Estaba un Lama al borde de desencarnar, como dicen ellos, cuando sus fervorosos discípulos, a los que tanto había enseñado para tomarle el pulso a la vida y exprimirla como un limón, le pidieron que resumiera en una frase su existencia en ese momento de la despedida.. El Lama, sereno pero compungido, respondió: «error tras error». Si hubiera estado allí una de las mejores psicólogas que tiene España, María Jesús Álava, a quien dedico esta gacetilla en el momento de su despedida como escritora, le hubiera dicho: ¡Y eso qué más da!». Importa lo que importa: «que lo mejor de tu vida eres tú».. Creer en ti, es el mayor regalo que te podrás hacer, por más desaciertos que acumules. Toda una vida ha dedicado esta psicóloga a eso: a enseñar a decenas de miles de mujeres y hombres, como confiar en la fuerza de sus emociones y no dejarse dominar por los fiascos y derrotas tan humanos del camino. Hay que evitar, como sea, que ciertas vivencias traumáticas puedan condicionarnos, hasta el extremo de no vivir. Pues no: error, inmenso error: necesitamos querernos. «No te servirá de nada que te quieran, si tú no te quieres, ni que te admiren si tú no te admiras; o que piensen que eres inteligente cuando eres incapaz de utilizar tu inteligencia para lo más importante: aceptarte y valorarte como mereces».. A lo largo de décadas, esta mujer de serena, inteligencia, nos ha recordado que no somos rehenes de nadie. Que lo que tenemos que hacer es buscarnos, encontrarnos y reconciliarnos con lo más profundo de nuestro ser, también con una vida de tropiezos. Lo mejor de tu vida eres tú, amable lector, así te resistas a admitirlo. Dicho con la humildad de quien anda en la verdad, como recordaba Santa Teresa a sus monjas descalzas del Carmelo. «Conseguirás ser lo mejor de tu vida, si crees y confías en ti! No nos agobiemos con vivencias poco exitosas. Que los fracasos del diario vivir no se adueñen de nosotros. Empeñarse en recordarnos, una y otra vez, que fallamos y cometimos errores, puede condicionarnos hasta el extremo de no vivir el presente – lo único que tenemos- con la determinación que necesitaríamos.. Malgastamos demasiado tiempo en darle vueltas a lo que pasó y ya no tiene remedio, hasta convencernos -como el Lama de nuestra historia-que todo ha sido «error tras error». Pues no. «Grábate a fuego que lo mejor de tu vida eres tú, con tus éxitos y esos fallos tan humanos que nos ayudan a crecer», repetía como un mantra María Jesús Álava, cuando se le preguntaba -y yo lo hice muchas veces delante de una cámara- por esos errores que jalonan cualquier vida. El lamento y la pesadumbre, no pueden dominar nuestras vidas.. ¡Así no hay quien viva! Sólo si confiamos en nosotros, a pesar de los errores, recuperaremos la claridad para saber lo que queremos y adonde vamos y no olvidaremos lo que más importa: que dar es la esencia del vivir.
«No te servirá de nada que te quieran, si tú no te quieres, ni que te admiren si tú no te admiras; o que piensen que eres inteligente cuando eres incapaz de utilizar tu inteligencia para lo más importante: aceptarte y valorarte como mereces»
Estaba un Lama al borde de desencarnar, como dicen ellos, cuando sus fervorosos discípulos, a los que tanto había enseñado para tomarle el pulso a la vida y exprimirla como un limón, le pidieron que resumiera en una frase su existencia en ese momento de la despedida.. El Lama, sereno pero compungido, respondió: «error tras error». Si hubiera estado allí una de las mejores psicólogas que tiene España, María Jesús Álava, a quien dedico esta gacetilla en el momento de su despedida como escritora, le hubiera dicho: ¡Y eso qué más da!». Importa lo que importa: «que lo mejor de tu vida eres tú».. Creer en ti, es el mayor regalo que te podrás hacer, por más desaciertos que acumules. Toda una vida ha dedicado esta psicóloga a eso: a enseñar a decenas de miles de mujeres y hombres, como confiar en la fuerza de sus emociones y no dejarse dominar por los fiascos y derrotas tan humanos del camino. Hay que evitar, como sea, que ciertas vivencias traumáticas puedan condicionarnos, hasta el extremo de no vivir. Pues no: error, inmenso error: necesitamos querernos. «No te servirá de nada que te quieran, si tú no te quieres, ni que te admiren si tú no te admiras; o que piensen que eres inteligente cuando eres incapaz de utilizar tu inteligencia para lo más importante: aceptarte y valorarte como mereces».. A lo largo de décadas, esta mujer de serena, inteligencia, nos ha recordado que no somos rehenes de nadie. Que lo que tenemos que hacer es buscarnos, encontrarnos y reconciliarnos con lo más profundo de nuestro ser, también con una vida de tropiezos. Lo mejor de tu vida eres tú, amable lector, así te resistas a admitirlo. Dicho con la humildad de quien anda en la verdad, como recordaba Santa Teresa a sus monjas descalzas del Carmelo. «Conseguirás ser lo mejor de tu vida, si crees y confías en ti! No nos agobiemos con vivencias poco exitosas. Que los fracasos del diario vivir no se adueñen de nosotros. Empeñarse en recordarnos, una y otra vez, que fallamos y cometimos errores, puede condicionarnos hasta el extremo de no vivir el presente – lo único que tenemos- con la determinación que necesitaríamos.. Malgastamos demasiado tiempo en darle vueltas a lo que pasó y ya no tiene remedio, hasta convencernos -como el Lama de nuestra historia-que todo ha sido «error tras error». Pues no. «Grábate a fuego que lo mejor de tu vida eres tú, con tus éxitos y esos fallos tan humanos que nos ayudan a crecer», repetía como un mantra María Jesús Álava, cuando se le preguntaba -y yo lo hice muchas veces delante de una cámara- por esos errores que jalonan cualquier vida. El lamento y la pesadumbre, no pueden dominar nuestras vidas.. ¡Así no hay quien viva! Sólo si confiamos en nosotros, a pesar de los errores, recuperaremos la claridad para saber lo que queremos y adonde vamos y no olvidaremos lo que más importa: que dar es la esencia del vivir.
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