Si hablas dos o más idiomas con fluidez, es probable que hayas sentido alguna vez que existe un interruptor con el cual pasas de una lengua a otra. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el cerebro no hace una separación tan marcada como se pensaba. De hecho, los mecanismos neuronales que utilizamos para procesar la gramática podrían ser prácticamente los mismos, independientemente del idioma que estemos hablando.. El hallazgo llega de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nueva York y publicado en la revista científica JNeurosci. Sus resultados aportan una nueva perspectiva sobre cómo funciona el cerebro bilingüe y cuestionan algunas teorías tradicionales que consideraban que cada lengua activaba circuitos diferenciados.. Durante décadas, los científicos pensaron que aprender una segunda lengua implicaba crear sistemas de procesamiento independientes. Bajo esta idea, el cerebro tendría que gestionar reglas gramaticales distintas para cada idioma, especialmente cuando estos presentan estructuras muy diferentes. Sin embargo, los nuevos datos apuntan a una realidad más integrada.. ¿Cómo se procesa y conviven dos idiomas en el cerebro?. Los investigadores analizaron la actividad cerebral de 23 personas bilingües en español e inglés. Los participantes fueron sometidos a una técnica llamada magnetoencefalografía (MEG), que permite registrar la actividad neuronal con una precisión de milisegundos. La prueba consistía en mostrar palabras y pedir a los participantes que las modificaran. Por ejemplo, debían transformar una palabra plural en singular o viceversa, o simplemente repetirla sin cambios.. Mientras realizaban estas tareas, los científicos observaban qué zonas cerebrales se activaban y cómo evolucionaba la actividad neuronal. Lo más llamativo fue que los patrones detectados resultaron muy similares tanto cuando los participantes trabajaban en español como cuando lo hacían en inglés. Incluso ocurrió con palabras que no compartían significado entre ambos idiomas y con pseudopalabras inventadas que no existían realmente en ninguna lengua.. Este detalle es especialmente importante porque descarta que el cerebro estuviera reaccionando simplemente al vocabulario conocido. Según los investigadores, la explicación más plausible es que existe una especie de mecanismo gramatical común capaz de funcionar en varios idiomas al mismo tiempo.. Nuestro cerebro es flexible. La neurocientífica Esti Blanco-Elorrieta, una de las autoras del estudio, considera que los resultados muestran hasta qué punto las lenguas pueden estar integradas en el cerebro. En lugar de tener un «motor» independiente para cada idioma, el cerebro aprovecharía estructuras compartidas para gestionar reglas lingüísticas similares.. El descubrimiento también ayuda a explicar por qué muchas personas bilingües pueden cambiar de idioma con relativa facilidad. Aunque las palabras, sonidos y expresiones sean diferentes, la maquinaria cerebral encargada de organizar la gramática parece ser la misma.. Además, la investigación refuerza una visión cada vez más aceptada en neurociencia: el cerebro es mucho más flexible de lo que se pensaba. Aprender nuevos idiomas no implica necesariamente crear sistemas completamente nuevos, sino reutilizar y adaptar circuitos ya existentes.. Las diferencias físicas entre quienes hablan más de dos idiomas y quienes no. Los estudios sobre bilingüismo han mostrado durante años que las personas que dominan varias lenguas suelen presentar ciertas diferencias cerebrales. Algunas investigaciones han encontrado cambios en la materia gris y en la materia blanca, además de ventajas en determinadas tareas relacionadas con la atención, la memoria o la capacidad para alternar entre distintas actividades.. Ahora, los científicos quieren profundizar aún más. Una de las grandes preguntas es si este mismo patrón se repite en idiomas mucho más distintos entre sí que el español y el inglés. Aunque ambas lenguas tienen diferencias evidentes, comparten raíces indoeuropeas y algunas estructuras gramaticales similares.. Por ello, futuras investigaciones podrían analizar combinaciones más complejas, como chino y español, árabe e inglés o japonés y francés. También se estudiarán otros aspectos del lenguaje, como la comprensión de la sintaxis, la construcción de frases o la interpretación de significados ambiguos.
Los cerebros políglotas presentan diferencias físicas (materia blanca eficiente y cambios en la materia gris). Además, tienen mejor desempeño en tareas de memoria y concentración.
