apoyan en mi familia».. Paula ya ha pasado por ahí y aunque admite que «no me costó mucho dar el paso porque lo había vivido desde pequeña», asegura que «sí que me costó entender la tierra y, de hecho, me sigue costando».. Estabilidad y libertad. En un mundo donde los jóvenes se alejan del mundo rural, buscan ser funcionarios o cambian de trabajo con facilidad, atados horarios estresantes, Helena defiende que el campo es una profesión digna para progresar.. «El campo te da mucha libertad, a lo mejor lo de sentarte en una oficina y todos los días tener un horario fijo puede ser interesante porque como trabajas para otros te despreocupas, pero cuando lo haces para ti mismo la implicación es mayor», asegura.. Motivaciones que son las mismas que esgrime Paula: «El campo me ofrece paz, felicidad, estabilidad mental y una vida muy tranquila». Explica que para ella es «súper importante tener la oportunidad de ver la luz del día, algo imposible en muchas oficinas». Por esto, no cambia «por absolutamente nada del mundo» poder vivir en su pueblo.. Helena conoce a Paula porque fue a clase con su hermana y para ella ha sido una referente porque «ha empezado a mover a la mujer en este ámbito», pero pone de relieve también a otras mujeres que ya trabajan en el sector y demuestran su valía, como una de las empleadas de la bodega.. «Ningún hombre tiene nada que envidiarle, ella vendimia y hace lo que necesitas. Entre un hombre y ella la elegiría mil veces», dice sin dudar. «Tengo varios referentes de mujeres en el campo que me hacen sentirme bien», asegura Helena.. Paula admite que «al principio todo el mundo te mira raro porque eres una chica y llevas un tractor», pero tiene claro que «el problema no es mío». «Estamos en un proceso de abrir nuevos horizontes y que la gente entienda que hay mujeres que quieren empresarias y dedicarse al sector primario».. Por eso, Paula decidió abrir su cuenta de redes sociales desde donde recibe con orgullo mensajes de muchas chicas que quieren emprender en el sector agrario.. «Creo que es muy importante dar voz a este sector, que no somos pocos y queremos seguir», asegura, pero sobre todo para convencer al consumidor: «Tienes que calar en la mente de la gente para que entiendan todo el proceso que hay detrás y que es muchísimo trabajo para luego que tengan un producto que llevarse a la mesa de calidad». Además, deja un mensaje final para Helena: «Que no tenga miedo al qué dirán, que sea ella misma y se guíe por la experiencia de gente de su alrededor, pero sobre todo por su intuición y su manera de hacer. Que sea valiente y que se atreva».
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