Cualquier tiempo pasado fue, necesariamente, anterior y, en el caso de la que fuera «joya de la corona» en cuanto a infraestructuras parece que también mejor. La línea Madrid-Sevilla cumple 34 años convertida en símbolo del salto ferroviario hacia Europa y en uno de los corredores más tensionados del sistema. El aniversario llega tras un 2025 con incidencias reiteradas en infraestructura, señalización y accesos urbanos que han reabierto el debate sobre el estado del eje histórico de la alta velocidad española. La sombra del choque de Adamuz, además, es alargada.. «Si no empieza por aquí, no llega», ha señalado repetidamente el expresidente Felipe González. El servicio comercial del AVE comenzó el 21 de abril de 1992, en el contexto de la Exposición Universal de Sevilla, con un recorrido de 471 kilómetros que redujo el tiempo de viaje a menos de tres horas y marcó el inicio de la alta velocidad en España. Treinta y cuatro años después, la línea mantiene su condición de eje vertebrador entre Andalucía y Madrid, pero ha atravesado en el último ejercicio una de sus etapas más irregulares en términos de fiabilidad operativa. El año 2025 ha estado marcado por episodios relevantes que han afectado directamente a la regularidad del servicio. Entre ellos, el robo coordinado de cableado de señalización en varios puntos de la provincia de Toledo, que provocó retrasos superiores a seis horas y afectó a unos 30 trenes de alta velocidad, en uno de los incidentes más graves registrados en la línea en los últimos años; una avería en el acceso ferroviario entre Majarabique y Santa Justa llegó a bloquear durante más de cuatro horas al menos seis convoyes, con impacto directo en la entrada y salida de Sevilla; otra incidencia técnica entre Mora y La Sagra paralizó durante más de una hora la circulación de trenes AVE y Avant en el eje Madrid-Andalucía; un fallo en un tren detenido entre La Sagra y Mora generó retrasos de hasta 153 minutos y afectó a más de 10.700 viajeros en distintos servicios de alta velocidad con destino al sur peninsular; y un episodio adicional relacionado con maquinaria de mantenimiento en vía volvió a provocar demoras en el corredor Madrid-Andalucía en las últimas semanas. A estas incidencias se sumaron retrasos en cadena derivados de problemas de señalización, catenaria e infraestructura registrados entre 2024 y 2025 en distintos tramos del corredor histórico de alta velocidad hacia Andalucía. El resultado es un balance marcado por interrupciones recurrentes en el eje que inauguró la Alta Velocidad y que sigue siendo una de sus arterias principales.. La inauguración del AVE Madrid-Sevilla no fue solo una operación ferroviaria. Fue una decisión estratégica de Estado. La línea nació vinculada al calendario de la Expo’92 y supuso la primera conexión de alta velocidad de España, además de la adopción del ancho internacional europeo en las nuevas infraestructuras ferroviarias. También fue una apuesta política. El entonces presidente del Gobierno, Felipe González, defendió que la alta velocidad debía comenzar en Andalucía porque, de no hacerse así, probablemente no habría llegado nunca al sur. Aquella decisión convirtió la conexión Madrid-Sevilla en la infraestructura simbólica del llamado «espíritu del 92» y en una herramienta de integración territorial que transformó la movilidad laboral, económica y administrativa de la región. Sevilla, tras años instalada en el costumbrismo, por fin entró en el siglo XX.. Desde su puesta en servicio, la línea redujo en más de tres horas el tiempo de viaje entre ambas ciudades y consolidó el primer corredor de alta velocidad plenamente operativo del país. Se trató de un corredor ferroviario simbólico que sigue siendo estructural. Treinta y cuatro años después de su inauguración, el AVE Madrid-Sevilla mantiene su valor estratégico como eje vertebrador entre Andalucía y el centro peninsular, aunque el incremento de incidencias técnicas y sabotajes registrados en el último ejercicio ha devuelto el foco al estado del corredor histórico de la alta velocidad española.. La línea que inauguró el modelo ferroviario contemporáneo del país sigue siendo uno de sus principales termómetros. Este 20 de abril los trenes que circulan por la línea de Alta Velocidad entre Madrid y Andalucía volvieron a sufrir retrasos desde primera hora por una «incidencia en una maquinaria de vía». La línea de Alta Velocidad que conecta Madrid y Andalucía también registró retrasos este pasado domingo por otra incidencia en la infraestructura entre Mora y La Sagra, en la provincia de Toledo, que afectó a trenes AVE y Avant. Hubo un tiempo en que la infalibilidad del AVE, en términos profanos, competía con la del Papa de Roma. El 65% de los AVE llegaron tarde en febrero. El retraso medio en marzo fue de 16 minutos, con 6.105 circulaciones, según Renfe. La fiabilidad históricamente rozaba el 95%. En 1992 «el AVE empezó a funcionar, no como lo de ahora», señaló Felipe González. «Me parece un disparate lo que está pasando y cuando se dice que esta es la mejor época del ferrocarril en España», dijo el expresidente en respuesta a la proclamación de que vivimos el «mejor momento del tren», según el ministro Puente.
