Eran las seis y media de la tarde y La Lastrilla se llenó de gente para festejar San Isidro en el Día Internacional de la Tauromaquia. Vecinos de la localidad, Segovia, Valladolid, Madrid y otros lugares de alrededor se acercaron para presenciar la vuelta a los ruedos de Julio Aparicio, tras más de una década sin pisar los ruedos, y de David Luguillano, a quien una lesión le ha mantenido alejado de su pasión cuatro años.. Los novillos de Cayetano de Frutos dieron juego al festival sin picadores, que también contó con la presencia del torero local Emilio de Frutos, Julio Benítez «El Cordobés», el novillero Juanillo y la clase práctica a cargo de Jaime Hermosa.. Aparicio dejó notas de torería experimentada, que tras años de retirada, sigue con ese valor que le hace salir indemne.. Luguillano es un torero. Y tiene pinta de ello, que también es muy importante. Recibió con una larga cambiada de rodillas y La Lastrilla, que estaba en modo festivalero, aplaudió y con fuerza. Es verdad que el noble novillo se colaba por los adentros, pero David tiene oficio y en esos momentos es cuando más se le nota. Ayudados por bajo para cerrar y estocada casi entera que le sirvió para las dos orejas y la vuelta al ruedo a su oponente.. El temple de Emilio de Frutos, la conexión de «El Cordobés» con los tendidos y la valentía de Juanillo amarraron una tarde de festividad y buen ambiente.
Para festejar San Isidro en el Día Internacional de la Tauromaquia
Eran las seis y media de la tarde y La Lastrilla se llenó de gente para festejar San Isidro en el Día Internacional de la Tauromaquia. Vecinos de la localidad, Segovia, Valladolid, Madrid y otros lugares de alrededor se acercaron para presenciar la vuelta a los ruedos de Julio Aparicio, tras más de una década sin pisar los ruedos, y de David Luguillano, a quien una lesión le ha mantenido alejado de su pasión cuatro años.. Los novillos de Cayetano de Frutos dieron juego al festival sin picadores, que también contó con la presencia del torero local Emilio de Frutos, Julio Benítez «El Cordobés», el novillero Juanillo y la clase práctica a cargo de Jaime Hermosa.. Aparicio dejó notas de torería experimentada, que tras años de retirada, sigue con ese valor que le hace salir indemne.. Luguillano es un torero. Y tiene pinta de ello, que también es muy importante. Recibió con una larga cambiada de rodillas y La Lastrilla, que estaba en modo festivalero, aplaudió y con fuerza. Es verdad que el noble novillo se colaba por los adentros, pero David tiene oficio y en esos momentos es cuando más se le nota. Ayudados por bajo para cerrar y estocada casi entera que le sirvió para las dos orejas y la vuelta al ruedo a su oponente.. El temple de Emilio de Frutos, la conexión de «El Cordobés» con los tendidos y la valentía de Juanillo amarraron una tarde de festividad y buen ambiente.
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