Galicia quiere convertirse en referente estatal en educación digital con una nueva ley que regulará por primera vez aspectos como el derecho a la desconexión digital del alumnado y del profesorado, el uso de la inteligencia artificial en las aulas o las limitaciones al empleo de pantallas en las primeras etapas educativas.. La Xunta espera que la futura Ley de educación digital entre en vigor a comienzos de 2027 y sirva para establecer un marco “integral” sobre cómo debe incorporarse la tecnología al sistema educativo gallego.. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, presentó este martes el texto durante una visita al CEIP Agro do Muíño, en Ames, acompañado por el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y por la directora xeral de Ordenación e Innovación Educativa, Judith Fernández.. Durante el acto, Rueda defendió que Galicia vuelve a situarse “al frente” de España al afrontar los nuevos retos de la enseñanza digital con una regulación específica. El objetivo, explicó, es apostar por un modelo híbrido que combine las nuevas tecnologías con el papel y que permita preservar capacidades fundamentales como la lectura, la escritura o la concentración.. “La tecnología no merma el talento, lo potencia”, aseguró el presidente gallego, quien insistió en que la digitalización debe entenderse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto de la enseñanza tradicional.. Desconexión digital. Uno de los aspectos más novedosos de la futura ley será el reconocimiento del derecho a la desconexión digital tanto para el alumnado como para el profesorado fuera de la jornada escolar. Galicia se convertirá así en la primera comunidad autónoma en incorporar esta cuestión dentro de una normativa educativa específica.. La norma también fijará que las comunicaciones entre los centros educativos y las familias únicamente puedan realizarse mediante canales autorizados por la Xunta, con el objetivo de ordenar y proteger las interacciones digitales dentro de la comunidad educativa.. Además, cada alumno dispondrá de una cuenta de correo electrónico oficial destinada exclusivamente a usos educativos y a la comunicación con el profesorado y el centro escolar.. Pantallas y regulación de la IA. La futura ley establecerá también una adaptación progresiva del uso de la tecnología en función de la edad y el grado de madurez de los estudiantes. De este modo, en Educación Infantil y en los cursos de 1º, 2º, 3º y 4º de Primaria el uso de dispositivos digitales será exclusivamente colectivo y compartido, mientras que el uso individual comenzará a partir de 5º de Primaria.. En el caso de los teléfonos móviles, la Xunta endurecerá todavía más las restricciones ya vigentes. La nueva normativa limitará su utilización pedagógica al alumnado de 3º de la ESO en adelante. También quedará prohibido grabar clases por parte de alumnos y familias salvo autorización expresa previa.. Otro de los grandes ejes del texto será la regulación de la inteligencia artificial en el ámbito educativo, un terreno todavía prácticamente inédito a nivel nacional. Según explicó Judith Fernández, los sistemas de IA solo podrán emplearse con carácter “auxiliar o de apoyo” en las decisiones educativas que afecten al alumnado y siempre bajo supervisión humana.. En esta línea, Alfonso Rueda quiso dejar claro que “la IA nunca va a sustituir a un maestro”, aunque sí podrá ayudar al profesorado en tareas como la personalización de la enseñanza o la detección temprana de dificultades de aprendizaje.. Estrategia global. La Xunta enmarca esta futura legislación dentro de una estrategia más amplia de transformación digital del sistema educativo gallego. Entre las iniciativas complementarias figuran el proyecto EdugalIA, orientado a la gestión inteligente de datos para prevenir problemas como el abandono escolar, y el Plan de bienestar digital, centrado en promover un equilibrio entre tecnología, salud emocional y desarrollo personal del alumnado.. Judith Fernández defendió durante la presentación que la educación digital “ya no es una cuestión optativa”, sino una parte esencial del derecho a la educación en el siglo XXI. Según señaló, la nueva norma pretende ofrecer un marco “coherente y garantista” para responder a los desafíos pedagógicos, organizativos y éticos que plantea la incorporación de la tecnología a las aulas.
