España es única por muchas cosas, pero es que realmente cuenta con alguna «joya» que no la hay en todo el mundo. En este caso no vamos a hablar de una cosa única, porque hay otras de estas características, pero nuestro país puede presumir de contar la mayor red de ingeniería hidráulica de la antigüedad, en forma de canales romanos.. Un canal romano, destacando los de Las Médulas (León, España), es una impresionante red de ingeniería hidráulica antigua diseñada para transportar agua a grandes distancias, a menudo superando los 600-700 kilómetros en total, con el fin de abastecer principalmente a las grandes explotaciones mineras de oro a cielo abierto del Imperio Romano hace 2000 años.. Su función principal era captar agua de ríos caudalosos en zonas altas (como el Cabrera, Eria y Oza) para llevarla a los yacimientos, permitiendo técnicas de minería intensiva como la ruina montium (derrumbe de montañas con agua). Construidos con una pendiente mínima y constante (cerca del 0.22%) mediante la excavación en roca, túneles, y muros de piedra sostenidos por empalizadas, y solían tener una caja de entre 1,20 y 1,30 metros de ancho, con capacidad para un flujo de agua de 40 a 60 cm de profundidad. Sin esta red de abastecimiento, que movió millones de metros cúbicos de tierra, la explotación aurífera de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, habría sido imposible.. Canales romanos de “La Cabrera”. Pues la mayor red de ingeniería hidráulica de la antigüedad son los canales romanos de “La Cabrera”, ubicados en la provincia de León. Fueron construidos para transportar agua desde los ríos hasta las minas de oro de Las Médulas. Esta red hidráulica, que abarca más de 700 kilómetros, permitió la extracción masiva de oro en la mayor explotación minera del Imperio Romano.. Los romanos, al descubrir la riqueza aurífera en Las Médulas, idearon un ambicioso sistema de canales para transportar grandes cantidades de agua desde los ríos cercanos hasta las minas. El agua era fundamental para la técnica del ruina montium, un proceso en el que se utilizaba la fuerza del agua para derrumbar montañas y lavar los sedimentos en busca del precioso metal.. Este proceso consistía en canalizar el agua hacia las montañas, donde se realizaban perforaciones en la roca. Cuando el agua llegaba a su destino, su fuerza hacía colapsar las montañas, permitiendo que los mineros extrajeran el oro de las corrientes de lodo resultantes. Esta técnica, descrita por Plinio el Viejo, no solo refleja el ingenio romano, sino también su dominio de la naturaleza a gran escala.. El sistema de canales hidráulicos en La Cabrera fue extenso y altamente sofisticado. Se construyeron al menos nueve canales principales. Los canales más largos, como el C-3 (148 km) y el C-4 (125 km), fueron diseñados con una inclinación milimétrica para asegurar un flujo constante y controlado de agua.. La construcción de los canales implicaba tanto la excavación de roca como la creación de túneles y muros de contención en las zonas más abruptas. Esta obra titánica requirió el uso de herramientas rudimentarias de hierro y madera, y la excavación de millones de metros cúbicos de tierra y roca. La pendiente controlada de los canales, entre 2 y 3 metros por kilómetro, es un ejemplo de la habilidad técnica de los romanos, permitiendo que el agua fluyera con la velocidad adecuada para sus fines.. Gracias a este sistema, se podía transportar entre 50 y 90 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que permitía el constante lavado de los sedimentos auríferos. El agua se canalizaba hasta las zonas de lavado, donde el oro se separaba del resto de los materiales. Así, el uso del agua se convirtió en el principal motor de la minería en Las Médulas, permitiendo que se extrajeran grandes cantidades de oro con una tecnología avanzada para la época, según señala la web: www.cabreracanalesromanos.es. Tras el abandono de las minas en el siglo III d.C., muchos de los canales romanos cayeron en desuso. Sin embargo, algunos tramos continuaron siendo utilizados como caminos rurales, conocidos en la zona como «carriles».. A lo largo de los siglos, estos canales han servido como vías de comunicación entre pueblos y como testimonio del impresionante pasado minero de Castilla y León. En tiempos recientes, se ha comenzado a recuperar parte de este sistema de canales como rutas de senderismo, permitiendo a los visitantes redescubrir una parte importante del legado romano en La Cabrera. Aunque no fueron incluidos en la declaración de Las Médulas como Patrimonio de la Humanidad en 