Lamine Yamal tiene 19 años y es uno de esos jugadores con gancho para los niños. En el partido de la Champions contra el Galatasaray, cada futbolista salió al campo con un chico o una chica de la mano, pero después del himno todos se quedaron rodeando al extremo para darle un abrazo. El más valiente, el que se atrevió a pedírsela, se llevó la chaqueta de su chándal.. Esa alegría contagiosa para los más pequeños también lo es para sus compañeros. Lleva tiempo escuchando a algunos de ellos decir que es «el mejor del mundo», un peso quizá demasiado grande para quien todavía es un adolescente. «Cuando trabajé con él me daba cuenta de que era un chico que tenía una madurez superior a su edad», cuenta Óscar López, que dirigió a la joven estrella en las categorías inferiores del Barcelona, justo antes de que diera el salto al primer equipo, con 15 años, nueve meses y 16 días: el más precoz en la historia del club en debutar. Óscar entrena ahora al Sporting Atlético y ha empezado la temporada de maravilla: son líderes del Grupo II de Tercera Federación.. Por las manos de quien también fuera futbolista en el Camp Nou y en el Real Betis, entre otros equipos, pasaron muchos de los jugadores que ahora brillan en la primera plantilla del Barça, como Cubarsí, Fermín y Lamine, que subió del cadete al juvenil antes de tiempo y después se estrenaría con los «mayores» de la mano de Xavi prácticamente sin pasar por el Barça B. «Yo lo tuve con 15 años pelados y Xavi me preguntó en algunos entrenamientos por diferentes jugadores. Hablamos de Lamine, que ya estaba sonando mucho como un futbolista con muy buena proyección dentro del club. Le comenté que estaba preparadísimo para cuando hubiera una necesidad en el primer equipo. Esos meses que estuvo con el juvenil, poquito a poco lo fuimos trabajando para que pudiese solventar bien estas situaciones de dificultad, más a nivel emocional, que supone estar con el primer equipo. Lo vas poniendo a prueba en el campo, en el entrenamiento, y te das cuenta de que está preparado», recuerda Óscar López. «Es un chico que tiene un talento tan alto que puede hacer que las situaciones ilógicas del fútbol tengan sentido y acaben bien», asegura.. La conversación que narra como ejemplo no tiene desperdicio. «Lamine es extremo derecho y yo hablaba bastante con los extremos», afirma Óscar:. –«Si haces uno contra uno con el lateral izquierdo y lo superas, vas en diagonal a la portería. ¿Quién es el siguiente que viene?».. –«El central izquierdo», contestaba Lamine.. –«¿Dónde están las coberturas del central izquierdo?».. –Y Lamine miraba y respondía: «Están a la derecha del central, porque es el central derecho el que hace la cobertura al central izquierdo».. –«Entonces, ¿por dónde te tienes que ir?».. –«Por la izquierda del central izquierdo».. –«Pues eso, practícalo, trabájalo, que lo sepas, porque esa es la lógica del fútbol».. «Entonces él llegaba al partido siguiente e intentaba ese uno contra uno contra el lateral, llegaba al central izquierdo y a veces, por talento, se iba para adentro. En vez de irse por la izquierda del central, lo que habíamos hablado, se iba para la derecha y te acababa esa jugada en gol, en un pase o en un último pase para que hiciese gol el compañero. Es lo que hablaba un poco de tener la capacidad de hacer buenas para el equipo esas situaciones ilógicas o no beneficiosas. Entiendes que es un jugador especial», prosigue el actual preparador del filial del Sporting.. Óscar recuerda otro partido contra un rival que les peleaba la Liga en el que iban perdiendo en el descanso por 0-2: «A la media parte como entrenador tienes que tratar de tocar diferentes teclas anímicas y tácticas. Lamine no estaba teniendo demasiado balón e intentamos ofrecerle más opciones favorables, diferentes superioridades numéricas para llevarse a su marca y que él desde la conducción pero sin la oposición de ese lateral llegara a unas zonas un poquito más intermedias, más centradas, donde ya saltaba un central y aparecían diferentes posibilidades para poder decidir. Acabamos remontando desde esa posición de Lamine a la zona central. Metió un gol y dio dos asistencias».. «No le hace falta mirar el balón y el pie para poder hacer las conducciones. Y no es un chico pequeño que puedas decir que tiene el tren de gravedad muy bajo». ÓSCAR LÓPEZ (EX ENTRENADOR DE LAMINE Y TÉCNICO DEL SPORTING ATLÉTICO). Lamine