El gesto, seguro que te suena. Hablas con una persona desconocida, y de repente desvía la mirada mientras conversa. En ese momento no puedes evitar pensar que «debe ser una persona tímida». Puede que incluso seas tu ese tipo de persona. Si esa es tu conclusión cuando ves este gesto, lamento comunicarte que caíste en la trampa de la cultura popular, ya que desviar la mirada no tiene que ver con un signo de timidez.. “Probablemente está pensando”. Olga Albaladejo, psicóloga, asegura que, cuando una persona aparta la mirada cuando habla, no se debe a la timidez, sino que probablemente esté pensando. Esta suele ser la explicación más frecuente y, al mismo tiempo, la menos conocida fuera del ámbito de la psicología.. “Tendemos a interpretar la mirada desviada como una señal de incomodidad, inseguridad o incluso de algo que se intenta ocultar. Sin embargo, la investigación apunta en otra dirección”, asegura. Cita a la psicóloga Gwyneth Doherty-Sneddon, de la Universidad de Newcastle, que lleva décadas estudiando lo que se conoce como “aversión a la mirada”.. Olga afirma que “sus trabajos muestran que las personas apartan la mirada con más frecuencia cuando tienen que responder preguntas complejas o realizar tareas cognitivamente exigentes”.. Cuando una persona aparta la mirada, simplemente está pensando. Pero, ¿por qué necesitamos apartar la mirada para pensar bien? La respuesta es fácil, mirar a otra persona requiere de mucho más esfuerzo mental del que podamos imaginar.. Nos explica que “cuando observamos un rostro estamos interpretando expresiones faciales, emociones, intenciones, señales sociales y expectativas de respuesta.. Todo eso consume nuestros recursos cognitivos”. Apartar nuestra mirada cuando hablamos mejora la precisión de las respuestas, porque en realidad nuestro cerebro está llevando a cabo una estrategia brillante: reducir temporalmente la cantidad de información que debe procesar para poder centrarse en otra tarea mental.. “Si además tenemos que recordar un dato, organizar una idea compleja o elegir cuidadosamente nuestras palabras, el cerebro necesita más esfuerzo, y tiene que priorizar. Por eso muchas personas miran hacia abajo, hacia un lado o incluso al vacío mientras intentan recordar algo o construyen una respuesta. No se están desconectando de la conversación, se están concentrando en ella”, asegura la experta.. El factor emocional. Aparte de pensar mejor, apartar la mirada cuenta con un factor emocional. Ciertas emociones pueden hacer que desviemos nuestra mirada cuando hablamos con otra persona. “Las personas solemos apartar la mirada cuando hablamos de experiencias dolorosas o íntimas», asegura la experta. Esto no es porque estemos ocultando algo, sino porque el contacto visual aumenta la intensidad emocional de interacción. Cuando miramos a alguien a los ojos nos sentimos más expuestos. En esos momentos, apartar la mirada nos permite regularnos emocionalmente antes de seguir.. Otras explicaciones. Pensar la respuesta o buscar controlar nuestras emociones suelen ser las razones más comunes por las que se aparta la mirada al hablar. Sin embargo, existen otras explicaciones, generalmente menos comunes, que debemos tener en cuenta.. Una de las explicaciones es la timidez. Las personas que tienen ansiedad social suelen experimentar el contacto visual como algo bastante exigente. Pero etiquetar a alguien por ser tímido solo por apartar la mirada simplifica mucho una conducta que puede tener muchos significados.. La cultura puede ser otra explicación. Al igual que en Occidente asociamos el contacto visual a la seguridad o la confianza, en culturas asiáticas africanas o del Pacífico, apartar la mirada ante figuras de autoridad es un gesto de humildad y buena educación.. Las personas que tienen un mayor estatus suelen tener un mayor contacto visual durante más tiempo.
