Aunque no lo parezca, todavía existen parajes en Galicia en los que el silencio no supone una ausencia, sino todo lo contrario: una presencia de algo cargado de misterio. Sitios en los que no se oye tráfico, ni campanas, ni voces. Apenas el viento peinando las cumbres, el agua sobre la piedra y, con suerte, el ruido lejano de un ciervo. Ese lugar está en el sur del Macizo Central ourensano. Se llama O Invernadeiro y es el único Parque Natural de Galicia sin núcleos de población en su interior.. Con 5.722 hectáreas de extensión, encajado entre los valles de los ríos Ribeira Grande y Ribeira Pequena —afluentes del Camba en la cuenca del Sil— y protegido por las sierras de Queixa y Fial das Corzas, este espacio natural supera los 1.600 metros de altitud en algunos de sus picos. Fue declarado Parque Natural el 5 de junio de 1997 y hoy es uno de los grandes santuarios de biodiversidad de la comunidad.. Pero O Invernadeiro no se visita como cualquier otro destino: hay que solicitar permiso previo. Quizá por eso conserva intacta su esencia.. Territorio en el que manda el lobo. Aquí habita la pirámide trófica completa. El lobo ocupa la cúspide y bajo él se mueven corzos, jabalíes, ciervos y cabras montesas. También armiños y martas. Sobrevolando las crestas, águilas y halcones. En los cauces fluviales, bioindicadores de ecosistemas saludables como la nutria.. La fauna de mamíferos es uno de los mayores atractivos del parque. En determinados cercados de ungulados —ciervos, cabras montesas, gamos, rebecos o muflones— el avistamiento es más accesible.. Montañas viejas, paisaje cambiante. Las montañas galaicas del Macizo Central combinan el carácter agreste de la roca con volúmenes redondeados cubiertos de verde. En invierno, la nieve transforma el horizonte; en primavera, los brezales tiñen el paisaje de malva; el verano concentra los aromas y el otoño devuelve el oro a los bosques.. A media altitud se extienden masas arbóreas autóctonas en las que conviven especies atlánticas y mediterráneas como el roble común y el melojo. Entre los enclaves botánicos más singulares destaca el Bidueiral de Montederramo, unas 250 hectáreas de abedules que nacieron al amparo de los antiguos zoqueiros de la zona.. Los ríos Ribeira Grande y Ribeira Pequena marcan el ritmo del territorio. Como en tiempos glaciares, el agua esculpe el relieve. Algunas rutas permiten contemplar circos glaciares y cascadas como la de Arcos.. Hasta seis rutas distintas. El parque ofrece seis itinerarios señalizados, con distintos niveles de dificultad, todos a pie y siempre dentro de las rutas marcadas.. Ruta del Agua (4 km, baja dificultad, 2 horas): parte del Aula de la Naturaleza y bordea el embalse de As Portas, el segundo más grande de Galicia.. Ruta de Valdeirexa o de los Cercados (3 km, media/alta, 2 horas): permite acercarse a los cercados de ciervos y alcanzar los 1.223 metros de altitud.. Ruta de las Truchas (3,5 km, baja, 2 horas): discurre junto al río Ribeira Grande y permite visitar el centro ictiogénico.. Ruta de A Ortiga (22 km, alta, 7 horas): asciende hasta el Pico da Ortiga (1.488 m), con vistas espectaculares de las sierras de Queixa y Manzaneda.. Ruta de A Corga o del Depósito (2 km, alta, 1,30 h): recorrido ascendente hasta el depósito de agua de las instalaciones educativas.. Ruta de A Aceveda (8 km, media, 3,30 h): atraviesa antiguos viveros de Papelera Española y ofrece miradores sobre el valle.. La historia. O Invernadeiro fue durante siglos una propiedad indivisa dedicada al pastoreo y la caza. A mediados del siglo XX se autorizó la repoblación forestal. En 1979 un incendio marcó un punto de inflexión. De las cenizas nació un proyecto de recuperación ambiental que culminó con su declaración como Parque Natural en 1997.. Hoy es una de las grandes aulas de naturaleza de Galicia. En la Ribeira Grande se ubica el Aula de la Naturaleza, con dormitorios, laboratorio y sala de proyecciones, especialmente recomendable para grupos escolares.. Cómo visitarlo. El parque se sitúa íntegramente en el municipio de Vilariño de Conso, dentro del ámbito del Macizo Central, que abarca también O Bolo, Chandrexa de Queixa, Manzaneda, A Pobra de Trives o Viana do Bolo, entre otros.. El acceso puede realizarse desde Verín por la OU-114 en dirección a Laza y Campobecerros. Para recorrer el Macizo Central por el norte, la C-536 permite desvíos hacia Castro Caldelas o A Pobra de Trives en dirección a Manzaneda.. Es imprescindible solicitar permiso por escrito al Servizo de Conservación da Natureza de Ourense. Las visitas en grupo requieren un mínimo de cinco personas. La entrada es libre, pero controlada.. Mucho más que un parque. O Invernadeiro es el corazón de una vasta zona montañosa prácticamente despoblada. En su entorno se encuentran enclaves como la estación de montaña de Manzaneda (1.782 m), el cañón del río Bibei con el santuario barroco de As Ermidas suspendido entre viñedos, o las morrenas glaciares de Chaguazoso.. Pero dentro de sus límites no hay casas. No hay aldeas. No hay humo en las chimeneas. Solo naturaleza.
