El verano del 24 fue especial para Álex Baena. Cuando comenzó había jugado tres partidos con la selección. Cuando terminó, era campeón de Europa y campeón olímpico. Ahora afronta el reto de ganar también un Mundial. «No sé si mucha gente habrá conseguido las tres cosas, pero poder conseguirlo sería un gran éxito para mi carrera», reconoce.. El verano pasado fue diferente para él. Abandonó el Villarreal, donde llegó muy joven desde Roquetas para formarse como futbolista para llegar al Madrid y al Atlético, donde las cosas no fueron tan bien como esperaba. Comenzó con una apendicitis que complicó su adaptación en los primeros meses y cuando había conseguido hacerse un hueco en la alineación titular una lesión muscular en el Camp Nou le obligo a volver a empezar.. Empezaba a ser el extremo izquierdo de confianza de Simeone, el lugar donde se siente mejor. «Toda mi vida he jugado en el perfil izquierdo, me siento cómodo. Puedo jugar en varias posiciones y en todas me siento cómodo, trato de ayudar al equipo de donde sea», reconoce.. Pero todo se rompió a la vez que su músculo en el Atlético. Y en la selección, aunque esperaba ser titular en la banda izquierda contra Cabo Verde, tuvo que esperar hasta la segunda jornada, contra Arabia Saudí, para estrenarse en un Mundial. Fue el único de la alineación titular que jugó contra Perú en el último amistoso antes del Mundial que se quedó en el banquillo contra los caboverdianos. Gavi no funcionó en el debut en ese costado izquierdo y De la Fuente recurrió a una solución más habitual. «Todos estamos preparados para ser titulares. Ha sido una pequeña sorpresa para mí, pero estaba preparado. Formar tridente con Lamine Yamal y con Mikel Oyarzabal, que es el mejor delantero de España, es espectacular», reconocía después de un partido que el seleccionador calificó como «fantástico» de Baena.. «Si juegas con Lamine o Nico o con Yéremy o con Baena la idea es la misma, pero cada uno aporta diferentes soluciones porque tiene un perfil diferente. Baena nos ha dado muchísima amplitud, pero también mucho juego interior y esa es una virtud que tiene Baena en esa demarcación, que igualmente puede jugar también de mediapunta. Buscábamos primero la amplitud –entendíamos que el partido estaba en las bandas– profundizar por las bandas para luego finalizar, dar opciones de centro y llegadas. Y Baena nos ha dado esa aportación muy bien interpretada. Tiene mucha calidad, cuando se mete hacia dentro es muy peligroso porque tiene un gran tiro», añadía De la Fuente tras el partido.. Los dos años que han pasado desde la Eurocopa han hecho de él mejor jugador. «Si no hubiese mejorado como futbolista yo creo que no estaría aquí. Todo el mundo con los años va cogiendo experiencia tanto dentro como fuera del campo y obvio que no soy el mismo que en la Eurocopa», asume el jugador del Atlético, que vive el Mundial con la ilusión de la primera vez. «Un Mundial creo que es el torneo más importante para un futbolista, todo futbolista sueña con jugar un Mundial o con poder estar en una selección que pueda jugarlo, dice.. Sobre todo, Baena valora la seguridad que le da Luis de la Fuente, un entrenador que siempre ha confiado en él aunque las cosas no le hayan ido del todo bien en su club. «Luis, aparte de ser un magnífico entrador, porque los resultados lo dicen, a nivel personal te ayuda mucho, te da muchísima confianza, hace que te sientas como en casa aquí. Aparte de lo magnífico entrador que es, creo que como gestor del grupo es aún mejor y lo ha estado demostrando todo este tiempo. Para nosotros es como si fuese un padre, porque llevamos muchísimos años con él, la mayoría del grupo, y le estamos muy agradecidos siempre por todo», explica.. Por eso la selección en algún momento ha funcionado casi como una terapia para él. «Puede que sea el momento en el que más feliz estoy de la temporada. Venir a la selección me ayuda muchísimo personalmente porque estoy con un grupo de jugadores fantásticos, me lo paso muy bien, estoy todo el día feliz, riéndome y es verdad que muchas veces la selección me ha salvado en el tema mental de poder abstraerme de muchas cosas, de muchos problemas o de ayudarme a conseguir ese nivel. Es un nivel de confianza que me ha faltado y para mí siempre es un orgullo y a nivel personal me ayuda muchísimo estar en la selección», reconoce.
