Con un futuro profesional todavía por definir, después de seis meses entrenando al Real Madrid, Xabi Alonso se ha volcado en su mayor compañera de equipo: Nagore Aranburu. Y es que pese a la incertidumbre de a dónde van a ir dirigidos sus próximos pasos, y lo complicado que ha sido su cese, si a algo está acostumbrado el matrimonio es a capear las idas y venidas de la vida.. En la actualidad, forman una de las parejas más estables (y estilosas, por qué no decirlo) del panorama nacional. Todo un ejemplo de cómo han sabido adaptarse -familia incluida-, a los cambios que ha ido trayendo el fútbol a sus vidas. Pero antes de convertirse en uno de los matrimonios más célebres del fútbol, Xabi y Nagore eran solo amigos.. La suya es una de esas historias que podría dar para película romántica. Ambos formaban parte del mismo grupo de amigos y, el día que se conocieron siendo apenas unos adolescentes, el tolosano fingió no tener móvil. Una estrategia pensada para que Nagore le prestara el suyo y así aprovechar para guardar su número de teléfono.. El plan funcionó porque empezaron a hablar y, cuando llegó su primera cita, disfrutaron de una velada de cena y jazz. Aquello sería el comienzo de una relación a la que le esperaban mudanzas internacionales y una ampliación de la familia, puesto que en 2008 nació su primer hijo, Jon. Un especial momento, que por desgracia, vino acompañado de polémica para el exfutbolista.. Al coincidir la fecha con un partido de fútbol, se plantó delante del entrenador del Liverpool, su equipo en aquel momento, negándose a viajar debido a que Nagore salía de cuentas. La prueba de que para él, y como dijo el subdirector del sindicato de jugadores ingleses: «El nacimiento de un hijo es más importante que cualquier empleo». De hecho, un año después, se casaron en Zorroaga, San Sebastián. Xabi y Nagore ampliaron la familia con la llegada de su hija mediana, Ane, nacida en 2010 y Emma, la pequeña de la casa, en 2013.. Un equipo fuera del campo. Cuando se pronuncia el voto de que el matrimonio es «en lo bueno y en lo malo», uno que seguramente dijeron en la iglesia por el día de su boda, no siempre se toma al pie de la letra, pero en el caso de Xabi y Nagore lo han practicado a la perfección. Y es que además de esos momentos felices, como la llegada de sus hijos, también los ha habido desafiantes.. Desde las mudanzas a Liverpool, Madrid, Munich, San Sebastián, Düsseldorf, etc., hasta este último bache, ya que él había firmado para seguir con el conjunto blanco durante tres temporadas. También fue un reto su retirada del fútbol como jugador o la batalla con Hacienda por un presunto fraude, de la que salió victorioso. Por su parte Nagore cerró Neroli en 2020, su tienda especializada en ropa infantil y que había estado funcionando durante varios años.. Pero si algo sucede cuando se ven en estas situaciones es que la otra persona del matrimonio se vuelca por completo. De hecho, el día después de la destitución del Real Madrid, la pareja fue a un restaurante a comer y aprovecharon el fin de semana para viajar a Donostia. Y es que en momentos así, es muy clave cómo afrontan las adversidades. Con su dinámica de equipo, no lo viven como un fracaso del entrenador, sino como una circunstancia que comparten, lo que refuerza la sensación de que están ‘en el mismo barco’ y explica su solidez.. Además, también se puede apreciar que en su historia se repite un elemento fundamental que se da en las parejas que funcionan a largo plazo: priorizan su relación incluso en los momentos de mayor presión. Xabi y Nagore apuestan por recomponerse juntos y recordar que, antes de cualquier proyecto o equipo, están ellos.
Con un futuro profesional todavía por definir, después de seis meses entrenando al Real Madrid, Xabi Alonso se ha volcado en su mayor compañera de equipo: Nagore Aranburu. Y es que pese a la incertidumbre de a dónde van a ir dirigidos sus próximos pasos, y lo complicado que ha sido su cese, si a algo está acostumbrado el matrimonio es a capear las idas y venidas de la vida.. En la actualidad, forman una de las parejas más estables (y estilosas, por qué no decirlo) del panorama nacional. Todo un ejemplo de cómo han sabido adaptarse -familia incluida-, a los cambios que ha ido trayendo el fútbol a sus vidas. Pero antes de convertirse en uno de los matrimonios más célebres del fútbol, Xabi y Nagore eran solo amigos.. La suya es una de esas historias que podría dar para película romántica. Ambos formaban parte del mismo grupo de amigos y, el día que se conocieron siendo apenas unos adolescentes, el tolosano fingió no tener móvil. Una estrategia pensada para que Nagore le prestara el suyo y así aprovechar para guardar su número de teléfono.. El plan funcionó porque empezaron a hablar y, cuando llegó su primera cita, disfrutaron de una velada de cena y jazz. Aquello sería el comienzo de una relación a la que le esperaban mudanzas internacionales y una ampliación de la familia, puesto que en 2008 nació su primer hijo, Jon. Un especial momento, que por desgracia, vino acompañado de polémica para el exfutbolista.. Al coincidir la fecha con un partido de fútbol, se plantó delante del entrenador del Liverpool, su equipo en aquel momento, negándose a viajar debido a que Nagore salía de cuentas. La prueba de que para él, y como dijo el subdirector del sindicato de jugadores ingleses: «El nacimiento de un hijo es más importante que cualquier empleo». De hecho, un año después, se casaron en Zorroaga, San Sebastián. Xabi y Nagore ampliaron la familia con la llegada de su hija mediana, Ane, nacida en 2010 y Emma, la pequeña de la casa, en 2013.. Un equipo fuera del campo. Cuando se pronuncia el voto de que el matrimonio es «en lo bueno y en lo malo», uno que seguramente dijeron en la iglesia por el día de su boda, no siempre se toma al pie de la letra, pero en el caso de Xabi y Nagore lo han practicado a la perfección. Y es que además de esos momentos felices, como la llegada de sus hijos, también los ha habido desafiantes.. Desde las mudanzas a Liverpool, Madrid, Munich, San Sebastián, Düsseldorf, etc., hasta este último bache, ya que él había firmado para seguir con el conjunto blanco durante tres temporadas. También fue un reto su retirada del fútbol como jugador o la batalla con Hacienda por un presunto fraude, de la que salió victorioso. Por su parte Nagore cerró Neroli en 2020, su tienda especializada en ropa infantil y que había estado funcionando durante varios años.. Pero si algo sucede cuando se ven en estas situaciones es que la otra persona del matrimonio se vuelca por completo. De hecho, el día después de la destitución del Real Madrid, la pareja fue a un restaurante a comer y aprovecharon el fin de semana para viajar a Donostia. Y es que en momentos así, es muy clave cómo afrontan las adversidades. Con su dinámica de equipo, no lo viven como un fracaso del entrenador, sino como una circunstancia que comparten, lo que refuerza la sensación de que están ‘en el mismo barco’ y explica su solidez.. Además, también se puede apreciar que en su historia se repite un elemento fundamental que se da en las parejas que funcionan a largo plazo: priorizan su relación incluso en los momentos de mayor presión. Xabi y Nagore apuestan por recomponerse juntos y recordar que, antes de cualquier proyecto o equipo, están ellos.
