Uno piensa que piensa que siempre hizo bien alguno hasta que hace una búsqueda rápida por internet y encuentra un recital de noticias que le desmienten. En muchas ocasiones se trata solo de información hecha para generar visitas que nos acusa de vagos, sucios o poco entendidos. Incluso circulan decenas de ‘trucos’ de limpieza o para manitas que no hacen sino complicar sin necesidad tareas simples.. Sin embargo, otras informaciones sí que son realmente útiles, ya que ponen en conocimiento detalles que se nos escapan o desmienten mitos populares y ampliamente extendidos o aceptados como verdaderos. En esta ocasión, y aunque para algunas personas pueda ser algo obvio, hablaremos sobre cómo no se debe pasar el polvo en casa con el objetivo de mantener nuestro hogar limpio y libre de elementos que puedan dañar nuestra salud.. Si haces esto significa que llevas limpiando mal el polvo toda la vida. Existe una mala costumbre que hace que, aunque se pase regularmente el polvo, hasta puede llegar a ser contraproducente y causar más suciedad o incluso llegar a dañar nuestros muebles y aparatos electrónicos. Se trata de limpiar las superficies con un trapo seco, sin ninguna clase de producto de limpieza o líquido que humecte la bayeta.. Al pasar un paño seco por una superficie polvorienta tan solo estamos ‘moviendo la suciedad de sitio’, ya que este no tiene capacidad para secuestrar las partículas. Lo único que se consigue es empujar el polvo y lanzarlo al aire, haciendo que quede en suspensión en ambiente por hasta 20 minutos, cuando vuelve a depositarse en la misma o en otras superficies.. Es especialmente relevante para las personas asmáticas, alérgicas a los ácaros o con otra clase de complicaciones respiratorias. Al levantar el polvo acabamos por inhalarlo, lo que puede provocar irritación en los pulmones y vías respiratorias, además de agravar problemas de asma, bronquitis y otras afecciones.. Además, esto puede provocar un efecto abrasivo, ya que en el polvo puede haber micropartículas de arena, sílice u otros materiales duros. Cuando se frota en seco contra superficies delicadas (pantallas, cristales, madera barnizada, etc.), estas motas actúan como una lija microscópica, causando rayaduras y desgastando el brillo. Si se presta atención a las instrucciones de uso que los fabricantes ponen en las bayetas, se verá que suelen recomendar humedecerlas ligeramente para evitar estas complicaciones.. ¿Cómo pasar el polvo correctamente?. Para eliminar el polvo correctamente la clave es atraparlo en vez de moverlo o esparcirlo de nuevo. Para ello, son muy recomendables las bayetas de microfibra ligeramente humedecidas, ya que son cómodas y su estructura de fibras microscópicas crea una mayor superficie de contacto que atrapa la suciedad. La humedad (con agua o un limpiador suave) utiliza la tensión superficial para adherir el polvo al paño, evitando que flote.. Si se quiere realizar una limpieza más profunda, las aspiradoras con filtros HEPA son de gran ayuda, ya que aseguran que las partículas más finas no sean expulsadas de nuevo al aire por el escape de la máquina. Usándolas antes incluso de frotar con cualquier paño logramos eliminar la mayor cantidad de polvo posible de cualquier tamaño.. También se pueden aplicar algunas gotas de limpiadores con efecto antiestático para que la suciedad ‘resbale’ y no se adhiera tan fácilmente, así como glicerina líquida, que crea una película protectora que repele el polvo y retrasa su aparición. Hay a quien le gusta emplear una mezcla suave de vinagre blanco y agua para desinfectar y devolver el brillo a superficies de plástico o madera tratada, eliminando partículas difíciles sin dañarlas.
Muchas personas caen en un error bastante común cuando realizan esta tarea de casa
Uno piensa que piensa que siempre hizo bien alguno hasta que hace una búsqueda rápida por internet y encuentra un recital de noticias que le desmienten. En muchas ocasiones se trata solo de información hecha para generar visitas que nos acusa de vagos, sucios o poco entendidos. Incluso circulan decenas de ‘trucos’ de limpieza o para manitas que no hacen sino complicar sin necesidad tareas simples.. Sin embargo, otras informaciones sí que son realmente útiles, ya que ponen en conocimiento detalles que se nos escapan o desmienten mitos populares y ampliamente extendidos o aceptados como verdaderos. En esta ocasión, y aunque para algunas personas pueda ser algo obvio, hablaremos sobre cómo no se debe pasar el polvo en casa con el objetivo de mantener nuestro hogar limpio y libre de elementos que puedan dañar nuestra salud.. Existe una mala costumbre que hace que, aunque se pase regularmente el polvo, hasta puede llegar a ser contraproducente y causar más suciedad o incluso llegar a dañar nuestros muebles y aparatos electrónicos. Se trata de limpiar las superficies con un trapo seco, sin ninguna clase de producto de limpieza o líquido que humecte la bayeta.. Al pasar un paño seco por una superficie polvorienta tan solo estamos ‘moviendo la suciedad de sitio’, ya que este no tiene capacidad para secuestrar las partículas. Lo único que se consigue es empujar el polvo y lanzarlo al aire, haciendo que quede en suspensión en ambiente por hasta 20 minutos, cuando vuelve a depositarse en la misma o en otras superficies.. Es especialmente relevante para las personas asmáticas, alérgicas a los ácaros o con otra clase de complicaciones respiratorias. Al levantar el polvo acabamos por inhalarlo, lo que puede provocar irritación en los pulmones y vías respiratorias, además de agravar problemas de asma, bronquitis y otras afecciones.. Además, esto puede provocar un efecto abrasivo, ya que en el polvo puede haber micropartículas de arena, sílice u otros materiales duros. Cuando se frota en seco contra superficies delicadas (pantallas, cristales, madera barnizada, etc.), estas motas actúan como una lija microscópica, causando rayaduras y desgastando el brillo. Si se presta atención a las instrucciones de uso que los fabricantes ponen en las bayetas, se verá que suelen recomendar humedecerlas ligeramente para evitar estas complicaciones.. ¿Cómo pasar el polvo correctamente?. Para eliminar el polvo correctamente la clave es atraparlo en vez de moverlo o esparcirlo de nuevo. Para ello, son muy recomendables las bayetas de microfibra ligeramente humedecidas, ya que son cómodas y su estructura de fibras microscópicas crea una mayor superficie de contacto que atrapa la suciedad. La humedad (con agua o un limpiador suave) utiliza la tensión superficial para adherir el polvo al paño, evitando que flote.. Si se quiere realizar una limpieza más profunda, las aspiradoras con filtros HEPA son de gran ayuda, ya que aseguran que las partículas más finas no sean expulsadas de nuevo al aire por el escape de la máquina. Usándolas antes incluso de frotar con cualquier paño logramos eliminar la mayor cantidad de polvo posible de cualquier tamaño.. También se pueden aplicar algunas gotas de limpiadores con efecto antiestático para que la suciedad ‘resbale’ y no se adhiera tan fácilmente, así como glicerina líquida, que crea una película protectora que repele el polvo y retrasa su aparición. Hay a quien le gusta emplear una mezcla suave de vinagre blanco y agua para desinfectar y devolver el brillo a superficies de plástico o madera tratada, eliminando partículas difíciles sin dañarlas.
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