1997, su importancia ha sido redescubierta, y se están realizando esfuerzos para su preservación.. Hoy, caminar por los antiguos canales romanos es recorrer la historia de una región que, gracias a su oro y su agua, desempeñó un papel crucial en el desarrollo del Imperio Romano.. Tramos. Los canales romanos de La Cabrera fueron construidos para transportar agua desde los ríos hasta las minas de oro de Las Médulas:. Corporales-Saceda (Camino de La Mata). En el puerto de Peña Aguda se producía la confluencia de los dos ramales del canal C-4, el que venía del río Eria y el que captaba el agua por debajo del lago de Truchillas. Hoy podemos ver en este punto un tramo de 230 metros del canal C-4 excavado en la roca, puesto al descubierto por una intervención arqueológica.. La ruta hacia Las Médulas parte del puerto de Peña Aguda por una pista que termina en una improductiva prospección de pizarra. El antiguo canal, convertido en camino, discurría en su mayor parte por debajo de la pista hasta pasar la cantera. Este camino aprovecha numerosos tramos del trazado del canal, especialmente en el margen derecho del río Cabo.. Destacan en el recorrido las vistas espectaculares al valle y montañas de Cabrera y el castro de Saceda que ocupa la cima de un farallón rocoso, cuyos fosos se encuentran inmediatos al canal excavado en la roca y que fue rellenado para permitir más fácilmente el paso del camino sin necesidad de picar la roca. Después del Castro un tranquilo paseo entre las encinas siguiendo el canal lleva hasta Saceda, típico pueblo cabreirés anclado en la ladera donde destaca su arquitectura tradicional.. Saceda-Noceda. Desde la entrada a Saceda por la carretera se asciende por las calles de la localidad hasta el canal C-4 siguiendo un antiguo sendero. Una vez en el canal se disfruta de un apacible recorrido hasta la localidad de Noceda en el que se dispone de amplias vistas sobre el paisaje de Cabrera. A la izquierda está Marrubio. Al frente se puede vislumbrar algunas casas de Castrillo. Buen momento para recordar el viaje de Ramón Carnicer y su libro: “Donde Las Hurdes se llaman Cabrera” al contemplar estos solitarios parajes, antaño llenos de vida.. Noceda-Castrillo. Continuando el camino hacia Las Médulas, desde la entrada de la localidad de Noceda hay que dirigirse hacia su iglesia y seguir bajando hacia el valle para atravesar el arroyo de Riñonceda por la pasarela y continuar un pequeño tramo ascendente hasta volver al canal C-4. A lo largo de los siglos el arroyo en este entorno ha excavado un profundo tajo que obliga a realizar un pequeño esfuerzo.. Una vez en el canal convertido en camino hay que acercarse poco a poco hasta la localidad de Castrillo, alternando el recorrido entre praderas y tramos de arbolado. Antes de bajar hacia esa localidad nos encontraremos apenas a 50 metros a la derecha con las pozas del Lino, testigos ya mudos de una ancestral actividad. Es interesante una visita.. Castrillo-Odollo. Desde Castrillo hacia Las Médulas hay que tomar ahora ya el canal C-3. El recorrido directo a la Ermita de Odollo es un agradable paseo por el valle de Bárcena (también llamado de los Molinos) atravesando diversos arroyos por pasarelas entre árboles y rocas, en un entorno que va a sorprender. Desde el mirador que da vista a Castrillo y al valle del río Cabrera se puede admirar la agreste geografía de estas montañas para luego dirigirnos hacia Odollo en un cómodo paseo, si bien el último tramo discurre por la carretera.. Si se elige la variante del Barrio de Abajo tenemos que descender hasta el canal C-1 atravesando la carretera para tomar el antiguo camino carretal que nos lleva hasta la traza de este canal convertido en carril, con interesantes tramos cortados en la roca, llegando a Odollo a la altura de la iglesia, donde se puee contemplar el imposible equilibrio de la torre del campanario, inclinada hacia el oeste. Alcanzar luego la Ermita de la carretera que llevará una larga subida por las calles de la localidad, en la que destacan la arquitectura y los castaños centenarios.. Odollo-Llamas. Se sale desde la Ermita de Odollo por la carretera hacia Llamas. A los pocos metros se toma el desvío hacia el valle del arroyo de La Sierra, donde se llega al canal C-3. A los 750 m daremos vista al valle y se encuentra a la izquierda un interesante conjunto de pozas de lino excavadas en la roca, en una zona que invita al descanso y la contemplación. De frente, en el otro margen del valle, se puede intentar adivinar la traza de los canales C-1, C-3 (en el que estamos), C-4 y C-5. Este último nace en