Aunque suele interpretarse como falta de seguridad, evitar el contacto visual al hablar puede ser una señal de algo mucho más complejo: la mente trabajando en segundo plano para organizar ideas, procesar información o gestionar emociones en plena conversación
El gesto, seguro que te suena. Hablas con una persona desconocida, y de repente desvía la mirada mientras conversa. En ese momento no puedes evitar pensar que «debe ser una persona tímida». Puede que incluso seas tu ese tipo de persona. Si esa es tu conclusión cuando ves este gesto, lamento comunicarte que caíste en la trampa de la cultura popular, ya que desviar la mirada no tiene que ver con un signo de timidez.. “Probablemente está pensando”. Olga Albaladejo, psicóloga, asegura que, cuando una persona aparta la mirada cuando habla, no se debe a la timidez, sino que probablemente esté pensando. Esta suele ser la explicación más frecuente y, al mismo tiempo, la menos conocida fuera del ámbito de la psicología.. “Tendemos a interpretar la mirada desviada como una señal de incomodidad, inseguridad o incluso de algo que se intenta ocultar. Sin embargo, la investigación apunta en otra dirección”, asegura. Cita a la psicóloga Gwyneth Doherty-Sneddon, de la Universidad de Newcastle, que lleva décadas estudiando lo que se conoce como “aversión a la mirada”.. Olga afirma que “sus trabajos muestran que las personas apartan la mirada con más frecuencia cuando tienen que responder preguntas complejas o realizar tareas cognitivamente exigentes”.. Cuando una persona aparta la mirada, simplemente está pensando. Pero, ¿por qué necesitamos apartar la mirada para pensar bien? La respuesta es fácil, mirar a otra persona requiere de mucho más esfuerzo mental del que podamos imaginar.. Nos explica que “cuando observamos un rostro estamos interpretando expresiones faciales, emociones, intenciones, señales sociales y expectativas de respuesta.. Todo eso consume nuestros recursos cognitivos”. Apartar nuestra mirada cuando hablamos mejora la precisión de las respuestas, porque en realidad nuestro cerebro está llevando a cabo una estrategia brillante: reducir temporalmente la cantidad de información que debe procesar para poder centrarse en otra tarea mental.. “Si además tenemos que recordar un dato, organizar una idea compleja o elegir cuidadosamente nuestras palabras, el cerebro necesita más esfuerzo, y tiene que priorizar. Por eso muchas personas miran hacia abajo, hacia un lado o incluso al vacío mientras intentan recordar algo o construyen una respuesta. No se están desconectando de la conversación, se están concentrando en ella”, asegura la experta.. El factor emocional. Aparte de pensar mejor, apartar la mirada cuenta con un factor emocional. Ciertas emociones pueden hacer que desviemos nuestra mirada cuando hablamos con otra persona. “Las personas solemos apartar la mirada cuando hablamos de experiencias dolorosas o íntimas», asegura la experta. Esto no es porque estemos ocultando algo, sino porque el contacto visual aumenta la intensidad emocional de interacción. Cuando miramos a alguien a los ojos nos sentimos más expuestos. En esos momentos, apartar la mirada nos permite regularnos emocionalmente antes de seguir.. Otras explicaciones. Pensar la respuesta o buscar controlar nuestras emociones suelen ser las razones más comunes por las que se aparta la mirada al hablar. Sin embargo, existen otras explicaciones, generalmente menos comunes, que debemos tener en cuenta.. Una de las explicaciones es la timidez. Las personas que tienen ansiedad social suelen experimentar el contacto visual como algo bastante exigente. Pero etiquetar a alguien por ser tímido solo por apartar la mirada simplifica mucho una conducta que puede tener muchos significados.. La cultura puede ser otra explicación. Al igual que en Occidente asociamos el contacto visual a la seguridad o la confianza, en culturas asiáticas africanas o del Pacífico, apartar la mirada ante figuras de autoridad es un gesto de humildad y buena educación.. Las personas que tienen un mayor estatus suelen tener un mayor contacto visual durante más tiempo.
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