La futura norma, que la Xunta espera aprobar en 2027, regulará también el uso de la inteligencia artificial en las aulas
Galicia quiere convertirse en referente estatal en educación digital con una nueva ley que regulará por primera vez aspectos como el derecho a la desconexión digital del alumnado y del profesorado, el uso de la inteligencia artificial en las aulas o las limitaciones al empleo de pantallas en las primeras etapas educativas.. La Xunta espera que la futura Ley de educación digital entre en vigor a comienzos de 2027 y sirva para establecer un marco “integral” sobre cómo debe incorporarse la tecnología al sistema educativo gallego.. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, presentó este martes el texto durante una visita al CEIP Agro do Muíño, en Ames, acompañado por el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, y por la directora xeral de Ordenación e Innovación Educativa, Judith Fernández.. Durante el acto, Rueda defendió que Galicia vuelve a situarse “al frente” de España al afrontar los nuevos retos de la enseñanza digital con una regulación específica. El objetivo, explicó, es apostar por un modelo híbrido que combine las nuevas tecnologías con el papel y que permita preservar capacidades fundamentales como la lectura, la escritura o la concentración.. “La tecnología no merma el talento, lo potencia”, aseguró el presidente gallego, quien insistió en que la digitalización debe entenderse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto de la enseñanza tradicional.. Desconexión digital. Uno de los aspectos más novedosos de la futura ley será el reconocimiento del derecho a la desconexión digital tanto para el alumnado como para el profesorado fuera de la jornada escolar. Galicia se convertirá así en la primera comunidad autónoma en incorporar esta cuestión dentro de una normativa educativa específica.. La norma también fijará que las comunicaciones entre los centros educativos y las familias únicamente puedan realizarse mediante canales autorizados por la Xunta, con el objetivo de ordenar y proteger las interacciones digitales dentro de la comunidad educativa.. Además, cada alumno dispondrá de una cuenta de correo electrónico oficial destinada exclusivamente a usos educativos y a la comunicación con el profesorado y el centro escolar.. Pantallas y regulación de la IA. La futura ley establecerá también una adaptación progresiva del uso de la tecnología en función de la edad y el grado de madurez de los estudiantes. De este modo, en Educación Infantil y en los cursos de 1º, 2º, 3º y 4º de Primaria el uso de dispositivos digitales será exclusivamente colectivo y compartido, mientras que el uso individual comenzará a partir de 5º de Primaria.. En el caso de los teléfonos móviles, la Xunta endurecerá todavía más las restricciones ya vigentes. La nueva normativa limitará su utilización pedagógica al alumnado de 3º de la ESO en adelante. También quedará prohibido grabar clases por parte de alumnos y familias salvo autorización expresa previa.. Otro de los grandes ejes del texto será la regulación de la inteligencia artificial en el ámbito educativo, un terreno todavía prácticamente inédito a nivel nacional. Según explicó Judith Fernández, los sistemas de IA solo podrán emplearse con carácter “auxiliar o de apoyo” en las decisiones educativas que afecten al alumnado y siempre bajo supervisión humana.. En esta línea, Alfonso Rueda quiso dejar claro que “la IA nunca va a sustituir a un maestro”, aunque sí podrá ayudar al profesorado en tareas como la personalización de la enseñanza o la detección temprana de dificultades de aprendizaje.. Estrategia global. La Xunta enmarca esta futura legislación dentro de una estrategia más amplia de transformación digital del sistema educativo gallego. Entre las iniciativas complementarias figuran el proyecto EdugalIA, orientado a la gestión inteligente de datos para prevenir problemas como el abandono escolar, y el Plan de bienestar digital, centrado en promover un equilibrio entre tecnología, salud emocional y desarrollo personal del alumnado.. Judith Fernández defendió durante la presentación que la educación digital “ya no es una cuestión optativa”, sino una parte esencial del derecho a la educación en el siglo XXI. Según señaló, la nueva norma pretende ofrecer un marco “coherente y garantista” para responder a los desafíos pedagógicos, organizativos y éticos que plantea la incorporación de la tecnología a las aulas.
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