Faltan apenas tres semanas para el inicio de los exámenes de Selectividad en Andalucía, que se celebrarán los días 2,3 y 4 de junio en la convocatoria ordinaria. Este año se continuará desplegando el nuevos sistema de evaluación implantado el curso pasado en el que se establecía un enfoque más competencial y unos criterios de corrección mínimos comunes para todas las comunidades autónomas. Aunque todavía hay que afinar el modelo para corregir las diferencias en los baremos de corrección y en los contenidos de los exámenes de las diferentes regiones, lo que está causando un verdadero dolor de cabeza son los sofisticados métodos que utilizan ahora los alumnos para copiar.. Las conocidas «chuletas» han dado el relevo a nanopinganillos del tamaño de la cabeza de un clavo y otros dispositivos con Inteligencia Artificial Integrada, como las gafas inteligentes o bolígrafos electrónicos, contra los que es muy difícil hacer nada. Las Universidades se están poniendo manos a la obra para poner coto a estas tecnologías que permiten hacer trampas a los alumnos de la forma más discreta posible. De hecho, cuatro comunidades –Aragón, Murcia, Cataluña y Galicia– van a instalar en las aulas de los exámenes detectores de radiofrecuencia para localizar estos artilugios que permiten recibir respuestas desde el exterior a través de un teléfono móvil.. En Andalucía, la Consejería de Universidades se plantea copiar la medida, que no es pionera en la comunidad, pues ya se puso en marcha en la Universidad de Almería para la Prueba de Acceso a la Universidad para mayores de 25 años. De momento, no hay articuladas medidas ni normativa sobre el uso de estos sistemas inhibidores para evitar el uso de la IA en exámenes.. Lo que sí ha adelantado la Consejería que dirige José Carlos Gómez Villamandos, es que se reunirá con los campus para abrir un debate en torno al asunto. Recuerda, además, que las consecuencias por ser pillado copiando en Andalucía son graves y taxativas: en primer lugar, el abandono «inmediato del examen» y que «el alumno no podrá presentarse a ningún otro examen de la misma convocatoria y los exámenes ya realizados serán calificados con cero puntos» y sin devolución de las tasas de matrícula.. Se considera que se está copiando «si se detecta la tenencia de calculadoras, audífonos, teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos que sean programables, con capacidad para el almacenamiento de voz y de datos o transmisión de estos». Tampoco se permite el uso de relojos que «aporten algunas prestaciones equivalentes a las anteriores».. El uso de inhibidores de frecuencia no es algo nuevo para las Universidades. Ya hace una década, en 2016, los instalaron en la Universidad de Almería para poner coto a los pinganillos. Aunque efectiva, no deja de ser una medida polémica.. A nivel general, no está recomendado el uso generalizado de inhibidores porque están prohibidos y pueden interferir con dispositivos médicos esenciales o comunicaciones de emergencia. De hecho, el Ministerio para la Transformación Digital recuerda que «pueden afectar al correcto funcionamiento de servicios críticos para la ciudadanía como son: comunicación de ambulancias, bomberos y fuerzas y cuerpos de seguridad, torres de control de puertos y aeropuertos, llamadas móviles de emergencia, etc». Por eso, la ley solo fija unas pocas excepciones para su uso. Así, estos aparatos que crean interferencias en las comunicaciones solo están permitidos en necesidades relacionadas con «la seguridad pública, la defensa nacional, la seguridad nacional, la seguridad de la navegación aérea, la seguridad de la navegación marítima y la seguridad de las cárceles
Andalucía estudiará las medidas con las universidades teniendo en cuenta que los inhibidores de frecuencia son polémicos ya que afectan a las comunicaciones de emergencia
Faltan apenas tres semanas para el inicio de los exámenes de Selectividad en Andalucía, que se celebrarán los días 2,3 y 4 de junio en la convocatoria ordinaria. Este año se continuará desplegando el nuevos sistema de evaluación implantado el curso pasado en el que se establecía un enfoque más competencial y unos criterios de corrección mínimos comunes para todas las comunidades autónomas. Aunque todavía hay que afinar el modelo para corregir las diferencias en los baremos de corrección y en los contenidos de los exámenes de las diferentes regiones, lo que está causando un verdadero dolor de cabeza son los sofisticados métodos que utilizan ahora los alumnos para copiar.. Las conocidas «chuletas» han dado el relevo a nanopinganillos del tamaño de la cabeza de un clavo y otros dispositivos con Inteligencia Artificial Integrada, como las gafas inteligentes o bolígrafos electrónicos, contra los que es muy difícil hacer nada. Las Universidades se están poniendo manos a la obra para poner coto a estas tecnologías que permiten hacer trampas a los alumnos de la forma más discreta posible. De hecho, cuatro comunidades –Aragón, Murcia, Cataluña y Galicia– van a instalar en las aulas de los exámenes detectores de radiofrecuencia para localizar estos artilugios que permiten recibir respuestas desde el exterior a través de un teléfono móvil.. En Andalucía, la Consejería de Universidades se plantea copiar la medida, que no es pionera en la comunidad, pues ya se puso en marcha en la Universidad de Almería para la Prueba de Acceso a la Universidad para mayores de 25 años. De momento, no hay articuladas medidas ni normativa sobre el uso de estos sistemas inhibidores para evitar el uso de la IA en exámenes.. Lo que sí ha adelantado la Consejería que dirige José Carlos Gómez Villamandos, es que se reunirá con los campus para abrir un debate en torno al asunto. Recuerda, además, que las consecuencias por ser pillado copiando en Andalucía son graves y taxativas: en primer lugar, el abandono «inmediato del examen» y que «el alumno no podrá presentarse a ningún otro examen de la misma convocatoria y los exámenes ya realizados serán calificados con cero puntos» y sin devolución de las tasas de matrícula.. Se considera que se está copiando «si se detecta la tenencia de calculadoras, audífonos, teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos que sean programables, con capacidad para el almacenamiento de voz y de datos o transmisión de estos». Tampoco se permite el uso de relojos que «aporten algunas prestaciones equivalentes a las anteriores».. El uso de inhibidores de frecuencia no es algo nuevo para las Universidades. Ya hace una década, en 2016, los instalaron en la Universidad de Almería para poner coto a los pinganillos. Aunque efectiva, no deja de ser una medida polémica.. A nivel general, no está recomendado el uso generalizado de inhibidores porque están prohibidos y pueden interferir con dispositivos médicos esenciales o comunicaciones de emergencia. De hecho, el Ministerio para la Transformación Digital recuerda que «pueden afectar al correcto funcionamiento de servicios críticos para la ciudadanía como son: comunicación de ambulancias, bomberos y fuerzas y cuerpos de seguridad, torres de control de puertos y aeropuertos, llamadas móviles de emergencia, etc». Por eso, la ley solo fija unas pocas excepciones para su uso. Así, estos aparatos que crean interferencias en las comunicaciones solo están permitidos en necesidades relacionadas con «la seguridad pública, la defensa nacional, la seguridad nacional, la seguridad de la navegación aérea, la seguridad de la navegación marítima y la seguridad de las cárceles
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