La primera línea de Alta Velocidad de España, puesta en servicio el 21 de abril de 1992, afronta un futuro marcado por incidencias graves, bloqueos en accesos y robos de cableado
Cualquier tiempo pasado fue, necesariamente, anterior y, en el caso de la que fuera «joya de la corona» en cuanto a infraestructuras parece que también mejor. La línea Madrid-Sevilla cumple 34 años convertida en símbolo del salto ferroviario hacia Europa y en uno de los corredores más tensionados del sistema. El aniversario llega tras un 2025 con incidencias reiteradas en infraestructura, señalización y accesos urbanos que han reabierto el debate sobre el estado del eje histórico de la alta velocidad española. La sombra del choque de Adamuz, además, es alargada.. «Si no empieza por aquí, no llega», ha señalado repetidamente el expresidente Felipe González. El servicio comercial del AVE comenzó el 21 de abril de 1992, en el contexto de la Exposición Universal de Sevilla, con un recorrido de 471 kilómetros que redujo el tiempo de viaje a menos de tres horas y marcó el inicio de la alta velocidad en España. Treinta y cuatro años después, la línea mantiene su condición de eje vertebrador entre Andalucía y Madrid, pero ha atravesado en el último ejercicio una de sus etapas más irregulares en términos de fiabilidad operativa. El año 2025 ha estado marcado por episodios relevantes que han afectado directamente a la regularidad del servicio. Entre ellos, el robo coordinado de cableado de señalización en varios puntos de la provincia de Toledo, que provocó retrasos superiores a seis horas y afectó a unos 30 trenes de alta velocidad, en uno de los incidentes más graves registrados en la línea en los últimos años; una avería en el acceso ferroviario entre Majarabique y Santa Justa llegó a bloquear durante más de cuatro horas al menos seis convoyes, con impacto directo en la entrada y salida de Sevilla; otra incidencia técnica entre Mora y La Sagra paralizó durante más de una hora la circulación de trenes AVE y Avant en el eje Madrid-Andalucía; un fallo en un tren detenido entre La Sagra y Mora generó retrasos de hasta 153 minutos y afectó a más de 10.700 viajeros en distintos servicios de alta velocidad con destino al sur peninsular; y un episodio adicional relacionado con maquinaria de mantenimiento en vía volvió a provocar demoras en el corredor Madrid-Andalucía en las últimas semanas. A estas incidencias se sumaron retrasos en cadena derivados de problemas de señalización, catenaria e infraestructura registrados entre 2024 y 2025 en distintos tramos del corredor histórico de alta velocidad hacia Andalucía. El resultado es un balance marcado por interrupciones recurrentes en el eje que inauguró la Alta Velocidad y que sigue siendo una de sus arterias principales.. La inauguración del AVE Madrid-Sevilla no fue solo una operación ferroviaria. Fue una decisión estratégica de Estado. La línea nació vinculada al calendario de la Expo’92 y supuso la primera conexión de alta velocidad de España, además de la adopción del ancho internacional europeo en las nuevas infraestructuras ferroviarias. También fue una apuesta política. El entonces presidente del Gobierno, Felipe González, defendió que la alta velocidad debía comenzar en Andalucía porque, de no hacerse así, probablemente no habría llegado nunca al sur. Aquella decisión convirtió la conexión Madrid-Sevilla en la infraestructura simbólica del llamado «espíritu del 92» y en una herramienta de integración territorial que transformó la movilidad laboral, económica y administrativa de la región. Sevilla, tras años instalada en el costumbrismo, por fin entró en el siglo XX.. Desde su puesta en servicio, la línea redujo en más de tres horas el tiempo de viaje entre ambas ciudades y consolidó el primer corredor de alta velocidad plenamente operativo del país. Se trató de un corredor ferroviario simbólico que sigue siendo estructural. Treinta y cuatro años después de su inauguración, el AVE Madrid-Sevilla mantiene su valor estratégico como eje vertebrador entre Andalucía y el centro peninsular, aunque el incremento de incidencias técnicas y sabotajes registrados en el último ejercicio ha devuelto el foco al estado del corredor histórico de la alta velocidad española.. La línea que inauguró el modelo ferroviario contemporáneo del país sigue siendo uno de sus principales termómetros. Este 20 de abril los trenes que circulan por la línea de Alta Velocidad entre Madrid y Andalucía volvieron a sufrir retrasos desde primera hora por una «incidencia en una maquinaria de vía». La línea de Alta Velocidad que conecta Madrid y Andalucía también registró retrasos este pasado domingo por otra incidencia en la infraestructura entre Mora y La Sagra, en la provincia de Toledo, que afectó a trenes AVE y Avant. Hubo un tiempo en que la infalibilidad del AVE, en términos profanos, competía con la del Papa de Roma. El 65% de los AVE llegaron tarde en febrero. El retraso medio en marzo fue de 16 minutos, con 6.105 circulaciones, según Renfe. La fiabilidad históricamente rozaba el 95%. En 1992 «el AVE empezó a funcionar, no como lo de ahora», señaló Felipe González. «Me parece un disparate lo que está pasando y cuando se dice que esta es la mejor época del ferrocarril en España», dijo el expresidente en respuesta a la proclamación de que vivimos el «mejor momento del tren», según el ministro Puente.
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