Cuando alguien decide pulsar el micrófono en lugar del teclado en WhatsApp, o a la inversa, está tomando una decisión que, según los expertos en psicología, dice bastante sobre cómo procesa sus emociones, cómo gestiona sus relaciones y qué tipo de personalidad tiene. Aparentemente, es un simple hábito sin importancia, pero los expertos ya han comenzado a analizarlo y apuntan a perfiles bastante bien definidos en cada grupo.. Según la psicóloga española Lara Ferreiro, en España se envían cada día 7.000 millones de mensajes de voz a través de WhatsApp, con una media de 5,5 audios por usuario. La generación Z encabeza ese ranking con una media de 7,2 notas de voz diarias, seguida de cerca por los millennials con 6,8. Los de la generación X y los boomers prefieren métodos más tradicionales. Además, solo el 10% de los usuarios de WhatsApp manda audios de forma habitual, y el 70% los escucha a doble velocidad.. Mandar mensajes escritos por WhatsApp sería más de personas introvertidas. Para la Asociación Americana de Psicología (APA), la persona que prioriza el mensaje de texto en lugar del audio está buscando algo muy concreto, y esto es consistencia interna y claridad emocional. A diferencia del audio, donde la emoción del momento, el ruido de fondo o un tono de voz mal interpretado pueden traicionar la intención original del emisor, el texto permite una construcción deliberada y segura de la narrativa personal.. Este rasgo encaja a la perfección con las personas introvertidas. De hecho, un estudio publicado en la revista Psychology of Popular Media, recogido por el portal especializado PsyPost, exploró cómo las motivaciones detrás del uso del texto afectan a la autoconfianza de personas con distinto grado de introversión. Su autora, Paulette Didia, psicóloga clínica con licencia, señaló que los introvertidos «nunca escuchan los mensajes de voz y prefieren claramente los mensajes de texto a las llamadas telefónicas».. «Los audios indican que la persona necesita una inmediatez emocional». Eso sí, hay una historia muy diferente entre quienes priorizan los audios. Psychology Today señala que las personas extrovertidas suelen sentirse más cómodas utilizando el método oral en vez de optar por los textos. La psicóloga Lara Ferreiro ofrece todavía más detalles expresando que quienes recurren a los audios son «personas expresivas, espontáneas, sociables, impulsivas, eficientes, poco pacientes, que buscan atención y monopolizar las conversaciones. Pueden ser más emocionales que racionales».. Al fin y al cabo, «los audios indican que la persona necesita una inmediatez emocional. Hablar tiene más espontaneidad que escribir, estas personas buscan trasladar una emoción con su mensaje y también darle el tono o el matiz adecuado», explica.. Esa misma profesional es la que también alerta de que el uso abusivo de estas grabaciones de voz pueden, incluso, revelar rasgos menos amables. «Son de los que pueden montarte ‘un pollo’ porque tardas en contestar a su podcast, tienen una baja tolerancia a la espera. Son impacientes y vagos, pasan de escribir y les encanta escucharse a sí mismos», describe. Ferreiro señala que la comunicación por audio no admite interrupción y puede ser un espacio poco empático y egocéntrico, y recomienda preguntarse, antes de grabar, si uno manda un audio para evitar dar la cara ante algo incómodo.
La psicóloga Lara Ferreiro asegura que estos últimos pueden ser «más emocionales que racionales» e impacientes, mientras el primer grupo busca consistencia interna y claridad emocional según un estudio recogido por PsyPost
Cuando alguien decide pulsar el micrófono en lugar del teclado en WhatsApp, o a la inversa, está tomando una decisión que, según los expertos en psicología, dice bastante sobre cómo procesa sus emociones, cómo gestiona sus relaciones y qué tipo de personalidad tiene. Aparentemente, es un simple hábito sin importancia, pero los expertos ya han comenzado a analizarlo y apuntan a perfiles bastante bien definidos en cada grupo.. Según la psicóloga española Lara Ferreiro, en España se envían cada día 7.000 millones de mensajes de voz a través de WhatsApp, con una media de 5,5 audios por usuario. La generación Z encabeza ese ranking con una media de 7,2 notas de voz diarias, seguida de cerca por los millennials con 6,8. Los de la generación X y los boomers prefieren métodos más tradicionales. Además, solo el 10% de los usuarios de WhatsApp manda audios de forma habitual, y el 70% los escucha a doble velocidad.. Mandar mensajes escritos por WhatsApp sería más de personas introvertidas. Para la Asociación Americana de Psicología (APA), la persona que prioriza el mensaje de texto en lugar del audio está buscando algo muy concreto, y esto es consistencia interna y claridad emocional. A diferencia del audio, donde la emoción del momento, el ruido de fondo o un tono de voz mal interpretado pueden traicionar la intención original del emisor, el texto permite una construcción deliberada y segura de la narrativa personal.. Este rasgo encaja a la perfección con las personas introvertidas. De hecho, un estudio publicado en la revista Psychology of Popular Media, recogido por el portal especializado PsyPost, exploró cómo las motivaciones detrás del uso del texto afectan a la autoconfianza de personas con distinto grado de introversión. Su autora, Paulette Didia, psicóloga clínica con licencia, señaló que los introvertidos «nunca escuchan los mensajes de voz y prefieren claramente los mensajes de texto a las llamadas telefónicas».. «Los audios indican que la persona necesita una inmediatez emocional». Eso sí, hay una historia muy diferente entre quienes priorizan los audios. Psychology Today señala que las personas extrovertidas suelen sentirse más cómodas utilizando el método oral en vez de optar por los textos. La psicóloga Lara Ferreiro ofrece todavía más detalles expresando que quienes recurren a los audios son «personas expresivas, espontáneas, sociables, impulsivas, eficientes, poco pacientes, que buscan atención y monopolizar las conversaciones. Pueden ser más emocionales que racionales».. Al fin y al cabo, «los audios indican que la persona necesita una inmediatez emocional. Hablar tiene más espontaneidad que escribir, estas personas buscan trasladar una emoción con su mensaje y también darle el tono o el matiz adecuado», explica.. Esa misma profesional es la que también alerta de que el uso abusivo de estas grabaciones de voz pueden, incluso, revelar rasgos menos amables. «Son de los que pueden montarte ‘un pollo’ porque tardas en contestar a su podcast, tienen una baja tolerancia a la espera. Son impacientes y vagos, pasan de escribir y les encanta escucharse a sí mismos», describe. Ferreiro señala que la comunicación por audio no admite interrupción y puede ser un espacio poco empático y egocéntrico, y recomienda preguntarse, antes de grabar, si uno manda un audio para evitar dar la cara ante algo incómodo.
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