Si hablas dos o más idiomas con fluidez, es probable que hayas sentido alguna vez que existe un interruptor con el cual pasas de una lengua a otra. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el cerebro no hace una separación tan marcada como se pensaba. De hecho, los mecanismos neuronales que utilizamos para procesar la gramática podrían ser prácticamente los mismos, independientemente del idioma que estemos hablando.. El hallazgo llega de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Nueva York y publicado en la revista científica JNeurosci. Sus resultados aportan una nueva perspectiva sobre cómo funciona el cerebro bilingüe y cuestionan algunas teorías tradicionales que consideraban que cada lengua activaba circuitos diferenciados.. Durante décadas, los científicos pensaron que aprender una segunda lengua implicaba crear sistemas de procesamiento independientes. Bajo esta idea, el cerebro tendría que gestionar reglas gramaticales distintas para cada idioma, especialmente cuando estos presentan estructuras muy diferentes. Sin embargo, los nuevos datos apuntan a una realidad más integrada.. ¿Cómo se procesa y conviven dos idiomas en el cerebro?. Los investigadores analizaron la actividad cerebral de 23 personas bilingües en español e inglés. Los participantes fueron sometidos a una técnica llamada magnetoencefalografía (MEG), que permite registrar la actividad neuronal con una precisión de milisegundos. La prueba consistía en mostrar palabras y pedir a los participantes que las modificaran. Por ejemplo, debían transformar una palabra plural en singular o viceversa, o simplemente repetirla sin cambios.. Mientras realizaban estas tareas, los científicos observaban qué zonas cerebrales se activaban y cómo evolucionaba la actividad neuronal. Lo más llamativo fue que los patrones detectados resultaron muy similares tanto cuando los participantes trabajaban en español como cuando lo hacían en inglés. Incluso ocurrió con palabras que no compartían significado entre ambos idiomas y con pseudopalabras inventadas que no existían realmente en ninguna lengua.. Este detalle es especialmente importante porque descarta que el cerebro estuviera reaccionando simplemente al vocabulario conocido. Según los investigadores, la explicación más plausible es que existe una especie de mecanismo gramatical común capaz de funcionar en varios idiomas al mismo tiempo.. Nuestro cerebro es flexible. La neurocientífica Esti Blanco-Elorrieta, una de las autoras del estudio, considera que los resultados muestran hasta qué punto las lenguas pueden estar integradas en el cerebro. En lugar de tener un «motor» independiente para cada idioma, el cerebro aprovecharía estructuras compartidas para gestionar reglas lingüísticas similares.. El descubrimiento también ayuda a explicar por qué muchas personas bilingües pueden cambiar de idioma con relativa facilidad. Aunque las palabras, sonidos y expresiones sean diferentes, la maquinaria cerebral encargada de organizar la gramática parece ser la misma.. Además, la investigación refuerza una visión cada vez más aceptada en neurociencia: el cerebro es mucho más flexible de lo que se pensaba. Aprender nuevos idiomas no implica necesariamente crear sistemas completamente nuevos, sino reutilizar y adaptar circuitos ya existentes.. Las diferencias físicas entre quienes hablan más de dos idiomas y quienes no. Los estudios sobre bilingüismo han mostrado durante años que las personas que dominan varias lenguas suelen presentar ciertas diferencias cerebrales. Algunas investigaciones han encontrado cambios en la materia gris y en la materia blanca, además de ventajas en determinadas tareas relacionadas con la atención, la memoria o la capacidad para alternar entre distintas actividades.. Ahora, los científicos quieren profundizar aún más. Una de las grandes preguntas es si este mismo patrón se repite en idiomas mucho más distintos entre sí que el español y el inglés. Aunque ambas lenguas tienen diferencias evidentes, comparten raíces indoeuropeas y algunas estructuras gramaticales similares.. Por ello, futuras investigaciones podrían analizar combinaciones más complejas, como chino y español, árabe e inglés o japonés y francés. También se estudiarán otros aspectos del lenguaje, como la comprensión de la sintaxis, la construcción de frases o la interpretación de significados ambiguos.