Con 5.722 hectáreas de montañas, silencio y fauna en libertad, el lobo sigue marcando el territorio y el visitante entra sólo con permiso
Aunque no lo parezca, todavía existen parajes en Galicia en los que el silencio no supone una ausencia, sino todo lo contrario: una presencia de algo cargado de misterio. Sitios en los que no se oye tráfico, ni campanas, ni voces. Apenas el viento peinando las cumbres, el agua sobre la piedra y, con suerte, el ruido lejano de un ciervo. Ese lugar está en el sur del Macizo Central ourensano. Se llama O Invernadeiro y es el único Parque Natural de Galicia sin núcleos de población en su interior.. Con 5.722 hectáreas de extensión, encajado entre los valles de los ríos Ribeira Grande y Ribeira Pequena —afluentes del Camba en la cuenca del Sil— y protegido por las sierras de Queixa y Fial das Corzas, este espacio natural supera los 1.600 metros de altitud en algunos de sus picos. Fue declarado Parque Natural el 5 de junio de 1997 y hoy es uno de los grandes santuarios de biodiversidad de la comunidad.. Pero O Invernadeiro no se visita como cualquier otro destino: hay que solicitar permiso previo. Quizá por eso conserva intacta su esencia.. Territorio en el que manda el lobo. Aquí habita la pirámide trófica completa. El lobo ocupa la cúspide y bajo él se mueven corzos, jabalíes, ciervos y cabras montesas. También armiños y martas. Sobrevolando las crestas, águilas y halcones. En los cauces fluviales, bioindicadores de ecosistemas saludables como la nutria.. La fauna de mamíferos es uno de los mayores atractivos del parque. En determinados cercados de ungulados —ciervos, cabras montesas, gamos, rebecos o muflones— el avistamiento es más accesible.. Montañas viejas, paisaje cambiante. Las montañas galaicas del Macizo Central combinan el carácter agreste de la roca con volúmenes redondeados cubiertos de verde. En invierno, la nieve transforma el horizonte; en primavera, los brezales tiñen el paisaje de malva; el verano concentra los aromas y el otoño devuelve el oro a los bosques.. A media altitud se extienden masas arbóreas autóctonas en las que conviven especies atlánticas y mediterráneas como el roble común y el melojo. Entre los enclaves botánicos más singulares destaca el Bidueiral de Montederramo, unas 250 hectáreas de abedules que nacieron al amparo de los antiguos zoqueiros de la zona.. Los ríos Ribeira Grande y Ribeira Pequena marcan el ritmo del territorio. Como en tiempos glaciares, el agua esculpe el relieve. Algunas rutas permiten contemplar circos glaciares y cascadas como la de Arcos.. Hasta seis rutas distintas. El parque ofrece seis itinerarios señalizados, con distintos niveles de dificultad, todos a pie y siempre dentro de las rutas marcadas.. Ruta del Agua (4 km, baja dificultad, 2 horas): parte del Aula de la Naturaleza y bordea el embalse de As Portas, el segundo más grande de Galicia.. Ruta de Valdeirexa o de los Cercados (3 km, media/alta, 2 horas): permite acercarse a los cercados de ciervos y alcanzar los 1.223 metros de altitud.. Ruta de las Truchas (3,5 km, baja, 2 horas): discurre junto al río Ribeira Grande y permite visitar el centro ictiogénico.. Ruta de A Ortiga (22 km, alta, 7 horas): asciende hasta el Pico da Ortiga (1.488 m), con vistas espectaculares de las sierras de Queixa y Manzaneda.. Ruta de A Corga o del Depósito (2 km, alta, 1,30 h): recorrido ascendente hasta el depósito de agua de las instalaciones educativas.. Ruta de A Aceveda (8 km, media, 3,30 h): atraviesa antiguos viveros de Papelera Española y ofrece miradores sobre el valle.. La historia. O Invernadeiro fue durante siglos una propiedad indivisa dedicada al pastoreo y la caza. A mediados del siglo XX se autorizó la repoblación forestal. En 1979 un incendio marcó un punto de inflexión. De las cenizas nació un proyecto de recuperación ambiental que culminó con su declaración como Parque Natural en 1997.. Hoy es una de las grandes aulas de naturaleza de Galicia. En la Ribeira Grande se ubica el Aula de la Naturaleza, con dormitorios, laboratorio y sala de proyecciones, especialmente recomendable para grupos escolares.. Cómo visitarlo. El parque se sitúa íntegramente en el municipio de Vilariño de Conso, dentro del ámbito del Macizo Central, que abarca también O Bolo, Chandrexa de Queixa, Manzaneda, A Pobra de Trives o Viana do Bolo, entre otros.. El acceso puede realizarse desde Verín por la OU-114 en dirección a Laza y Campobecerros. Para recorrer el Macizo Central por el norte, la C-536 permite desvíos hacia Castro Caldelas o A Pobra de Trives en dirección a Manzaneda.. Es imprescindible solicitar permiso por escrito al Servizo de Conservación da Natureza de Ourense. Las visitas en grupo requieren un mínimo de cinco personas. La entrada es libre, pero controlada.. Mucho más que un parque. O Invernadeiro es el corazón de una vasta zona montañosa prácticamente despoblada. En su entorno se encuentran enclaves como la estación de montaña de Manzaneda (1.782 m), el cañón del río Bibei con el santuario barroco de As Ermidas suspendido entre viñedos, o las morrenas glaciares de Chaguazoso.. Pero dentro de sus límites no hay casas. No hay aldeas. No hay humo en las chimeneas. Solo naturaleza.
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