el valle que contemplamos.. Al llegar al arroyo se cruza por la pasarela y se continua por el trazado del canal C-3 convertido en camino durante un muy largo trecho saliendo de este valle y entrando en el de Villarino, donde se encuentran unos espectaculares muros de sostenimiento del canal, completamente originales.. Dando vista a la Ermita de la Virgen del Valle se encuentra un sorprendente tramo cortado en la roca y una nueva zona de muros colgada sobre un farallón rocoso. Saliendo de la Ermita se tomará la carretera hacia Llamas, descendiendo constantemente hasta alcanzar la localidad, donde al visitante le recibe una fuente, inicio de la siguiente etapa.. Llamas-Santalavilla-Pombriego. En esta amplia zona se pueden encontrar diferentes variantes del recorrido que van a proporcionar una experiencia inolvidable en un entorno cargado de historia y naturaleza salvaje escondida en valles hoy casi inaccesibles pero antaño ampliamente integrados en la forma de vida de estas localidades. Aquí se encuentran algunos de los más importantes vestigios de canal cortado en la roca, túneles, estructuras hidráulicas de protección del canal, inscripciones romanas, etc., la mayoría situadas principalmente en el canal C-1.. Destaca también la existencia de un gran complejo de minería aurífera romana subterránea en el que se trabajó un importante yacimiento de filones de cuarzo aurífero. La explotación de este yacimiento cortó necesariamente la totalidad de los canales de abastecimiento a Las Médulas.. Pombriego-Las Médulas. La última etapa del recorrido Corporales-Médulas se adentra finalmente en el valle de Rozana siguiendo el trazado del canal C-1 convertido en camino, vía de comunicación que fue utilizada antiguamente para comunicar esta localidad con la vecina de Voces. Al poco de atravesar el arroyo por las nuevas pasarelas el camino abandona el canal y empieza a ascender por la ladera hasta alcanzar el canal C-3, el cual abandonamos antes de entrar en el término municipal de Puente de Domingo Flórez, ascendiendo hasta alcanzar la cresta del cordal para dirigirse por la pista forestal hasta Las Médulas, con impresionantes vistas a ambos lados del Bierzo y Cabrera.
Esta red hidráulica, que abarca más de 700 kilómetros, permitió la extracción masiva de oro en la mayor explotación minera del Imperio Romano
España es única por muchas cosas, pero es que realmente cuenta con alguna «joya» que no la hay en todo el mundo. En este caso no vamos a hablar de una cosa única, porque hay otras de estas características, pero nuestro país puede presumir de contar la mayor red de ingeniería hidráulica de la antigüedad, en forma de canales romanos.. Un canal romano, destacando los de Las Médulas (León, España), es una impresionante red de ingeniería hidráulica antigua diseñada para transportar agua a grandes distancias, a menudo superando los 600-700 kilómetros en total, con el fin de abastecer principalmente a las grandes explotaciones mineras de oro a cielo abierto del Imperio Romano hace 2000 años.. Su función principal era captar agua de ríos caudalosos en zonas altas (como el Cabrera, Eria y Oza) para llevarla a los yacimientos, permitiendo técnicas de minería intensiva como la ruina montium (derrumbe de montañas con agua). Construidos con una pendiente mínima y constante (cerca del 0.22%) mediante la excavación en roca, túneles, y muros de piedra sostenidos por empalizadas, y solían tener una caja de entre 1,20 y 1,30 metros de ancho, con capacidad para un flujo de agua de 40 a 60 cm de profundidad. Sin esta red de abastecimiento, que movió millones de metros cúbicos de tierra, la explotación aurífera de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, habría sido imposible.. Canales romanos de “La Cabrera”. Pues la mayor red de ingeniería hidráulica de la antigüedad son los canales romanos de “La Cabrera”, ubicados en la provincia de León. Fueron construidos para transportar agua desde los ríos hasta las minas de oro de Las Médulas. Esta red hidráulica, que abarca más de 700 kilómetros, permitió la extracción masiva de oro en la mayor explotación minera del Imperio Romano.. Los romanos, al descubrir la riqueza aurífera en Las Médulas, idearon un ambicioso sistema de canales para transportar grandes cantidades de agua desde los ríos cercanos hasta las minas. El agua era fundamental para la técnica del ruina montium, un proceso en el que se utilizaba la fuerza del agua para derrumbar montañas y lavar los sedimentos en busca del precioso metal.. Este proceso consistía en canalizar el agua hacia las montañas, donde