“Me he pasado toda mi vida rodeado de la incomprensión de los que me rodean, porque nunca he tenido la más mínima preocupación con la idea de la muerte. Ni cuando he tenido diez años ni cuando he estado a punto de morirme ni hoy. Lo que sí me preocupa es saber vivir. Y saber vivir para mí es ser consciente del tiempo que estamos vivos, ahora, que es un día que no va a volver, que tiene 24 horas”. Iñaki Gabilondo habla de la vida cuando Aimar Bretos le pregunta sobre la muerte en La Sexta. El maestro de la curiosidad incesante -que no intensa- reivindica el conocimiento de saber que uno está vivo. No es una idea naif: en una sociedad que confunde felicidad con productividad, el sistema nos invita a que la vida se nos escape de las manos sin darnos cuenta. Incluso sin ser capaces de distinguir entre las emociones relevantes y las toxicidades que paralizan.. Como puede ser la irritación, que nos arrolla. El propio Gabilondo reconoce en La noche de Aimar como un tiempo equivocado el tono que tomó en los años tensos con José María Aznar. “Ante un micrófono damos dos mensajes: el mensaje que damos y el cómo damos el mensaje que damos. Con ese ‘cómo contamos lo que estamos contando’ va indirectamente cómo discrepamos, cómo escuchamos, cómo queremos aprender. El cómo introduce un segundo mensaje que, en ocasiones, es más válido que el primero. Y para que el cómo haga una aportación positiva tienes que intentar no perder la cabeza. A veces, la ira te hace perder la cabeza. Yo me arrepiento de los momentos estuve viviendo una crisis de relación con José María Aznar y me sacó de mis casillas”, explica.. “Cuando uno pierde el control y se irrita en su crítica, a mi juicio, transmite un mensaje negativo. Así no se critica a un adversario”. La contundencia reflexiva de Gabilondo recuerda dónde está la utilidad de una profesión como es el periodismo: en la serenidad. Paradójicamente, no es lo que más promocionan los algoritmos de las redes sociales. Hechos para el impacto que nos engancha desde la excitacion o la furia, que tan bien desengrana Gabilondo sin necesidad de señalar con el dedo a nadie. Solo poniéndose a sí mismo de ejemplo. Todos alguna vez hemos picado el anzuelo de la irritación.. Normal que Gabilondo no quiera saber nada de las redes sociales en su interés por degustar todo el presente que tiene por delante. “El TikTok es el símbolo de lo contrario que yo te digo. Estás 17 horas viendo una cosa muy divertida detrás de otra cosa muy divertida. Y detrás de otra cosa muy divertida… Estas 17 horas, de las únicas 24 que va a tener el día, son para mí todo lo contrario de vivir con consciencia de que estás vivo”. Mientras otros proclaman llenar TikTok en vez de bibliotecas, Iñaki Gabilondo nos deja pensando con una argumentación demasiada sosegada para las métricas del mundo a golpe de ‘reel’ que no es que venga, es que ya es.
Reflexiones de Iñaki Gabilondo con Aimar Bretos
20MINUTOS.ES – Televisión
“Me he pasado toda mi vida rodeado de la incomprensión de los que me rodean, porque nunca he tenido la más mínima preocupación con la idea de la muerte. Ni cuando he tenido diez años ni cuando he estado a punto de morirme ni hoy. Lo que sí me preocupa es saber vivir. Y saber vivir para mí es ser consciente del tiempo que estamos vivos, ahora, que es un día que no va a volver, que tiene 24 horas”. Iñaki Gabilondo habla de la vida cuando Aimar Bretos le pregunta sobre la muerte en La Sexta. El maestro de la curiosidad incesante -que no intensa- reivindica el conocimiento de saber que uno está vivo. No es una idea naif: en una sociedad que confunde felicidad con productividad, el sistema nos invita a que la vida se nos escape de las manos sin darnos cuenta. Incluso sin ser capaces de distinguir entre las emociones relevantes y las toxicidades que paralizan.. Como puede ser la irritación, que nos arrolla. El propio Gabilondo reconoce en La noche de Aimar como un tiempo equivocado el tono que tomó en los años tensos con José María Aznar. “Ante un micrófono damos dos mensajes: el mensaje que damos y el cómo damos el mensaje que damos. Con ese cómo contamos lo que estamos contando va indirectamente cómo discrepamos, cómo escuchamos, como queremos aprender. El como introduce un segundo mensaje que, en ocasiones, es más válido que el primero. Y para que el como haga una aportación positiva al qué tienes que intentar no perder la cabeza. A veces, la ira te hace perder la cabeza. Yo me arrepiento de los momentos estuve viviendo una crisis de relación con José María Aznar y me sacó de mis casillas”, explica.. “Cuando uno pierde el control y se irrita en su crítica, a mi juicio, transmite un mensaje negativo. Así no se critica a un adversario”. La contundencia reflexiva de Gabilondo recuerda dónde está la utilidad de una profesión como es el periodismo: en la serenidad. Paradójicamente, no es lo que más promocionan los algoritmos de las redes sociales. Hechos para el impacto que nos engancha desde la excitacion o la furia, que tan bien desengrana Gabilondo sin necesidad de señalar con el dedo a nadie. Solo poniéndose a sí mismo de ejemplo. Todos alguna vez hemos picado el anzuelo de la irritación.. Normal que Gabilondo no quiera saber nada de las redes sociales en su interés por degustar todo el presente que tiene por delante.“El TikTok es el símbolo de lo contrario que yo te digo. Estás 17 horas viendo una cosa muy divertida detrás de otra cosa muy divertida. Y detrás de otra cosa muy divertida… Estas 17 horas, de las únicas 24 que va a tener el día, son para mí todo lo contrario de vivir con consciencia de que estás vivo”.Mientras otros proclaman llenar TikTok en vez de bibliotecas, Iñaki Gabilondo nos deja pensando con una argumentación demasiada sosegada para las métricas del mundo a golpe de ‘reel’ que no es que venga, es que ya es.