El jugador del Atlético de Madrid debutó contra Arabia Saudí en el Mundial. El seleccionador alabó su juego y él reconoce que el equipo nacional le ha salvado alguna vez «a nivel mental»
El verano del 24 fue especial para Álex Baena. Cuando comenzó había jugado tres partidos con la selección. Cuando terminó, era campeón de Europa y campeón olímpico. Ahora afronta el reto de ganar también un Mundial. «No sé si mucha gente habrá conseguido las tres cosas, pero poder conseguirlo sería un gran éxito para mi carrera», reconoce.. El verano pasado fue diferente para él. Abandonó el Villarreal, donde llegó muy joven desde Roquetas para formarse como futbolista para llegar al Madrid y al Atlético, donde las cosas no fueron tan bien como esperaba. Comenzó con una apendicitis que complicó su adaptación en los primeros meses y cuando había conseguido hacerse un hueco en la alineación titular una lesión muscular en el Camp Nou le obligo a volver a empezar.. Empezaba a ser el extremo izquierdo de confianza de Simeone, el lugar donde se siente mejor. «Toda mi vida he jugado en el perfil izquierdo, me siento cómodo. Puedo jugar en varias posiciones y en todas me siento cómodo, trato de ayudar al equipo de donde sea», reconoce.. Pero todo se rompió a la vez que su músculo en el Atlético. Y en la selección, aunque esperaba ser titular en la banda izquierda contra Cabo Verde, tuvo que esperar hasta la segunda jornada, contra Arabia Saudí, para estrenarse en un Mundial. Fue el único de la alineación titular que jugó contra Perú en el último amistoso antes del Mundial que se quedó en el banquillo contra los caboverdianos. Gavi no funcionó en el debut en ese costado izquierdo y De la Fuente recurrió a una solución más habitual. «Todos estamos preparados para ser titulares. Ha sido una pequeña sorpresa para mí, pero estaba preparado. Formar tridente con Lamine Yamal y con Mikel Oyarzabal, que es el mejor delantero de España, es espectacular», reconocía después de un partido que el seleccionador calificó como «fantástico» de Baena.. «Si juegas con Lamine o Nico o con Yéremy o con Baena la idea es la misma, pero cada uno aporta diferentes soluciones porque tiene un perfil diferente. Baena nos ha dado muchísima amplitud, pero también mucho juego interior y esa es una virtud que tiene Baena en esa demarcación, que igualmente puede jugar también de mediapunta. Buscábamos primero la amplitud –entendíamos que el partido estaba en las bandas– profundizar por las bandas para luego finalizar, dar opciones de centro y llegadas. Y Baena nos ha dado esa aportación muy bien interpretada. Tiene mucha calidad, cuando se mete hacia dentro es muy peligroso porque tiene un gran tiro», añadía De la Fuente tras el partido.. Los dos años que han pasado desde la Eurocopa han hecho de él mejor jugador. «Si no hubiese mejorado como futbolista yo creo que no estaría aquí. Todo el mundo con los años va cogiendo experiencia tanto dentro como fuera del campo y obvio que no soy el mismo que en la Eurocopa», asume el jugador del Atlético, que vive el Mundial con la ilusión de la primera vez. «Un Mundial creo que es el torneo más importante para un futbolista, todo futbolista sueña con jugar un Mundial o con poder estar en una selección que pueda jugarlo, dice.. Sobre todo, Baena valora la seguridad que le da Luis de la Fuente, un entrenador que siempre ha confiado en él aunque las cosas no le hayan ido del todo bien en su club. «Luis, aparte de ser un magnífico entrador, porque los resultados lo dicen, a nivel personal te ayuda mucho, te da muchísima confianza, hace que te sientas como en casa aquí. Aparte de lo magnífico entrador que es, creo que como gestor del grupo es aún mejor y lo ha estado demostrando todo este tiempo. Para nosotros es como si fuese un padre, porque llevamos muchísimos años con él, la mayoría del grupo, y le estamos muy agradecidos siempre por todo», explica.. Por eso la selección en algún momento ha funcionado casi como una terapia para él. «Puede que sea el momento en el que más feliz estoy de la temporada. Venir a la selección me ayuda muchísimo personalmente porque estoy con un grupo de jugadores fantásticos, me lo paso muy bien, estoy todo el día feliz, riéndome y es verdad que muchas veces la selección me ha salvado en el tema mental de poder abstraerme de muchas cosas, de muchos problemas o de ayudarme a conseguir ese nivel. Es un nivel de confianza que me ha faltado y para mí siempre es un orgullo y a nivel personal me ayuda muchísimo estar en la selección», reconoce.
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