se realizaban perforaciones en la roca. Cuando el agua llegaba a su destino, su fuerza hacía colapsar las montañas, permitiendo que los mineros extrajeran el oro de las corrientes de lodo resultantes. Esta técnica, descrita por Plinio el Viejo, no solo refleja el ingenio romano, sino también su dominio de la naturaleza a gran escala.. El sistema de canales hidráulicos en La Cabrera fue extenso y altamente sofisticado. Se construyeron al menos nueve canales principales. Los canales más largos, como el C-3 (148 km) y el C-4 (125 km), fueron diseñados con una inclinación milimétrica para asegurar un flujo constante y controlado de agua.. La construcción de los canales implicaba tanto la excavación de roca como la creación de túneles y muros de contención en las zonas más abruptas. Esta obra titánica requirió el uso de herramientas rudimentarias de hierro y madera, y la excavación de millones de metros cúbicos de tierra y roca. La pendiente controlada de los canales, entre 2 y 3 metros por kilómetro, es un ejemplo de la habilidad técnica de los romanos, permitiendo que el agua fluyera con la velocidad adecuada para sus fines.. Gracias a este sistema, se podía transportar entre 50 y 90 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que permitía el constante lavado de los sedimentos auríferos. El agua se canalizaba hasta las zonas de lavado, donde el oro se separaba del resto de los materiales. Así, el uso del agua se convirtió en el principal motor de la minería en Las Médulas, permitiendo que se extrajeran grandes cantidades de oro con una tecnología avanzada para la época, según señala la web: www.cabreracanalesromanos.es. Tras el abandono de las minas en el siglo III d.C., muchos de los canales romanos cayeron en desuso. Sin embargo, algunos tramos continuaron siendo utilizados como caminos rurales, conocidos en la zona como «carriles».. A lo largo de los siglos, estos canales han servido como vías de comunicación entre pueblos y como testimonio del impresionante pasado minero de Castilla y León. En tiempos recientes, se ha comenzado a recuperar parte de este sistema de canales como rutas de senderismo, permitiendo a los visitantes redescubrir una parte importante del legado romano en La Cabrera. Aunque no fueron incluidos en la declaración de Las Médulas como Patrimonio de la Humanidad en 1997, su importancia ha sido redescubierta, y se están realizando esfuerzos para su preservación.. Hoy, caminar por los antiguos canales romanos es recorrer la historia de una región que, gracias a su oro y su agua, desempeñó un papel crucial en el desarrollo del Imperio Romano.. Tramos. Los canales romanos de La Cabrera fueron construidos para transportar agua desde los ríos hasta las minas de oro de Las Médulas:. Corporales-Saceda (Camino de La Mata). En el puerto de Peña Aguda se producía la confluencia de los dos ramales del canal C-4, el que venía del río Eria y el que captaba el agua por debajo del lago de Truchillas. Hoy podemos ver en este punto un tramo de 230 metros del canal C-4 excavado en la roca, puesto al descubierto por una intervención arqueológica.. La ruta hacia Las Médulas parte del puerto de Peña Aguda por una pista que termina en una improductiva prospección de pizarra. El antiguo canal, convertido en camino, discurría en su mayor parte por debajo de la pista hasta pasar la cantera. Este camino aprovecha numerosos tramos del trazado del canal, especialmente en el margen derecho del río Cabo.. Destacan en el recorrido las vistas espectaculares al valle y montañas de Cabrera y el castro de Saceda que ocupa la cima de un farallón rocoso, cuyos fosos se encuentran inmediatos al canal excavado en la roca y que fue rellenado para permitir más fácilmente el paso del camino sin necesidad de picar la roca. Después del Castro un tranquilo paseo entre las encinas siguiendo el canal lleva hasta Saceda, típico pueblo cabreirés anclado en la ladera donde destaca su arquitectura tradicional.. Saceda-Noceda. Desde la entrada a Saceda por la carretera se asciende por las calles de la localidad hasta el canal C-4 siguiendo un antiguo sendero. Una vez en el canal se disfruta de un apacible recorrido hasta la localidad de Noceda en el que se dispone de amplias vistas sobre el paisaje de Cabrera. A la izquierda está Marrubio. Al frente se puede vislumbrar algunas casas de Castrillo. Buen momento para recordar el viaje de Ramón Carnicer y su libro: “Donde Las Hurdes se llaman Cabrera” al contemplar estos solitarios parajes, antaño llenos de vida.. Noceda-Castrillo. Continuando el camino hacia Las Médulas, desde