Yamal llega al Clásico con unos números extraordinarios. Son diez partidos seguidos en los que ha marcado al menos un gol, ha dado al menos una asistencia, o ambas cosas. El último contra el PSG es el único en el que su equipo perdió. Óscar destaca de Lamine que «no le hace falta mirar el balón y el pie para poder hacer las conducciones». «Y no es un chico pequeño que puedas decir que tiene el tren de gravedad muy bajo. Es espigadete, pero la conducción la hace con la pelota pegada. Es muy difícil quitarle el balón porque tiene una reacción muy rápida sobre él», desgrana. También hace notar que el joven futbolista entiende bien que cuando se le echan encima dos o tres rivales en las ayudas significa que hay uno o dos compañeros libres. «No sólo es lo que se ve por la televisión que es muy bueno porque dribla a tres, a veces hace jugar al equipo acumulando a contrarios y encontrando a ese compañero libre», especifica.. Las redes sociales y la presión mediática. Esta vez se hablará mucho del extremo azulgrana porque un día después del Clásico se entrega el Balón de Oro, para el que es uno de los aspirantes. En el primer partido contra el Real Madrid del pasado curso fue también el centro de las miradas por unas declaraciones que hizo antes en las que se equivocó, aunque fuera en un ambiente distendido. «En todos los clubes hoy en día, aquí en el Sporting también, hay charlas para ayudar en la formación a los chicos para que sepan que cualquier cosa puesta en redes sociales puede ser perjudicial y queda permanente», explica Óscar. Esa lección la aprendió Lamine hace un año y ahora está más calmado en ese sentido, aunque siga cometiendo errores propios de la edad. El tema de las redes también va en el otro sentido: las críticas recibidas. Cualquier gesto de Yamal genera un debate: ¿está triste o contento? «Desde que era pequeñito se ha ido poniendo encima de él el foco como que es muy buen jugador, entonces yo creo que todo eso le ha servido para poder interiorizarlo como un aspecto normal que no tenga ninguna afectación sobre su personalidad», concluye Óscar.
Óscar López, ahora entrenador del Sporting Atlético, dirigió a Lamine en el juvenil del Barça antes de que diera el salto al primer equipo. Destaca su capacidad para hacer la jugada inesperada y convertirla en buena. El adolescente llega al Clásico con sus mejores números
Lamine Yamal tiene 19 años y es uno de esos jugadores con gancho para los niños. En el partido de la Champions contra el Galatasaray, cada futbolista salió al campo con un chico o una chica de la mano, pero después del himno todos se quedaron rodeando al extremo para darle un abrazo. El más valiente, el que se atrevió a pedírsela, se llevó la chaqueta de su chándal.. Esa alegría contagiosa para los más pequeños también lo es para sus compañeros. Lleva tiempo escuchando a algunos de ellos decir que es «el mejor del mundo», un peso quizá demasiado grande para quien todavía es un adolescente. «Cuando trabajé con él me daba cuenta de que era un chico que tenía una madurez superior a su edad», cuenta Óscar López, que dirigió a la joven estrella en las categorías inferiores del Barcelona, justo antes de que diera el salto al primer equipo, con 15 años, nueve meses y 16 días: el más precoz en la historia del club en debutar. Óscar entrena ahora al Sporting Atlético y ha empezado la temporada de maravilla: son líderes del Grupo II de Tercera Federación.. Por las manos de quien también fuera futbolista en el Camp Nou y en el Real Betis, entre otros equipos, pasaron muchos de los jugadores que ahora brillan en la primera plantilla del Barça, como Cubarsí, Fermín y Lamine, que subió del cadete al juvenil antes de tiempo y después se estrenaría con los «mayores» de la mano de Xavi prácticamente sin pasar por el Barça B. «Yo lo tuve con 15 años pelados y Xavi me preguntó en algunos entrenamientos por diferentes jugadores. Hablamos de Lamine, que ya estaba sonando mucho como un futbolista con muy buena proyección dentro del club. Le comenté que estaba preparadísimo para cuando hubiera una necesidad en el primer equipo. Esos meses que estuvo con el juvenil, poquito a poco lo fuimos trabajando para que pudiese solventar bien estas situaciones de dificultad, más a nivel emocional, que supone estar con el primer equipo. Lo vas poniendo a prueba en el campo, en el entrenamiento, y te das cuenta de que está