la entrada de la localidad de Noceda hay que dirigirse hacia su iglesia y seguir bajando hacia el valle para atravesar el arroyo de Riñonceda por la pasarela y continuar un pequeño tramo ascendente hasta volver al canal C-4. A lo largo de los siglos el arroyo en este entorno ha excavado un profundo tajo que obliga a realizar un pequeño esfuerzo.. Una vez en el canal convertido en camino hay que acercarse poco a poco hasta la localidad de Castrillo, alternando el recorrido entre praderas y tramos de arbolado. Antes de bajar hacia esa localidad nos encontraremos apenas a 50 metros a la derecha con las pozas del Lino, testigos ya mudos de una ancestral actividad. Es interesante una visita.. Castrillo-Odollo. Desde Castrillo hacia Las Médulas hay que tomar ahora ya el canal C-3. El recorrido directo a la Ermita de Odollo es un agradable paseo por el valle de Bárcena (también llamado de los Molinos) atravesando diversos arroyos por pasarelas entre árboles y rocas, en un entorno que va a sorprender. Desde el mirador que da vista a Castrillo y al valle del río Cabrera se puede admirar la agreste geografía de estas montañas para luego dirigirnos hacia Odollo en un cómodo paseo, si bien el último tramo discurre por la carretera.. Si se elige la variante del Barrio de Abajo tenemos que descender hasta el canal C-1 atravesando la carretera para tomar el antiguo camino carretal que nos lleva hasta la traza de este canal convertido en carril, con interesantes tramos cortados en la roca, llegando a Odollo a la altura de la iglesia, donde se puee contemplar el imposible equilibrio de la torre del campanario, inclinada hacia el oeste. Alcanzar luego la Ermita de la carretera que llevará una larga subida por las calles de la localidad, en la que destacan la arquitectura y los castaños centenarios.. Odollo-Llamas. Se sale desde la Ermita de Odollo por la carretera hacia Llamas. A los pocos metros se toma el desvío hacia el valle del arroyo de La Sierra, donde se llega al canal C-3. A los 750 m daremos vista al valle y se encuentra a la izquierda un interesante conjunto de pozas de lino excavadas en la roca, en una zona que invita al descanso y la contemplación. De frente, en el otro margen del valle, se puede intentar adivinar la traza de los canales C-1, C-3 (en el que estamos), C-4 y C-5. Este último nace en el valle que contemplamos.. Al llegar al arroyo se cruza por la pasarela y se continua por el trazado del canal C-3 convertido en camino durante un muy largo trecho saliendo de este valle y entrando en el de Villarino, donde se encuentran unos espectaculares muros de sostenimiento del canal, completamente originales.. Dando vista a la Ermita de la Virgen del Valle se encuentra un sorprendente tramo cortado en la roca y una nueva zona de muros colgada sobre un farallón rocoso. Saliendo de la Ermita se tomará la carretera hacia Llamas, descendiendo constantemente hasta alcanzar la localidad, donde al visitante le recibe una fuente, inicio de la siguiente etapa.. Llamas-Santalavilla-Pombriego. En esta amplia zona se pueden encontrar diferentes variantes del recorrido que van a proporcionar una experiencia inolvidable en un entorno cargado de historia y naturaleza salvaje escondida en valles hoy casi inaccesibles pero antaño ampliamente integrados en la forma de vida de estas localidades. Aquí se encuentran algunos de los más importantes vestigios de canal cortado en la roca, túneles, estructuras hidráulicas de protección del canal, inscripciones romanas, etc., la mayoría situadas principalmente en el canal C-1.. Destaca también la existencia de un gran complejo de minería aurífera romana subterránea en el que se trabajó un importante yacimiento de filones de cuarzo aurífero. La explotación de este yacimiento cortó necesariamente la totalidad de los canales de abastecimiento a Las Médulas.. Pombriego-Las Médulas. La última etapa del recorrido Corporales-Médulas se adentra finalmente en el valle de Rozana siguiendo el trazado del canal C-1 convertido en camino, vía de comunicación que fue utilizada antiguamente para comunicar esta localidad con la vecina de Voces. Al poco de atravesar el arroyo por las nuevas pasarelas el camino abandona el canal y empieza a ascender por la ladera hasta alcanzar el canal C-3, el cual abandonamos antes de entrar en el término municipal de Puente de Domingo Flórez, ascendiendo hasta alcanzar la cresta del cordal para dirigirse por la pista forestal hasta Las Médulas, con impresionantes vistas a ambos lados del Bierzo y Cabrera.
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