preparado», recuerda Óscar López. «Es un chico que tiene un talento tan alto que puede hacer que las situaciones ilógicas del fútbol tengan sentido y acaben bien», asegura.. La conversación que narra como ejemplo no tiene desperdicio. «Lamine es extremo derecho y yo hablaba bastante con los extremos», afirma Óscar:. –«Si haces uno contra uno con el lateral izquierdo y lo superas, vas en diagonal a la portería. ¿Quién es el siguiente que viene?».. –«El central izquierdo», contestaba Lamine.. –«¿Dónde están las coberturas del central izquierdo?».. –Y Lamine miraba y respondía: «Están a la derecha del central, porque es el central derecho el que hace la cobertura al central izquierdo».. –«Entonces, ¿por dónde te tienes que ir?».. –«Por la izquierda del central izquierdo».. –«Pues eso, practícalo, trabájalo, que lo sepas, porque esa es la lógica del fútbol».. «Entonces él llegaba al partido siguiente e intentaba ese uno contra uno contra el lateral, llegaba al central izquierdo y a veces, por talento, se iba para adentro. En vez de irse por la izquierda del central, lo que habíamos hablado, se iba para la derecha y te acababa esa jugada en gol, en un pase o en un último pase para que hiciese gol el compañero. Es lo que hablaba un poco de tener la capacidad de hacer buenas para el equipo esas situaciones ilógicas o no beneficiosas. Entiendes que es un jugador especial», prosigue el actual preparador del filial del Sporting.. Óscar recuerda otro partido contra un rival que les peleaba la Liga en el que iban perdiendo en el descanso por 0-2: «A la media parte como entrenador tienes que tratar de tocar diferentes teclas anímicas y tácticas. Lamine no estaba teniendo demasiado balón e intentamos ofrecerle más opciones favorables, diferentes superioridades numéricas para llevarse a su marca y que él desde la conducción pero sin la oposición de ese lateral llegara a unas zonas un poquito más intermedias, más centradas, donde ya saltaba un central y aparecían diferentes posibilidades para poder decidir. Acabamos remontando desde esa posición de Lamine a la zona central. Metió un gol y dio dos asistencias».. «No le hace falta mirar el balón y el pie para poder hacer las conducciones. Y no es un chico pequeño que puedas decir que tiene el tren de gravedad muy bajo». Lamine Yamal llega al Clásico con unos números extraordinarios. Son diez partidos seguidos en los que ha marcado al menos un gol, ha dado al menos una asistencia, o ambas cosas. El último contra el PSG es el único en el que su equipo perdió. Óscar destaca de Lamine que «no le hace falta mirar el balón y el pie para poder hacer las conducciones». «Y no es un chico pequeño que puedas decir que tiene el tren de gravedad muy bajo. Es espigadete, pero la conducción la hace con la pelota pegada. Es muy difícil quitarle el balón porque tiene una reacción muy rápida sobre él», desgrana. También hace notar que el joven futbolista entiende bien que cuando se le echan encima dos o tres rivales en las ayudas significa que hay uno o dos compañeros libres. «No sólo es lo que se ve por la televisión que es muy bueno porque dribla a tres, a veces hace jugar al equipo acumulando a contrarios y encontrando a ese compañero libre», especifica.. Esta vez se hablará mucho del extremo azulgrana porque un día después del Clásico se entrega el Balón de Oro, para el que es uno de los aspirantes. En el primer partido contra el Real Madrid del pasado curso fue también el centro de las miradas por unas declaraciones que hizo antes en las que se equivocó, aunque fuera en un ambiente distendido. «En todos los clubes hoy en día, aquí en el Sporting también, hay charlas para ayudar en la formación a los chicos para que sepan que cualquier cosa puesta en redes sociales puede ser perjudicial y queda permanente», explica Óscar. Esa lección la aprendió Lamine hace un año y ahora está más calmado en ese sentido, aunque siga cometiendo errores propios de la edad. El tema de las redes también va en el otro sentido: las críticas recibidas. Cualquier gesto de Yamal genera un debate: ¿está triste o contento? «Desde que era pequeñito se ha ido poniendo encima de él el foco como que es muy buen jugador, entonces yo creo que todo eso le ha servido para poder interiorizarlo como un aspecto normal que no tenga ninguna afectación sobre su personalidad», concluye Óscar.
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